La inquietud por la seguridad digital continúa creciendo entre los ciudadanos españoles. Según datos analizados por la empresa tecnológica Pandora FMS, el 56,2% de los españoles considera que Internet ha aumentado el riesgo para sus datos personales, ya sea por fraudes online, filtraciones de información o ciberataques. En contraste, solo un 22,1% afirma sentirse completamente seguro respecto a la protección de su información en el entorno digital.
Estos resultados, basados en el informe Estudio de la Sociedad Digital 2026 de Ontsi, reflejan un cambio de percepción entre los usuarios. La expansión de los servicios digitales y el aumento de la actividad online han venido acompañados de una mayor conciencia sobre los peligros asociados a la exposición de datos personales.
“Los ciudadanos son cada vez más conscientes de que la actividad digital implica riesgos que hace unos años pasaban desapercibidos. La preocupación por la privacidad y por los ataques informáticos ya forma parte de la realidad cotidiana”, señala Sancho Lerena, CEO de Pandora FMS y especialista en gestión IT y ciberseguridad.
La falta de hábitos de seguridad sigue siendo un problema
Entre las causas de esta vulnerabilidad destaca la escasa formación en ciberseguridad de buena parte de la población. Los expertos advierten de que prácticas como reutilizar contraseñas o no actualizar credenciales periódicamente siguen siendo habituales.
De acuerdo con las estimaciones manejadas por Pandora FMS, alrededor de un 30% de los usuarios reutiliza sus contraseñas, una práctica que facilita ataques como el credential stuffing. Esta técnica consiste en emplear credenciales obtenidas en filtraciones anteriores para intentar acceder a cuentas activas de una misma persona mediante sistemas automatizados.
“Muchos usuarios desconocen que una contraseña expuesta años atrás puede seguir siendo una amenaza si vuelve a utilizarse. Los delincuentes aprovechan grandes bases de datos filtradas para probar millones de combinaciones de manera automática”, explica Lerena.
La IA impulsa una nueva generación de amenazas
La irrupción de la inteligencia artificial también está transformando el panorama de la ciberseguridad. Aunque estas tecnologías aportan ventajas en automatización y productividad, también están siendo utilizadas por ciberdelincuentes para desarrollar ataques más complejos, personalizados y difíciles de detectar.
Las organizaciones tampoco están exentas de estos riesgos. El uso creciente de herramientas basadas en IA generativa ha abierto nuevos escenarios de exposición. Según datos de IBM X-Force analizados por Pandora FMS, se han detectado cientos de miles de credenciales relacionadas con plataformas de inteligencia artificial circulando en mercados clandestinos.
Dependencia tecnológica y soberanía digital
Más allá de los factores individuales, los especialistas también señalan la dependencia tecnológica de Europa respecto a proveedores internacionales como uno de los desafíos estructurales más relevantes.
Desde Pandora FMS consideran que tanto España como el conjunto de la Unión Europea deben impulsar una mayor soberanía digital para reducir riesgos asociados a posibles incidencias en infraestructuras críticas o plataformas tecnológicas externas.
“Contamos con talento, empresas y capacidad tecnológica suficiente para fortalecer nuestro ecosistema digital. Sin embargo, es necesaria una apuesta decidida por soluciones propias que refuercen la resiliencia y la independencia tecnológica”, sostiene Lerena.
Los ciberataques siguen creciendo en España
La preocupación social también encuentra respaldo en la evolución de las estadísticas de ciberseguridad. Según datos del INCIBE analizados por Pandora FMS, los ciberataques registrados en España aumentaron un 26% durante el último año, superando los 122.000 incidentes.
Además, el número de sistemas vulnerables detectados creció un 29%, alcanzando más de 237.000 activos expuestos, mientras que los ataques dirigidos a operadores críticos aumentaron un 17%, pasando de 341 a 401 casos en un año.
Ante este escenario, los expertos coinciden en que la combinación de formación, inversión tecnológica y desarrollo de capacidades propias será clave para reforzar la seguridad digital de ciudadanos, empresas e instituciones durante los próximos años.




