Ofreciendo la transformación que esperan los empleados
29 julio 2020
Por Giovanni Di Filippo, presidente de Lenovo Data Center Group en EMEA
Ofreciendo la transformación que esperan los empleados

Por Giovanni Di Filippo, presidente de Lenovo Data Center Group en EMEA

El mundo de los negocios, inevitablemente, a medida que los cambios en las normas sociales y la evolución de los valores culturales se van filtrando hacia los entornos corporativos de forma natural, refleja la sociedad que le rodea. Al fin y al cabo, las empresas están compuestas por personas.

Lo que resulta menos obvio es que la relación funciona en ambas direcciones, las compañías desempeñan un papel importante a la hora de impulsar el cambio positivo en la sociedad. Desde la representación justa de géneros, razas y religiones, a sentar un ejemplo en actitudes medioambientales, lo que se convierte en una práctica estándar en el entorno laboral puede contribuir a dar forma al estatus quo a un nivel más amplio.

Debido a influencias a nivel de base y por parte de una nueva generación de equipos de liderazgo con mayor conciencia social, la responsabilidad corporativa se ha convertido en un elemento clave de las operaciones de los negocios. A medida que los gestores de las empresas planifican cómo sus organizaciones cambiarán y se adaptarán después de la pandemia de la COVID-19, afrontar la cuestión de la responsabilidad corporativa adquiere mayor relevancia que nunca.

Cambio de percepción

Para abordar estas cuestiones más de cerca, Lenovo ha llevado a cabo un estudio entre directores de TI en la región EMEA y, a través de su perspectiva, usuarios de redes, para comprender lo que esperan de sus empresas con respecto a los esfuerzos de transformación digital y de qué forma se ha manifestado la percepción sobre la responsabilidad corporativa.

A menudo, el cambio puede ser un proceso lento. Sin embargo, una vez que el cambio ha hecho efecto, suele resultar inconcebible que las cosas puedan volver a su estado anterior. Tomemos como ejemplo las actuales circunstancias globales. El concepto del trabajo siempre ha estado asociado implícitamente con un espacio de trabajo físico. A lo largo de la última década, en sincronía con los avances en portátiles, dispositivos móviles, VPNs y sistemas de sobremesa virtual, el trabajar desde ubicaciones remotas como hogares y cafeterías se ha ido volviendo más permisible, pero raramente ha llegado a ser el estado natural.

En la actualidad, numerosas organizaciones que en su momento ignoraron opciones como el trabajo remoto o flexible, ahora las están abrazando, tras comprender la necesidad de situar las necesidades del ser humano por encima de los objetivos de negocio durante la pandemia de la COVID-19. Aunque muchos empleados están deseando volver a su rutina en la oficina, es probable que las formas de trabajo no convencionales serán consideradas de un modo muy diferente respecto al pasado.

Aun así, dónde y cómo trabajan los empleados únicamente constituye un elemento entre los múltiples esfuerzos de transformación, y todavía quedan algunas áreas que deben adaptarse a los cambios de expectativas. Un aspecto que ha puesto de manifiesto el estudio son las deficiencias con respecto a la prioridad que se asigna a los factores humanos durante la toma de decisiones. Según los resultados, el 62% de los directores de TI asegura que sus decisiones de inversión se basan únicamente en el negocio, mientras que tan solo el 6% de ellos en la región EMEA dice que sus decisiones sobre informática se centran en el usuario.

Esta desconexión indica que la toma de decisiones sobre tecnología generalmente carece de una perspectiva lo bastante amplia como para tener en cuenta todo su impacto. Al fin y al cabo, las mejoras de productividad se obtienen cuando los seres humanos logran aprovechar las capacidades tecnológicas, no a través de la propia tecnología.

Las personas importan

Profundizando en la cuestión, el estudio ofreció una serie de conocimientos sobre los diferentes efectos de la transformación, así como los temas que, según los directores de TI, resultan más importantes en una transformación inteligente.

Un elemento importante es la actitud hacia las prácticas éticas y sostenibles de los proveedores. El 78% de los encuestados considera que una cadena de suministro ética resulta importante o muy importante al invertir en nuevas tecnologías. En paralelo, el 74% mencionó el impacto medioambiental de la cadena de suministro de un proveedor y el 72% el impacto sobre la sostenibilidad de los procesos de fabricación de tecnología como factores importantes en las decisiones de inversión.

Otros factores importantes mencionados por los encuestados a la hora de valorar adquisiciones incluyeron el consumo energético de la tecnología (75%), el tratamiento justo de los proveedores en términos de pagos (79%) y la accesibilidad de la tecnología para los trabajadores con minusvalías (78%).

Estas conclusiones demuestran que la responsabilidad social corporativa (RSC) es un aspecto de gran alcance, que no comienza y termina simplemente en la puerta de la oficina, sino que se extiende por las operaciones informáticas internas de la compañía y por toda su red. A medida que estas actitudes continúan evolucionando, es muy probable que la necesidad de las empresas de trabajar de un modo responsable con sus proveedores vaya cobrando mayor importancia.

Convertir la responsabilidad en una prioridad

Según el estudio, resulta claro que ignorar la responsabilidad como prioridad de negocio significa pasar por alto una excelente oportunidad para establecer un entorno laboral más cohesionado y atractivo. Los objetivos centrados en las personas constituyen una oportunidad de negocio, no un obstáculo, de modo que, al alinear las decisiones informáticas con las expectativas de los usuarios, las empresas pueden demonstrar su intención de cumplir sus promesas.

Como ya sabemos, el cambio positivo llega con el tiempo. Pero como sector, podemos contribuir a acelerarlo y reforzar su impacto. Tras el confinamiento que ha impuesto la pandemia de la COVID-19, ha llegado el momento de que los negocios piensen en el ser humano durante sus planteamientos de negocio y tecnología, situando a las personas en el foco de las decisiones tecnológicas y abrazando las oportunidades que genera la tecnología inteligente.

Si afrontamos esta situación y los negocios adoptan un enfoque hacia la adopción informática centrado en las personas, veremos un aumento en el número de negocios responsables, acelerando el cambio positivo tanto para las organizaciones como para la sociedad en general.