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Cuatro de cada diez empresas españolas siguen sin contar con un SOC para supervisar su ciberseguridad



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El estudio «Estado de la Ciberseguridad en España 2025», elaborado por Secure&IT, revela que el 40,4% de las organizaciones carece de un Centro de Operaciones de Seguridad y que casi la mitad no dispone de un plan formal de respuesta ante incidentes

Publicado el 4 ago 2026



Cuatro de cada diez empresas españolas siguen sin contar con un SOC para supervisar su ciberseguridad
Cuatro de cada diez empresas españolas siguen sin contar con un SOC para supervisar su ciberseguridad

Las empresas españolas continúan reforzando sus infraestructuras de ciberseguridad, pero todavía mantienen importantes carencias en la supervisión continua y la capacidad de respuesta ante amenazas. Así lo refleja el informe Estado de la Ciberseguridad en España 2025, elaborado por la firma especializada Secure&IT, que señala que el 40,4% de las organizaciones encuestadas no dispone actualmente de un Centro de Operaciones de Seguridad (SOC).

Según el estudio, un 17,4% de las compañías reconoce no contar con ningún servicio de monitorización de seguridad, mientras que otro 23% asegura tener prevista su implantación en los próximos meses. Entre aquellas que sí disponen de un SOC, la situación también muestra distintos niveles de madurez: el 21,4% opera con un modelo parcial, sin cobertura permanente; el 15,2% cuenta con un centro propio; y únicamente el 23% dispone de un SOC 24×7 capaz de supervisar de forma continua todas sus tecnologías de seguridad.

Para Francisco Valencia, director general de Secure&IT, el principal desafío no reside únicamente en desplegar nuevas soluciones de protección, sino en aprovecharlas de manera efectiva. «Las empresas han avanzado en la implantación de tecnologías de protección, pero todavía existe una brecha importante entre disponer de herramientas y convertirlas en una capacidad real de detección y respuesta. Una alerta que no se analiza y contextualiza a tiempo pierde gran parte de su valor», explica.

Más tecnología, pero menor capacidad operativa

Los resultados ponen de manifiesto una clara diferencia entre el nivel de inversión tecnológica y la capacidad operativa para gestionar incidentes de seguridad. El 89,2% de las organizaciones cuenta ya con soluciones de protección endpoint, mientras que el 77,2% utiliza mecanismos de autenticación robusta. Además, el 74,6% dispone de herramientas avanzadas de protección del correo electrónico y el 73,6% ha implementado medidas de segmentación o protección de red.

La adopción de tecnologías EDR (Endpoint Detection and Response), orientadas a detectar y responder a amenazas avanzadas en los dispositivos corporativos, alcanza ya al 60,8% de las organizaciones analizadas.

Sin embargo, Secure&IT advierte de que la efectividad de estas herramientas depende en gran medida de la capacidad para supervisar, correlacionar y analizar la información que generan. Sin una vigilancia constante, las alertas pueden pasar inadvertidas o ser detectadas demasiado tarde.

La velocidad de detección, factor clave frente a los ciberataques

El informe destaca que el tiempo de detección es uno de los factores más determinantes para minimizar el impacto de un ataque. Una identificación temprana permite bloquear cuentas comprometidas, aislar equipos afectados o detener movimientos laterales dentro de la infraestructura antes de que la amenaza alcance sistemas críticos.

Por el contrario, cuando la supervisión se limita a franjas horarias concretas o se realiza de forma parcial, aumenta el riesgo de que los atacantes permanezcan activos durante más tiempo dentro de la organización.

«La principal aportación de un SOC apoyado en un SIEM no evita que una organización reciba intentos de ataque, sino que reduce el periodo durante el cual una amenaza puede avanzar sin ser descubierta. En ciberseguridad, cada minuto cuenta», señala Valencia.

Casi la mitad de las empresas carece de un plan de respuesta

Otra de las conclusiones más relevantes del informe es la falta de preparación organizativa ante posibles incidentes. Solo el 51,6% de las organizaciones consultadas dispone de un plan de respuesta ante incidentes, mientras que el 48,4% carece de procedimientos formalizados para gestionar una crisis de seguridad.

Asimismo, únicamente el 44,2% cuenta con un comité de seguridad encargado de coordinar decisiones, asignar responsabilidades y priorizar actuaciones cuando se produce un incidente.

Desde Secure&IT recuerdan que la utilidad de herramientas como los SOC y las plataformas SIEM depende en gran medida de que existan protocolos definidos sobre cómo actuar, quién toma las decisiones críticas y cómo se comunica el incidente tanto a los equipos internos como a clientes, proveedores o autoridades competentes.

La inteligencia artificial gana protagonismo en los SOC

Ante el creciente volumen de alertas que generan las plataformas de seguridad, la inteligencia artificial se está convirtiendo en un aliado clave para mejorar la detección y la respuesta frente a amenazas.

Las soluciones SIEM centralizan y correlacionan los datos procedentes de múltiples sistemas, permitiendo identificar patrones sospechosos que podrían pasar desapercibidos de forma aislada. Sobre esta capacidad, la IA añade análisis avanzados que ayudan a detectar comportamientos anómalos, priorizar riesgos y reducir falsos positivos.

«La IA permite ir más allá de las reglas estáticas analizando grandes volúmenes de datos, identificando comportamientos anómalos y correlacionando señales procedentes de distintas fuentes», afirma Valencia.

Estas tecnologías pueden detectar actividades inusuales como accesos fuera de horario, descargas masivas de información, cambios inesperados de privilegios o patrones de comportamiento distintos a los habituales de usuarios y dispositivos.

Hacia una ciberseguridad más madura

El estudio concluye que la madurez en ciberseguridad no depende únicamente del número de soluciones desplegadas, sino de la capacidad de las organizaciones para convertir la información que generan en acciones concretas de detección y respuesta.

«El reto para las empresas no consiste únicamente en incorporar más herramientas, sino en lograr que sus tecnologías trabajen de forma coordinada. La verdadera madurez se mide por la capacidad para convertir todos esos datos en detecciones útiles y actuar antes de que una alerta se convierta en una crisis», concluye el director general de Secure&IT.

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