IBM ha anunciado la disponibilidad de una nueva modalidad de despliegue autogestionado de IBM Bob, su plataforma de desarrollo de software impulsada por inteligencia artificial basada en agentes. La nueva propuesta permitirá a las organizaciones ejecutar la solución en infraestructuras propias, incluyendo entornos on-premises, nubes privadas, nubes soberanas y sistemas completamente aislados de Internet, facilitando así el acceso a capacidades avanzadas de IA sin renunciar al control sobre sus datos y aplicaciones.
La medida responde a una necesidad cada vez más extendida entre empresas y organismos que operan con información sensible o sometida a estrictos requisitos regulatorios. Aunque el desarrollo de software asistido por IA continúa ganando protagonismo en las estrategias de transformación digital, muchas organizaciones siguen encontrando dificultades para adoptar estas tecnologías cuando implican trasladar código fuente, datos empresariales o procesos críticos a plataformas externas.
Con el nuevo despliegue autogestionado, IBM busca eliminar esta barrera permitiendo que las capacidades de inteligencia artificial se ejecuten allí donde residen los datos. De esta manera, las empresas podrán beneficiarse de herramientas avanzadas para el desarrollo, mantenimiento y modernización de aplicaciones sin comprometer la soberanía de la información ni las políticas de seguridad corporativas.
La apuesta de IBM llega en un momento en el que la soberanía tecnológica se ha convertido en una prioridad para numerosas compañías. Sectores como banca, administración pública, defensa, telecomunicaciones o sanidad demandan cada vez más soluciones capaces de aprovechar las ventajas de la IA sin exponer información estratégica a infraestructuras ajenas.
La IA se acerca a los datos
Uno de los principales objetivos de esta nueva modalidad es permitir que las organizaciones ejecuten capacidades de inteligencia artificial directamente donde residen sus datos y aplicaciones. De este modo, IBM Bob evita la necesidad de trasladar información sensible a servicios externos, facilitando el cumplimiento de requisitos relacionados con la residencia de los datos, la seguridad y la gobernanza de la IA.
Esta aproximación cobra especial relevancia en un contexto en el que las empresas buscan equilibrar innovación y control. De hecho, las previsiones del mercado apuntan a un crecimiento de las infraestructuras híbridas y de edge computing para soportar cargas de trabajo de IA, impulsadas por factores como la soberanía digital y los requisitos regulatorios.
Además, según estudios de IBM, el cumplimiento de las normativas relacionadas con la residencia y la soberanía de los datos sigue siendo uno de los principales retos para las organizaciones que operan en múltiples geografías, un escenario que favorece la adopción de soluciones capaces de acercar la IA a los datos en lugar de trasladar los datos hacia la IA.
Impulso a la modernización de aplicaciones
IBM considera que esta flexibilidad de despliegue será especialmente relevante para los proyectos de modernización tecnológica. Las grandes organizaciones suelen operar entornos híbridos en los que conviven sistemas heredados, infraestructuras privadas y servicios cloud, por lo que disponer de herramientas de IA capaces de funcionar de forma consistente en todos ellos puede acelerar la transformación digital sin comprometer el control sobre los activos tecnológicos.
La plataforma permite utilizar diferentes modelos de IA según las necesidades de cada organización. Las compañías pueden optar por ejecutar modelos previamente licenciados dentro de sus propias instalaciones o integrar servicios externos mediante arquitecturas híbridas, manteniendo siempre el control sobre los entornos donde se desarrollan las aplicaciones.
Este enfoque también pretende facilitar una adopción más escalable de la inteligencia artificial en procesos de desarrollo y modernización de software, especialmente en aquellas organizaciones que hasta ahora encontraban limitaciones para incorporar estas tecnologías debido a exigencias de seguridad, cumplimiento normativo o gestión del riesgo.




