El hito anunciado por Microsoft supone que todo su consumo eléctrico anual está ya compensado con energía renovable, cumpliendo así el compromiso fijado para finales del año pasado. La compañía da un paso decisivo hacia la meta que anunció en 2020: ser negativa en emisiones de carbono en 2030.
No se trata de una medida aislada, sino de una estrategia transversal que está empujando cambios dentro de la propia organización y también en su ecosistema de clientes, socios y comunidades. Con este avance, Microsoft consolida su apuesta por acelerar la descarbonización del sistema energético, impulsar infraestructuras limpias y favorecer una transición energética justa, fiable y asequible.
Detrás de este resultado hay más de una década de trabajo. Desde su primer acuerdo corporativo de compra de energía (PPA) en 2013 (110 MW en Texas), la multinacional ha construido una de las mayores carteras corporativas de energía limpia del mundo.
40 GW contratados y una red de alianzas que marca tendencia
Entre 2013 y 2026, Microsoft ha contratado 40 GW de energía renovable en 26 países, a través de más de 400 contratosy en colaboración con más de 95 compañías eléctricas y desarrolladores. De esa capacidad total, 19 GW ya están operativos, mientras que el resto entrará en funcionamiento en los próximos cinco años.
La dimensión del esfuerzo es significativa: la capacidad contratada equivale al suministro eléctrico de unos 10 millones de hogares en Estados Unidos. Además, estas compras han contribuido a evitar aproximadamente 25 millones de toneladas de CO₂ de Alcance 2, al tiempo que han movilizado miles de millones de dólares en inversión privada en las regiones donde opera la empresa.
Uno de los elementos más destacados de esta trayectoria es que Microsoft no solo ha comprado energía, sino que ha ayudado a crear modelos de contratación replicables y escalables. La compañía ha trabajado con promotores, entidades financieras, fabricantes y operadores para reducir costes de transacción, facilitar el acceso a financiación y simplificar fórmulas que hoy pueden adoptar otros grandes consumidores.
También ha reforzado una red estable de socios energéticos: actualmente mantiene alianzas con seis compañías con las que supera 1 GW contratado por proveedor, y colabora con más de veinte suministradores, muchos de ellos con varios proyectos activos al mismo tiempo.
España gana peso en la estrategia energética de Microsoft
España ocupa ya una posición relevante en esta estrategia global. Microsoft ha firmado en el país 16 acuerdos corporativos de compra de energía y otros contratos a largo plazo, vinculados al desarrollo de 1.496 MW de nueva capacidad solar y eólica. De esa cifra, más de 522 MW ya están operativos.
Estos acuerdos incluyen alianzas con empresas como Zelestra, Iberdrola y Repsol, y forman una cartera diversa que añade potencia limpia al sistema eléctrico español, contribuye a la descarbonización y refuerza la resiliencia de la red.
Además del impacto energético, la compañía subraya el efecto económico y social de esta política: la contratación de renovables ha movilizado inversión privada, respaldado empleo y generado beneficios en múltiples comunidades.
La directora de sostenibilidad de Microsoft, Melanie Nakagawa, destaca que la colaboración con grandes proveedores energéticos está permitiendo acelerar simultáneamente la transición energética y la transformación digital del sector. En esa combinación, Microsoft sitúa una de sus grandes apuestas: integrar nube e Inteligencia Artificial para mejorar la gestión energética y abrir nuevas vías de innovación.
En paralelo, la empresa también avanza en tecnologías de nueva generación, como fusión, energía nuclear modular, almacenamiento avanzado y sistemas de gestión energética basados en IA, señales de que su estrategia climática no se limita a compensar consumo, sino a rediseñar el futuro energético de su actividad.






