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España se queda a medio camino en la carrera europea por la inteligencia artificial



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Los países nórdicos consolidan su liderazgo mientras España avanza, pero sin el impulso necesario para cerrar la brecha, según un estudio de Leadfeeder

Publicado el 3 jun 2026

Lucía Bonilla

directora de Data Center Market



España se queda a medio camino en la carrera europea por la inteligencia artificial
España se queda a medio camino en la carrera europea por la inteligencia artificial

Europa avanza hacia una economía cada vez más impulsada por la inteligencia artificial, pero lo hace a distintas velocidades. Un nuevo estudio de 2026 elaborado por Leadfeeder con fuentes de Eurostat sobre la adopción de IA en 32 países europeos revela una brecha creciente entre los líderes digitales —principalmente nórdicos— y un amplio grupo de países que, como España, progresan a un ritmo más moderado.

El análisis muestra cómo Dinamarca, Finlandia y los países bálticos encabezan la integración de la IA en el tejido empresarial. Dinamarca lidera el ranking general con una puntuación de 67,86, impulsada por un 42% de empresas que ya utilizan inteligencia artificial, más del doble de la media europea.

Finlandia ocupa el segundo lugar con una infraestructura tecnológica muy avanzada, mientras que Lituania sorprende en tercer puesto gracias a ser el país con mayor crecimiento en adopción digital.

Frente a estos líderes, Europa presenta una amplia mayoría de países que aún están construyendo las bases necesarias para una adopción más profunda: infraestructura, talento digital y uso efectivo de datos.

España: una posición sólida, pero sin liderazgo

En este contexto, España se sitúa en una posición intermedia. El país no figura entre los líderes en adopción de IA, pero tampoco aparece entre los más rezagados. Comparte espacio con otras grandes economías europeas como Alemania y Francia, que sorprendentemente tampoco encabezan el ranking.

El principal rasgo que define la situación española es la adopción gradual, especialmente en el ámbito empresarial. Aunque existen avances en digitalización, el uso de inteligencia artificial todavía no está plenamente integrado en las operaciones cotidianas de muchas compañías, a diferencia de lo que ocurre en los países punteros del norte de Europa.

Fortalezas: base digital y apoyo institucional

España parte de una base relativamente sólida. El tejido empresarial muestra un uso creciente de herramientas digitales como software de gestión, análisis de datos o servicios en la nube, elementos que el estudio considera clave para el desarrollo de la IA.

Además, el país se beneficia de programas europeos y políticas públicas orientadas a la transformación digital, lo que proporciona un entorno favorable para acelerar la adopción en los próximos años.

Debilidades: ritmo insuficiente y brecha en talento

Sin embargo, el informe pone de manifiesto una carencia clave: el ritmo de adopción. España no figura entre los países con mayor crecimiento en el uso de IA, a diferencia de economías como Lituania o Estonia, donde la implantación se ha disparado en los últimos años.

Esta evolución más lenta se explica por varios factores:

  • Menor integración de la IA en procesos empresariales
  • Déficit relativo en habilidades digitales avanzadas
  • Predominio de pymes, que suelen adoptar tecnología más lentamente

Las grandes economías europeas, en entredicho

El estudio también lanza un mensaje claro: el tamaño económico no garantiza el liderazgo digital. Alemania y Francia, pese a su capacidad industrial y recursos, se sitúan en posiciones medias debido a una adopción empresarial más lenta de lo esperado.

España comparte este reto: transformar su potencial económico en una adopción real y extendida de la inteligencia artificial.

Una carrera donde el crecimiento importa tanto como la posición

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que el ritmo de avance puede ser más importante que la situación actual. Países como Rumanía o Serbia, aunque todavía lejos del liderazgo, están creciendo rápidamente y podrían reducir distancias en los próximos años.

En este escenario, España corre el riesgo de quedarse en una “zona de confort digital”: suficientemente avanzada para no estar rezagada, pero sin la velocidad necesaria para competir con los líderes.

El futuro: oportunidad abierta

El desarrollo de herramientas de IA basadas en la nube está reduciendo las barreras de entrada, lo que podría favorecer a países como España. Además, iniciativas europeas como la regulación de IA y los programas de financiación están creando un marco común que podría impulsar la adopción empresarial.

Sin embargo, el mensaje del estudio es claro: el progreso no será automático. Para mejorar su posición, España deberá acelerar la integración de la IA en su tejido productivo, especialmente entre pymes, y reforzar la formación en competencias digitales.

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