De los chips a los megavatios: dónde se decide el futuro de la IA
La semana pasada tuve la oportunidad de asistir a un almuerzo de debate como antesala de lo que está por venir en el Data Centre World que se llevará a cabo el próximo mes de noviembre en Madrid. Me quedó claro que el desarrollo de la inteligencia artificial ya no está limitado por la tecnología, sino por la energía. Sin suficiente suministro eléctrico y, sobre todo, una red capaz de distribuirlo eficazmente, el crecimiento de los centros de datos —y por tanto de la IA— se frena.
España tiene capacidad de generación, pero falla en la distribución y en la rapidez administrativa, lo que puede hacer perder inversiones. Cierto es que hay territorios más ágiles como Aragón, pero igualmente cierto es que, en este contexto, la competencia ya no es solo tecnológica, sino también energética y regulatoria.
En definitiva, la IA no dependerá tanto de los avances en chips o algoritmos como de la capacidad de coordinar infraestructura eléctrica, normativa y planificación. El futuro digital se decidirá tanto en los centros de datos como en la red eléctrica.
|
|
|
|