El Gobierno de España ha dado un nuevo paso en su apuesta por reforzar la soberanía tecnológica del país con el anuncio del inicio de las obras del futuro Centro de Semiconductores de Málaga. El ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, confirmó que la construcción de las instalaciones comenzará durante el primer trimestre de 2027, en el marco de un proyecto estratégico que cuenta con una inversión pública de 500 millones de euros canalizada a través de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT).
La infraestructura, que se ubicará en el Málaga TechPark, aspira a convertirse en un referente nacional y europeo en investigación y desarrollo de semiconductores avanzados. La iniciativa forma parte de la estrategia impulsada por el Gobierno para fortalecer la cadena de valor del chip en España y Europa, dentro del PERTE Chip y con apoyo de los fondos europeos Next Generation.
Durante su intervención en la jornada “Soberanía Digital: Ahora semiconductores”, celebrada en Madrid, López subrayó la importancia estratégica de esta industria en un contexto marcado por el auge de la inteligencia artificial y la creciente demanda tecnológica.
“El mercado del chip mueve el mundo. Los semiconductores son ya una pieza crítica en la economía global y España no puede quedarse rezagada. No se trata solo de competitividad, sino también de empleo de calidad y soberanía tecnológica”, afirmó el ministro.
Una instalación pionera en España
El futuro centro albergará la primera instalación avanzada de I+D en semiconductores de 300 milímetros del país. El complejo incluirá una sala blanca de 2.000 metros cuadrados destinada al desarrollo y prototipado de chips de nueva generación, una capacidad que hasta ahora no existía en España.
Además, dispondrá de 60 equipos de procesamiento avanzado para actividades de investigación y fabricación de prototipos. La adquisición de esta maquinaria supondrá una inversión de 267 millones de euros, de los cuales 150 millones serán aportados mediante fondos gestionados por la SETT.
El proyecto cuenta con la colaboración de la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento de Málaga y la empresa pública INECO, encargada de la coordinación técnica. Asimismo, tendrá como socio tecnológico a imec, una de las principales organizaciones internacionales especializadas en investigación y desarrollo de nanoelectrónica.
Impulso al ecosistema de innovación
Más allá de la construcción de las instalaciones, el centro busca fortalecer el ecosistema español de innovación en microelectrónica mediante la colaboración entre universidades, centros de investigación, empresas tecnológicas, startups y pymes.
Las autoridades consideran que este polo de innovación contribuirá a atraer inversión en I+D, fomentar el desarrollo de tecnologías profundas y acelerar la transferencia de conocimiento hacia sectores estratégicos de la economía.
Las aplicaciones derivadas de las investigaciones que se desarrollen en Málaga abarcarán ámbitos como las telecomunicaciones, la medicina, la movilidad inteligente, la fotónica y las tecnologías cuánticas, entre otras áreas de alto valor añadido.
Hasta 1.700 nuevos empleos
El impacto económico también se dejará sentir en el mercado laboral. Las estimaciones apuntan a la creación de unos 200 empleos directos altamente cualificados y 500 indirectos en Málaga y su área metropolitana. A ello se sumarían alrededor de 1.000 puestos adicionales en otras regiones de España vinculados a la actividad del centro y a la cadena de suministro asociada.
Según destacó Óscar López, la puesta en marcha de esta infraestructura permitirá posicionar a España y Europa en la vanguardia de las próximas generaciones tecnológicas, fortaleciendo al mismo tiempo la autonomía estratégica del continente en un sector considerado clave para la economía digital.




