El mercado global de centros de datos entra en 2026 marcado por una paradoja cada vez más evidente. La demanda no es el problema; la ejecución, sí. Así lo expone DC Byte en su informe 2026 Data Centre Outlook. The Top Five Trends Reshaping Global Infrastructure Decisions, publicado en enero de 2026, donde analiza cómo la industria ha pasado de competir por atraer clientes a competir por conectar potencia, obtener permisos y construir a tiempo.
Según el análisis, la expansión de la nube, los servicios digitales y, especialmente, las cargas de trabajo de inteligencia artificial siguen impulsando una necesidad estructural de nueva capacidad. Sin embargo, la disponibilidad energética, la regulación y los plazos de entrega se han convertido en los verdaderos factores limitantes del crecimiento.
Una brecha creciente entre capacidad anunciada y capacidad construida
Uno de los principales hallazgos del informe es el aumento de proyectos que, aun estando anunciados o comprometidos, no llegan a materializarse en obra. DC Byte identifica una brecha cada vez mayor entre la capacidad “sobre el papel” y la capacidad que entra realmente en fase de construcción.
En algunos mercados maduros, la capacidad comprometida duplica o incluso triplica la que está siendo construida activamente. Todo ello ocurre en un contexto de tasas de vacancia inferiores al 1%. Lo que refleja una escasez real de espacio operativo pese a la abundancia de anuncios. Las causas son recurrentes: retrasos en la conexión a la red eléctrica, procesos de permisos prolongados y cuellos de botella en la cadena de suministro de equipos críticos.
La política energética y regulatoria como factor decisivo
DC Byte subraya que la política pública se ha convertido en un elemento central del calendario de los proyectos. En determinados mercados, los plazos de conexión a la red pueden alcanzar hasta siete años en desarrollos que superan los 100 MW. Un horizonte incompatible con las necesidades de los operadores hyperscale.
Normativas medioambientales más estrictas, reformas urbanísticas y prioridades en la planificación eléctrica han transformado procesos que antes se resolvían en meses en trámites que pueden prolongarse durante años. Frente a ello, algunos países están optando por simplificar autorizaciones y coordinar de forma más estrecha a reguladores y compañías eléctricas para no quedar fuera del mapa inversor.
Otra de las tendencias clave es el adelanto en el despliegue de capital. De acuerdo con DC Byte, los inversores están entrando en los proyectos entre 24 y 36 meses antes de la entrega prevista, financiando suelo, acuerdos de potencia o permisos mucho antes de contar con clientes firmados o construcción iniciada.
Desde 2019, la capacidad comprometida global ha crecido más de seis veces, mientras que la capacidad operativa lo ha hecho a un ritmo muy inferior. El resultado es un volumen creciente de capital expuesto a riesgos de ejecución, en un entorno donde la incertidumbre regulatoria y energética pesa más que nunca.
Desplazamiento del crecimiento hacia mercados secundarios
Las limitaciones en los grandes hubs tradicionales de Norteamérica y Europa están empujando la expansión hacia mercados secundarios y terciarios. La búsqueda de suelo disponible, mayor capacidad eléctrica y marcos regulatorios más previsibles está redefiniendo las estrategias de localización.
DC Byte destaca especialmente el caso de Asia-Pacífico, donde el crecimiento de capacidad hyperscale fuera de los hubs tradicionales ha registrado un CAGR del 32,9% entre 2020 y 2025, reflejando una clara diversificación geográfica del desarrollo.
El informe concluye que los mercados que consiguen convertir anuncios en infraestructura operativa son aquellos con suministro eléctrico fiable y procesos de planificación coordinados. No siempre son los que anuncian mayores volúmenes de inversión, pero sí los que entregan capacidad de forma consistente.
Entre los ejemplos citados por DC Byte figuran los países nórdicos, donde la previsibilidad regulatoria y energética ha permitido un crecimiento sostenido. Finlandia, en particular, añadió más de 1.400 MW de carga IT entre 2023 y 2024, mientras que Noruega mantiene un ritmo constante de incorporación de nueva capacidad cualificada.
De la promesa a la entrega
El mensaje central del informe es claro: en 2026 el factor competitivo no será quién anuncia más megavatios, sino quién logra ponerlos en funcionamiento. Para DC Byte, la industria entra en una fase donde la credibilidad se mide en capacidad entregada, no en proyectos comprometidos.
En un entorno de demanda estructuralmente alta, la energía disponible, la claridad normativa y la capacidad real de ejecución se consolidan como los elementos que definirán qué mercados y operadores liderarán la siguiente etapa del sector de los centros de datos.






