OPINIÓN

Eficiencia y sostenibilidad en los data centers. Capítulo 5



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Este capítulo se centra fundamentalmente en el PUE, referencia que está siendo aludida desde muchos frentes con ocasión de la evolución de las cargas IT, hacia la HPC y la IA y de la que se está diciendo de todo, una gran parte de lo cual se hace sin verdadero sentido

Publicado el 2 sept 2026



Garcerán Rojas, PQC
Garcerán Rojas, presidente de PQC

Cerrábamos el anterior capítulo mencionando que el término CER (cooling efficiency ratio) ha adquirido un nivel de importancia equiparable a PUE, WUE o ERF, y que a ello entraríamos con mayor detalle en el próximo artículo.

Sin embargo, considero necesario aplazar esas referencias para dedicar este artículo a uno de los parámetros citados que ha cobrado un interés especial en los últimos tiempos en su relación con la entrada en los data centers de la inteligencia artificial.

Se trata del PUE, referencia que está siendo aludida desde muchos frentes con ocasión de la evolución de las cargas IT, hacia la HPC y la IA y de la que se está diciendo de todo, una gran parte de lo cual se hace sin verdadero sentido.

La pregunta que se están haciendo es si realmente el concepto PUE puede seguir vivo en tiempos donde existen fluctuaciones importantes de cargas IT, altas densidades de potencia no uniformemente distribuidas, elevados funcionamientos bajo carga parcial, crecientes proporciones de «liquid cooling”, etc., partiendo, todo ello, de la afirmación de que PUE fue concebido para cargas estables, densidades homogéneas, patrones predecibles de consumo y air cooling.

Pues no, PUE no fue concebido así. Cuando “The Green Grid” alumbró el concepto, lo hizo de una manera mucho más simple. Se trataba de ver cuánta energía de más sobre la propia que utilizaban los equipos IT, se demandaba en la instalación, es decir, cuánta se “escapaba” para el cooling, las pérdidas en UPS, la iluminación y otros usos atribuibles al data center. Cuanto más cercano a 1, mayor aprovechamiento del sistema electromecánico.

PUE: un indicador frecuentemente malinterpretado

Y ahí nació el primero de los errores. Eran tan sencillos el cálculo y su aplicación, que todo el mundo lo asumió, pero lo hizo considerando PUE como sinónimo de eficiencia energética del data center. Y nada más lejos de la realidad.

La eficiencia, como ha quedado indicado en anteriores capítulos de esta serie, se encuentra, mayoritariamente, en el aprovechamiento de la parte IT y, no necesariamente, un nivel de PUE más bajo significa un data center más eficiente, por lo tanto, PUE no es directamente eficiencia.

Precisamente por eso, nunca he sido un gran partidario de PUE, pero ahora que hay quien se pregunta si PUE está midiendo algo realmente representativo tengo que erigirme en un firme defensor, diciendo que ¡claro que sí!

PUE, además, tiene una naturaleza de media anual por lo que, a igualdad de prestaciones y consumos IT, quien consiga un nivel más bajo, mejor su rendimiento electromecánico y, por extensión, su eficiencia general. ¿De todos y cada uno de los componentes del sistema? Pues claro que no, sino del conjunto.

La falacia del PUE pico

Existe un empeño actual por medir PUE de forma instantánea, por reinventar ese concepto de “PUE Pico” o por sacarlo de contexto. Veamos:

  • Si entendemos PUE pico como el máximo valor de ese parámetro alcanzado durante el año, su significado es apenas trascendente, de igual manera que la punta de arranque de un motor poco contribuye al consumo global del ciclo de trabajo o que un cortocircuito apenas altera la lectura de un transformador para la medida del consumo de energía. Incluso si esas crestas fuesen muy repetitivas, la eficiencia en su gestión derivaría en una mejora de PUE.
  • En un principio, se establecieron cuatro formas de medir PUE, de menor a mayor precisión, siendo la primera de ellas (PUE0) una especie de PUE pico, ya que lo que se mide (a diferencia de PUE1 a PUE3 que miden energía) es la máxima potencia demandada por el conjunto del centro (kilovatios) y se divide por la máxima potencia registrada a la salida de los UPSs de la parte de IT, situaciones ambas que, por otra parte, no tienen por qué coincidir exactamente en el tiempo.
  • PUE no es un factor de cálculo, por lo que la consideración del valor PUE pico no puede sustituir un balance básico de potencias que debe plantearse para la peor de las situaciones y donde, para el caso de los data centers tiene, además, un factor de simultaneidad de 1.

Se están esgrimiendo, también, afirmaciones en el sentido de que presentar buenas cifras de PUE no implica que el data center en cuestión no presente operaciones ineficientes ante picos de carga ni que los sistemas de enfriamiento estén operando en su rango óptimo. Pues claro que no, ni lo pretende. Incluso, he leído en varios sitios relacionar esta situación con arranques más frecuentes de los grupos de emergencia.

Me da la impresión de que, como dice la expresión popular, aquí alguien está confundiendo “el culo con las témporas”.

El objetivo nunca puede ser mejorar PUE a costa de debilitar la infraestructura, sino hacer ambas líneas compatibles. Según decía mi admirado Ken Brill, a quien hago referencia habitualmente, el primer objetivo de quienes estamos en esto de los data centers, es la disponibilidad y el segundo, la disponibilidad, y el tercero, también, y así sucesivamente hasta encontrarnos, más abajo, con otros conceptos, entre los cuales podemos encontrar la eficiencia y la sostenibilidad.

Si entran con frecuencia los grupos electrógenos no veo yo conexión alguna con PUE. Es más, existe un factor de conversión que transforma la cantidad de combustible utilizado, en energía que añadir al cómputo global que va en el numerador de la fórmula de cálculo de PUE. Asimismo, declarar unos logros de PUE sin decir “ni pío” acerca del consumo de agua, también es hacerse trampas al solitario y “a ver si cuela”. PUE sólo es válido si va de la mano de WUE.

El verdadero alcance de PUE en la era de la IA

Que un buen valor anual de PUE no refleje costes marginales de racks de alta potencia o ciertos funcionamientos a carga parcial o impactos de rápidas fluctuaciones de carga sobre el sistema de alimentación, no dice nada. Es como pretender que tras una inspección cardiológica muy positiva uno quiera inferir que se encuentra libre de cualquier inflamación de la próstata. Cada cosa en su terreno.

PUE, con todos sus defectos que no son pocos, sirve para lo que sirve y estuvo bien parido. El tiempo le ha puesto en un lugar interesante.

Las cargas actuales IT son muy diferentes de las que hemos conocido previamente y, pongámonos como nos pongamos, el sentido de PUE sigue siendo plenamente vigente. Preguntarse hasta dónde es útil siempre está bien y la respuesta es que útil, lo que se dice útil, sí que sigue siendo, pero para lo que es, y sólo para eso.

No seré yo quien se oponga a la multiplicación de puntos de medida. El decálogo de Google tenía como primer postulado “medir, medir y medir” y eso lo suscribo al pie de la letra (sólo se pueden tomar buenas decisiones si disponemos de datos), pero es tiempo ya de que todos entendamos cuál es alcance verdadero de PUE, y contribuyamos a que la buena gente del sector, tanto con este asunto como con otros, como diría un buen amigo mío, no se haga “la lía un picho”.

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