F5 ha dado a conocer su informe anual State of Application Strategy (SOAS). El estudio concluye que la inteligencia artificial ha cruzado un punto decisivo: ha dejado de ser un experimento para convertirse en una carga de trabajo en producción que requiere el mismo nivel de exigencia operativa que cualquier sistema crítico. Basado en encuestas a responsables de TI y seguridad de todo el mundo, el informe revela que el 78% de las organizaciones ya utiliza la inferencia de IA internamente, lo que evidencia un cambio de prioridades hacia el control frente a la mera conveniencia, a medida que la IA se integra en el núcleo del negocio.
Este avance se produce en un contexto clave: el 93% de las empresas ya opera en varias nubes y el 86% despliega aplicaciones en entornos híbridos multicloud, lo que incrementa significativamente la complejidad de gestionar y asegurar cargas de trabajo de IA.
Kunal Anand, director de Producto de F5, explica que “la IA ha evolucionado desde la experimentación hasta la operación. Ya no se trata de si las empresas adoptarán IA, sino de si podrán hacerlo de manera fiable, segura y a gran escala. Los datos muestran que la inferencia se está convirtiendo en el eje del negocio, lo que transforma su despliegue en un reto de gestión de tráfico y su seguridad en un desafío de gobernanza y control. Quienes entiendan este cambio avanzarán con mayor rapidez y seguridad”.
La IA se consolida como una función operativa
Ya no es una promesa futura ni un experimento puntual, sino una herramienta integrada en el día a día empresarial. Las organizaciones gestionan, de media, siete modelos de IA en producción, y el 77% afirma que la inferencia —la ejecución de modelos ya entrenados— supera al desarrollo y entrenamiento como principal actividad. Esto implica tratarla como una carga de trabajo sujeta a políticas, plenamente integrada en la arquitectura de aplicaciones y con los mismos requisitos de seguridad, escalabilidad y diseño que cualquier sistema crítico.
El modelo AI-as-a-Service genera cautela
Las soluciones de IA como servicio se perciben cada vez más como arriesgadas o poco alineadas con las necesidades actuales. Solo el 8% de las empresas depende exclusivamente de servicios públicos de IA. En su lugar, la mayoría opta por diversificar modelos, lo que exige capacidades avanzadas de enrutamiento, redundancia y gestión de políticas para equilibrar coste, precisión y disponibilidad.
El enfoque multicloud híbrido se consolida
La adopción generalizada de entornos híbridos y multicloud se refleja también en la IA. Con el 93% de las empresas operando en múltiples nubes y el 86% combinando entornos locales, cloud pública y colocation, la gestión de cargas de IA demanda sistemas avanzados de control, entrega y seguridad. Contar con una estrategia unificada se vuelve imprescindible para manejar esta complejidad y garantizar coherencia operativa.
Además, gestionar esta diversidad requiere control preciso y consistente entre entornos, lo que facilita la integración, reduce silos y evita interrupciones. Este equilibrio permite optimizar recursos y aprovechar al máximo el potencial de los ecosistemas híbridos.
Seguridad y gobernanza, elementos críticos
Con la IA desplegada a gran escala, la seguridad se convierte en una prioridad transversal. El 88% de las organizaciones ha afrontado incidentes o retos de seguridad vinculados a la IA, mientras que el 98% se prepara para la IA agéntica, caracterizada por sistemas autónomos que requieren identidades, permisos y controles similares a los de usuarios humanos. En este escenario, el foco de seguridad se traslada hacia elementos como prompts, tokens e identidades, superando los modelos tradicionales.
Prompts y tokens, nuevas capas de control
El informe destaca un cambio en la gestión de estas cargas: el control se desplaza hacia capas como prompts, tokens y APIs. Cerca del 29% de las empresas sitúa los prompts como el principal mecanismo de entrega, mientras que un 23% prioriza los tokens tanto para la entrega como para la seguridad. Dominar estas capas resulta esencial para mejorar rendimiento, costes y protección, marcando la diferencia competitiva frente a enfoques centrados solo en infraestructura.




