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La fiebre de la IA pone precio a la infraestructura: Moody’s anticipa el gasto de los centros de datos



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La carrera por la inteligencia artificial ya no se mide solo en modelos y chips: se mide en megavatios, hormigón, redes y refrigeración. Moody’s Ratings estima que el gasto de capital agregado de seis grandes compañías tecnológicas y un actor neocloud podría rozar los 700.000 millones de dólares en 2026

Publicado el 16 mar 2026



La fiebre de la IA pone precio a la infraestructura: Moody’s anticipa hasta 700.000 millones de dólares en centros de datos

Según el análisis de Moody’s, el grupo formado por Microsoft, AWS (Amazon), Alphabet (Google), Meta, Oracle y CoreWeave concentraría un incremento extraordinario de inversión para sostener la demanda de computación asociada a la IA. Así, se sitúa el Capex combinado en torno a 700.000 millones de dólares en 2026, casi seis veces lo gastado en 2022. 

Moody’s apunta a un escalado acelerado: alrededor de 387.000 millones en 2025, salto a 700.000 millones en 2026 y un posible techo cercano a 820.000 millones en 2027. Más allá del dato, el mensaje es claro: la industria está entrando en un ciclo de inversión de magnitud macro, comparable al despliegue de infraestructuras críticas. 

Cuello de botella: potencia eléctrica y time-to-market

Moody’s viene advirtiendo que el problema ya no es solo construir, sino conectar. En su perspectiva para 2026 sobre centros de datos, subraya que el crecimiento de capacidad seguirá siendo robusto, pero condicionado por disponibilidad de energía y por regulaciones locales, lo que empuja soluciones de generación behind-the-meter y ubicaciones con entornos más favorables para nuevos desarrollos.

El diagnóstico coincide con lo que trasladan los operadores: la restricción dominante es la potencia. De esta manera, la energía podría llegar a ser la mayor limitación para desplegar capacidad adicional en plazos cortos. 

Esta tensión explica por qué, en 2026, el mercado premia la velocidad de entrega: proyectos prealquilados, calendarios de obra más comprimidos y acuerdos para asegurar suministro eléctrico antes incluso de cerrar el diseño final. En otras palabras, quien llega primero con megavatios disponibles se queda con los contratos.

No es solo ladrillo: chips, redes y refrigeración disparan el coste

El gasto al que se refiere Moody’s no se limita a edificios. Incluye semiconductores, equipamiento de red, sistemas de refrigeración, construcción y soluciones energéticas para operar cargas de IA, que suelen ser más densas y exigentes que el cloud tradicional.

En paralelo, el mercado financiero empieza a calibrar el reverso de la inversión masiva: intensidad de capital, concentración de clientes y el riesgo de desajuste entre la demanda esperada y la oferta futura. Moody’s también ha señalado que el crecimiento acelerado trae riesgos de largo plazo en un sector que, por definición, requiere compromisos de inversión muy elevados y con ciclos largos de amortización.

2026 será un año de expansión, pero con tres variables decisivas: energíacapacidad entregable y disciplina financiera. Un indicador adicional de la continuidad del ciclo es que varias tecnológicas siguen proyectando demanda fuerte asociada a IA durante 2027, reforzando el argumento de que el boom no es un episodio puntual. 

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