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La ejecución marca el ritmo del crecimiento de los centros de datos



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El congreso PTC’26, celebrado el 27 de enero de 2026, dejó un mensaje claro: el sector de los centros de datos ya no depende solo de la demanda, sino de la capacidad real para construir, conectar a la red y operar en un entorno con límites de energía, personal y regulación

Publicado el 28 ene 2026



La ejecución marca el ritmo del crecimiento de los centros de datos

Los datos del mercado muestran una expansión acelerada. Hace menos de cuatro años la capacidad global superaba los 87 GW, con un 36 % ya en operación. En 2026 se sitúa en torno a 360 GW, y más de la mitad está en fases tempranas de desarrollo. Este desfase entre lo anunciado y lo que puede entrar en servicio introduce riesgos de ejecución en plazos, permisos y viabilidad de proyectos.

En PTC’26, las conversaciones giraron en torno a un mismo problema: cómo convertir el pipeline en capacidad operativa. La presión no está solo en la inversión, sino en la coordinación entre suministro eléctrico, construcción, mano de obra y trámites administrativos. Un retraso en cualquiera de estos frentes afecta al conjunto del proyecto.

Por eso, el debate se desplazó desde los megavatios comprometidos hacia la velocidad de entrega. La pregunta ya no es cuánto se puede planificar, sino qué parte del plan puede activarse en tiempos razonables y con recursos disponibles. En este punto, la ejecución se convierte en el principal factor de competitividad.


Salida de los mercados tradicionales

Otro cambio relevante es el desplazamiento fuera de los hubs clásicos. Aunque siguen concentrando inversión, estos mercados afrontan límites de energía, competencia por el suelo y procesos de aprobación más largos. Como resultado, promotores y operadores están evaluando ubicaciones secundarias y terciarias para sostener el ritmo de expansión.

En Asia-Pacífico, el patrón es similar. La demanda existe, pero no es el factor decisivo. Lo que define el crecimiento es la capacidad de gestionar acceso a la red, marco regulatorio y ejecución en plazos ajustados. En entornos fragmentados, estos elementos pesan más que el volumen de solicitudes.

Esta tendencia ya no se percibe como una solución temporal. Mercados antes periféricos se analizan ahora como plataformas estables de crecimiento, siempre que ofrezcan rapidez de conexión eléctrica, menos barreras urbanísticas y parcelas de mayor tamaño. La ubicación se evalúa por su capacidad de sostener operaciones a largo plazo, no solo por la disponibilidad inicial.


Energía, personas y aceptación local

La energía sigue siendo la primera restricción, pero no la única. Incluso con puntos de conexión asignados, los proyectos pueden estancarse si no hay técnicos cualificados para construir y operar las instalaciones. La operación de un centro de datos se extiende durante 15, 20 o 30 años, lo que exige mercados con base laboral estable.

En PTC’26 se habló menos de escasez genérica de talento y más de soluciones locales, con programas de formación y acuerdos con comunidades cercanas. El objetivo es asegurar que la infraestructura no dependa solo de picos de contratación durante la obra, sino de plantillas permanentes para la fase operativa.

Además, la aceptación social se ha convertido en un factor crítico. En las discusiones se citaron más de 20 proyectos en América que han sufrido cancelaciones o retrasos por oposición vecinal. Las preocupaciones sobre uso de energía, agua, suelo y empleo a largo plazo influyen de forma directa en los calendarios.

Cuando estas cuestiones se abordan desde el inicio, los procesos avanzan con menos fricción. Cuando no se explican, la resistencia local puede frenar desarrollos con financiación y energía aseguradas. Así, la relación con el entorno se suma a la energía y a la normativa como riesgo de entrega.


Un nuevo criterio para elegir ubicación

El resultado es un cambio en la selección de emplazamientos. La decisión se apoya ahora en tres pilares: disponibilidad eléctrica, sostenibilidad de la fuerza laboral y alineación regulatoria. Los mercados que combinan estos factores tienen más opciones de transformar planes en operaciones reales.

Este enfoque implica una evaluación más estricta del riesgo, tanto para promotores como para inversores. Los anuncios de capacidad ya no garantizan crecimiento efectivo si no se resuelven los cuellos de botella en ejecución. En un contexto de restricciones, la disciplina en la elección del sitio se convierte en una de las pocas palancas directas para mantener el ritmo.

El mensaje que dejó PTC’26 es que el sector entra en una fase distinta. La expansión continúa, pero depende de la entrega, no solo de la intención. En adelante, el crecimiento de los centros de datos se medirá por proyectos que logran conectarse, operar y sostenerse en el tiempo, más que por la magnitud de los anuncios.

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