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Este es el plan de Europa para ganar soberanía industrial en semiconductores



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La Fundación Innovación Bankinter ha presentado un informe que llama a Europa a frenar la fragmentación de sus recursos y a traducir su potencial científico en semiconductores en una capacidad industrial real

Publicado el 22 may 2026



Este es el plan de Europa para ganar soberanía industrial en semiconductores
Este es el plan de Europa para ganar soberanía industrial en semiconductores

Europa se encuentra en un momento decisivo para su competitividad económica. Los semiconductores, pieza clave de la economía digital, la transición energética y la seguridad, se han transformado en un activo geopolítico y estratégico de primer orden. Este fenómeno viene impulsado por una combinación de factores globales: la alta concentración de la fabricación avanzada en Asia, la creciente rivalidad tecnológica entre las grandes potencias y el aumento exponencial de la demanda debido al desarrollo de la Inteligencia Artificial.

Ante este escenario, la Fundación Innovación Bankinter ha presentado, en el marco de su think tank Future Trends Forum, el informe estratégico titulado “Semiconductores: capacidades críticas para la competitividad europea. Prioridades para convertir ciencia, mercado y talento en competitividad industrial”. El documento advierte que, aunque el continente posee una base científica y tecnológica de primer nivel, su gran desafío actual es traducir esos activos en una posición industrial sólida y con capacidad de escala para asegurar la soberanía tecnológica de la Unión Europea.

Las seis limitaciones del modelo europeo

El informe identifica seis claves estructurales que explican la situación actual de Europa frente a competidores como Estados Unidos o los grandes polos asiáticos, cuya alta densidad industrial acelera la innovación:

  1. Falta de estabilidad institucional: La industria de los semiconductores trabaja con horizontes de inversión de 10 a 20 años, lo que exige políticas estables a largo plazo.
  2. Ausencia de compromisos industriales firmes: A pesar de ser uno de los mayores mercados de consumo del mundo (especialmente en sectores como automoción, industria y salud), faltan acuerdos de compra estables.
  3. Fragmentación científica: La sólida base tecnológica e investigadora europea está dispersa y no siempre alcanza la masa crítica necesaria para competir de forma unificada.
  4. Dispersión de recursos: La nueva fase de competencia global exige una mayor coordinación y concentrar la inversión pública y privada.
  5. El «valle de la muerte»: Existen serias dificultades y falta de financiación paciente para trasladar la investigación de vanguardia hacia la validación industrial y la producción masiva.
  6. Desconexión del talento: Aunque Europa genera profesionales cualificados, se necesita mejorar la conectividad entre las universidades, los centros de investigación y la industria productiva.

Una agenda de cinco prioridades para competir

La industria global se articula hoy sobre tres ejes: liderazgo tecnológico, resiliencia y especialización. Dado que resulta imposible maximizar al mismo tiempo el coste, la autonomía y la velocidad de despliegue, Europa debe asumir renuncias y adoptar una estrategia selectiva. Para ello, el informe propone una agenda estructurada en cinco grandes prioridades:

  • Convertir la demanda en motor industrial: Transformar la capacidad de compra del mercado europeo en compromisos de producción mediante contratos plurianuales y compra pública estratégica.
  • Competir donde Europa puede liderar: Concentrar los recursos en áreas donde ya existen ventajas diferenciales, como la electrónica de potencia, la fotónica integrada, el empaquetado avanzado o las nuevas arquitecturas.
  • Construir clústeres con masa crítica: Reducir la fragmentación consolidando polos industriales dotados de la infraestructura e inversión necesarias para competir a escala global.
  • Superar el «valle de la muerte»: Facilitar el paso de la investigación a la fábrica a través de infraestructuras de validación y el apoyo financiero a scaleups deep-tech.
  • El talento como infraestructura crítica: Conectar de forma sistemática la formación y la investigación con el tejido industrial para sostener la capacidad productiva.

De manera transversal, los expertos apuntan a la necesidad de una arquitectura de ejecución que refuerce el liderazgo político y reduzca la distancia histórica entre la planificación teórica y los resultados industriales medibles.

El papel estratégico de España

El informe dedica un apartado relevante a España, destacando que el país cuenta con una oportunidad única para consolidar una posición de valor dentro del ecosistema europeo. España goza de capacidades ya consolidadas en ámbitos como la electrónica de potencia vinculada a la movilidad, la fotónica integrada, el empaquetado avanzado y el co-diseño apoyado en supercomputación e Inteligencia Artificial.

Instrumentos públicos como el PERTE Chip y la creación de la Sociedad Estatal para la Transformación Tecnológica (SETT) han conseguido situar este sector como una prioridad estratégica nacional. Sin embargo, el reto para España pasa ahora por evitar la dispersión de esfuerzos, concentrar sus capacidades en polos con masa crítica y sostener esta estrategia en el tiempo para transformar su potencial tecnológico en una aportación industrial competitiva dentro de la cadena de valor de la Unión Europea.

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