Durante un encuentro sectorial celebrado en la ciudad de Zagreb, Croacia, organizada por Vertiv en el marco de su Vertiv Week europea, representantes de las asociaciones neerlandesas, irlandesas, suecas, francesas e italianas, analizaron en un panel los principales retos y oportunidades a los que se enfrenta la industria en un contexto marcado por el crecimiento de la inteligencia artificial, el aumento de la demanda de servicios digitales y la transición hacia una economía más sostenible.
Uno de los principales consensos alcanzados fue que los centros de datos constituyen una infraestructura esencial para el funcionamiento de las sociedades modernas. Desde los servicios públicos y sanitarios hasta las comunicaciones, las finanzas o el comercio digital, una parte creciente de la actividad económica y social depende de la capacidad de procesamiento y almacenamiento que proporcionan estas instalaciones.
Infraestructuras clave para la soberanía digital y la IA
Los participantes subrayaron que el debate sobre la soberanía digital está adquiriendo una relevancia cada vez mayor en Europa. En este sentido, destacaron la importancia de disponer de infraestructuras capaces de albergar datos y servicios críticos dentro del territorio europeo, garantizando al mismo tiempo elevados estándares de seguridad, resiliencia y cumplimiento normativo.
La inteligencia artificial fue otro de los grandes temas abordados durante la reunión. Los representantes coincidieron en que Europa se encuentra ante una transformación tecnológica de enorme alcance que requerirá nuevas capacidades digitales e inversiones significativas en infraestructura. En ese escenario, los centros de datos fueron identificados como uno de los pilares fundamentales para impulsar la innovación, acelerar la adopción de tecnologías avanzadas y fortalecer la posición competitiva del continente.
En materia energética, el encuentro puso de relieve la evolución del papel de los centros de datos dentro del sistema eléctrico. Los participantes defendieron que estas infraestructuras no deben analizarse únicamente desde la perspectiva de su consumo energético, sino también por su capacidad para contribuir a la integración de energías renovables, aportar flexibilidad a las redes y favorecer el desarrollo de nuevas soluciones de almacenamiento y gestión energética.
Sostenibilidad, transparencia y aceptación social
Asimismo, se destacó el creciente potencial de los proyectos de reutilización del calor residual generado por los centros de datos. Diversas iniciativas en Europa ya están demostrando cómo este recurso puede aprovecharse para alimentar redes de calefacción urbana, procesos industriales o instalaciones agrícolas, contribuyendo simultáneamente a la descarbonización y a una mayor eficiencia en el uso de los recursos.
Otro de los mensajes fue la necesidad de mejorar la imagen y comprensión pública del sector. Los participantes consideraron que, pese a su relevancia económica y social, los centros de datos continúan siendo unas infraestructuras poco conocidas para la ciudadanía. Por ello, defendieron la importancia de aumentar la transparencia, fomentar el diálogo con las administraciones y explicar con mayor claridad la contribución que realizan al crecimiento económico, la digitalización y la transición energética.
En relación con el marco regulatorio europeo, las asociaciones valoraron positivamente los esfuerzos orientados a mejorar la medición y divulgación de indicadores relacionados con la sostenibilidad y la eficiencia de los centros de datos. No obstante, insistieron en la importancia de que cualquier futuro sistema de evaluación tenga en cuenta las particularidades operativas y climáticas existentes entre los distintos mercados europeos, garantizando condiciones de competencia equilibradas.
Como conclusión, el encuentro evidenció un amplio consenso sobre el papel estratégico que desempeñan los centros de datos en la economía europea. Los participantes defendieron que estas infraestructuras serán determinantes para afrontar desafíos como la expansión de la inteligencia artificial, la autonomía tecnológica, la digitalización de los servicios públicos y la transición hacia modelos energéticos más sostenibles, consolidándose como un elemento clave para el futuro desarrollo económico y tecnológico de Europa.





