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¿Data centers en la luna? Podrían quedarse a oscuras



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PwC proyecta una economía lunar de 127.300 millones de dólares en ingresos para 2050, sin embargo, voces del sector advierten de que el gran cuello de botella no será solo llegar, sino mantenerse operativos: sin energía fiable, la actividad en la superficie puede volverse inviable

Publicado el 4 mar 2026



La Luna promete 127.000 millones… pero puede quedarse a oscuras

La NASA ha introducido un giro relevante en su programa lunar. Con misiones tripuladas previstas para 2028, la agencia y la administración han decidido añadir un paso previo en 2027: ensayar landers comerciales en órbita terrestre antes de comprometerse con el aterrizaje. Tras retrasos acumulados y preocupaciones de seguridad, el plan se vuelve más incremental para recortar incertidumbres.

Ese ajuste, sin embargo, no resuelve el dilema que varios expertos ponen sobre la mesa: el transporte es solo una parte del problema. La verdadera prueba de madurez de la economía lunar será sostener operaciones durante semanas, con equipos, vehículos y sistemas de soporte vital funcionando sin fallos. Desde hace un tiempo se viene hablando de la posibilidad de instalar centros de datos en la luna, pero ¿se podría llegar a materializar o es solo una quimera?

La noche lunar: 14 días sin sol y a –170 ºC

El informe de PwC señala los sistemas solares como tecnología prioritaria, pero en la Luna el sol no es sinónimo de continuidad. Una noche lunar dura aproximadamente 14 días terrestres: durante ese periodo, los paneles dejan de producir y el frío extremo (por debajo de –170 ºC) obliga a gastar energía adicional en calefacción de equipos y baterías.

Según Mihails Ščepanskis, CEO de Deep Space Energy, el riesgo es repetir un error conocido: tratar la energía como un detalle que se resuelve al final. Dependencia exclusiva de baterías para cubrir la larga oscuridad implica una penalización seria de masa y carga útil. Traducido: más coste, menos margen para instrumentos, y misiones que se encarecen hasta perder sentido económico.

Nuclear fija, energía móvil: no hay red eléctrica en la Luna

En paralelo, las grandes potencias vuelven a situar la energía nuclear como columna vertebral de la permanencia. NASA y el Departamento de Energía de EE. UU. se han comprometido a desarrollar un reactor de fisión en superficie para 2030, mientras Rusia ha señalado planes para un concepto de estación lunar con energía nuclear en la mitad de la década de 2030.

Pero incluso si una base fija tiene un reactor, queda el reto de la movilidad. No hay red en la Luna: rovers, vehículos de reconocimiento y misiones de prospección lejos del campamento necesitan energía propia. Ščepanskis recurre a una comparación directa: como cruzar el salvaje Oeste en coche sin estaciones de servicio; tarde o temprano, te detienes.

De ahí el interés por soluciones compactas sin sol, como sistemas radioisotópicos, con avances que buscan mejorar la eficiencia de conversión para estirar un recurso escaso y caro: el combustible isotópico de grado espacial. La conclusión que gana terreno es pragmática: solar para el díafisión para bases, y energía compacta para moverse. Sin ese trípode, la economía lunar puede ser un gran número… sin luz. Y sin centros de datos.

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