Edge Computing y Fog Computing, la computación se acerca a los usuarios en el mundo del IoT
14 de junio 2019
Por Susana Juan, Responsable de Desarrollo de Negocio y Partners Cloud de Arsys
Edge Computing y Fog Computing, la computación se acerca a los usuarios en el mundo del IoT

Por Susana Juan, Responsable de Desarrollo de Negocio y Partners Cloud de Arsys

 

En el cloud computing, las tareas de computación (almacenamiento y procesado principalmente) se ejecutan lejos de nuestros dispositivos, en centros de datos ubicados en cualquier lugar del mundo. Gracias a sus innumerables ventajas (eficiencia, facilidad de gestión, etc.), la nube se ha convertido en una de las claves del aumento en el uso y acceso a tecnologías más exigentes. Sin embargo, la vuelta a una computación cercana está haciéndose cada vez más evidente con la popularización del Internet de la Cosas (IoT, por su acrónimo en inglés), con el Edge Computing, o computación perimetral, como principal exponente.

Hasta hace muy poco, no existía entre los usuarios la necesidad real de implementar tecnología Edge Computing o de computación perimetral. El uso mayoritario de las redes se centraba en la navegación web, y ésta era lo suficientemente rápida como para que la latencia entre un clic en un enlace y la visualización de una web fuera apenas perceptible, o para que la retransmisión de contenidos audiovisuales en streaming fuera mucho más que aceptable. Visto de un modo más sencillo, la inmediatez absoluta no era realmente necesaria.

Sin embargo, para algunos servicios, es fundamental minimizar la latencia. Por ejemplo, en los populares asistentes de voz. Estos dispositivos deben procesar nuestra voz, comprimirla, enviarla a la nube, procesar la respuesta, devolverla y emitirla de vuelta por el altavoz. En ese proceso se pueden acumular retardos que hacer que notemos la latencia y el servicio no resulte lo suficientemente ágil. Algo muy similar ocurre con los videojuegos multijugador, por poner otro ejemplo. O ya pensando a largo plazo, en la conducción autónoma o la cirugía remota, tendencias donde un mínimo retardo de milisegundos puede marcar la diferencia.

 

Edge Computing, la computación regresa al dispositivo

Edge Computing es la tecnología que viene a solucionar estas situaciones. Para empezar, gracias al enfoque de procesamiento en el dispositivo se garantiza que solo se envíen datos no críticos a través de Internet y que se pueda actuar de inmediato sobre los datos que sí son críticos. Para las aplicaciones sensibles a la latencia, hablamos de buenas noticias.

El enfoque descentralizado de Edge Computing también disminuye el uso y las necesidades de ancho de banda, porque se procesan los datos en el origen, donde se recopilan, y solo se envían a la Nube aquellos datos que se han de almacenar por cualquier razón. Por tanto, es posible reducir el consumo y la carga de la red. De esta manera, Edge Computing aporta un plus de eficiencia a la Nube.

Otra gran ventaja que aporta Edge Computing es el aumento de la seguridad. Con él, buena parte de los datos procedentes de dispositivos IoT no atravesarían la red, por tanto, existirán menos datos expuestos al riesgo de filtraciones o brechas de seguridad.

 

Fog Computing, el término medio

Otro concepto que se empieza a vislumbrar es el de Fog Computing, o computación en la Niebla. La analogía es clara: si Edge Computing está en nuestros dispositivos, y cloud computing está lejos, en Centros de Datos, Fog Computing está alrededor de nosotros.

La idea del Fog Computing es la misma que está detrás del Edge Computing: acercar la inteligencia y el procesamiento al usuario, mover la carga de trabajo cerca del borde de la red y reducir el trayecto de los datos, la latencia y el uso de ancho de banda. La diferencia entre Edge y Fog es que la primera traslada el proceso a los dispositivos, y la segunda lo hace a nodos de red próximos.

Sin embargo, no debemos caer en el error de pensar que Edge o Fog Computing van a suponer el fin de la Nube ni de los Centros de Datos. De hecho, todo parece indicar que ambas tendencias convivirán mucho tiempo por las características y fortalezas de ambos modelos.

Cloud Computing destaca por su capacidad, flexibilidad y facilidad de uso, y seguirá usándose de forma mayoritaria en todo lo que requiera analizar grandes cantidades de datos. Por su parte, Edge y Fog Computing se destinarán a todas aquellas operaciones que precisen bajas latencias.  En definitiva, hablamos de tecnologías complementarias que, unidas, ayudarán a repartir la carga de trabajo entre los Centros de Datos, los dispositivos y los nodos de red, y nos llevarán a conocer un número prácticamente ilimitado de servicios digitales que hoy en día apenas podemos llegar a imaginar.