Olof Sandstrom, SVP Technical Operations Platforms del Grupo IONOS, analiza con Data Center Market en esta entrevista, la evolución de las operaciones de los centros de datos a lo largo de 30 años de existencia, en un momento marcado por la inteligencia artificial, la automatización y el incremento de la densidad de potencia. Sandstrom reivindica el valor de la experiencia de los equipos humanos, especialmente en el diseño y en la resolución de incidencias, mientras destaca el salto experimentado por la monitorización, la gestión de capacidad y la industrialización de las instalaciones.
El directivo aborda también la estrategia de IONOS en materia de estandarización, soberanía digital y crecimiento de sus infraestructuras en España. En su opinión, un buen diseño y una buena arquitectura, puede ser fácilmente replicada en otra ubicación o país.
Lleva muchos años vinculado a las operaciones técnicas de los centros de datos. En 30 años que lleva Arsys en el mercado, la infraestructura ha evolucionado enormemente, especialmente con la llegada del cloud y ahora de la inteligencia artificial. ¿Qué elementos de la operación de un centro de datos siguen siendo esencialmente los mismos y cuáles han cambiado más?
Lo primero que no cambia es que la arquitectura sigue asentándose en las personas. Un buen diseño de un centro de datos se basa en la experiencia acumulada durante años de trabajo: en lo que has aprendido en las últimas salas que has operado, en los últimos incidentes que has tenido, etcétera.
Hay un componente casi artesanal en hacer un buen diseño y una buena arquitectura para un centro de datos, combinando todo ese conocimiento con la infraestructura física, la distribución eléctrica, la climatización y toda la parte eléctrica y mecánica, para adecuarla a lo que finalmente van a necesitar los clientes.
Ahí puedes tener el apoyo de la inteligencia artificial para validar un diseño o para encontrar posibles puntos únicos de fallo que quizá no hayas detectado. Pero el grueso del trabajo no ha cambiado. Una sala sigue necesitando un buen equipo detrás, tanto en la parte de diseño como en la ejecución.
La otra cosa que no ha cambiado con el tiempo son los incidentes. Cuando hay alguna incidencia en un centro de datos, de nuevo, las personas son necesarias. No hay una IA que vaya a salir corriendo de la sala de frío hasta la zona de los cuadros eléctricos para localizar el problema. No hay una inteligencia artificial que resuelva por sí sola ese tipo de situaciones. No se suele hablar mucho de los incidentes en los centros de datos, pero es una realidad. Cuando hay problemas se sigue necesitando al equipo.
¿Dónde está entonces el gran cambio?
Creo que en el nivel de industrialización. Ahora tienes una facilidad que antes no existía para gestionar la capacidad eléctrica, el frío, los flujos de aire, etcétera. Recoges datos, tienes modelos predictivos y puedes ver perfectamente qué fases están balanceadas, cuáles no, dónde estás sobrecargando un SAI, una máquina de climatización o cualquier otro elemento. Todo eso ahora lo ves muchísimo más rápido.
Toda esa parte de la operativa diaria ha mejorado enormemente porque antes no tenías las mismas herramientas. Podías tener un sistema SCADA capaz de ofrecerte determinada información o predicciones, pero no era lo habitual. Lo habitual era que una vez al mes o una vez al trimestre revisaras cómo estaban las UPS, los cuadros eléctricos, hicieras termografías y realizaras las comprobaciones correspondientes. Ahora todo es ingesta de datos continua. Tienes un sistema que te proporciona avisos, alertas, y puedes gestionar la infraestructura de una forma mucho mejor y con mucha más capacidad de anticipación.
Eso sí ha cambiado muchísimo. El nivel de industrialización ha mejorado enormemente. Y creo que no se debe tanto a la inteligencia artificial como a la propia evolución tecnológica de la infraestructura de un centro de datos. Es como comparar un coche de hace 30 años con uno actual. Antes te subías, dabas a la llave, metías primera y salías. Ahora pulsas un botón, tienes pantallas y una cantidad enorme de información. Todo eso ha cambiado muchísimo y ha facilitado la operativa diaria.
La arquitectura y la gestión de incidencias siguen necesitando personas
Sin embargo, hay una parte física de la operación que parece difícil de sustituir…
Exactamente. Lo que no cambia para mí es la parte de diseño y la gestión de incidencias. Y en la operativa diaria hay cosas que son físicas: hay que tirar cables, hay que instalar nuevos circuitos, montar nuevas conectividades… Esa parte sigue existiendo.
Cuando hubo el apagón nacional, por ejemplo, estuvimos todos aquí. Los que estábamos en el centro de datos cuando se produjo nos quedamos aquí hasta el último momento, porque necesitábamos estar en las instalaciones. Ese tipo de situaciones te demuestra que, por mucho que avances en automatización, hay una parte de la operación de un centro de datos que sigue requiriendo presencia física.
Ha mencionado también la importancia de la estandarización de todos los centros de datos del Grupo IONOS. ¿Qué supone esa estandarización para un grupo internacional? ¿Es un reto o, sobre todo, un facilitador?
La estandarización surge precisamente de lo que comentábamos antes sobre la importancia de tener un buen diseño. Si tienes un buen diseño y una buena arquitectura, puedes replicar un data center en otra ubicación o país.
Cuando eres un grupo tecnológico que periódicamente abre nuevas salas y nuevos centros de datos, puedes reaprovechar ese conocimiento. Es mucho más eficiente partir de un diseño que ya tienes, que funciona, que está contrastado y probado, que lleva tres años y medio o cinco años en producción y sabes que no da problemas, que empezar de cero con una nueva idea.
Ese diseño se convierte en el punto de partida cuando tienes que construir un nuevo centro de datos. Y esa nueva instalación ni siquiera tiene por qué estar en el mismo país, porque partes de una base muy potente, no tienes que empezar desde cero y, además, puedes evolucionar el concepto.
¿Y qué aporta esa estandarización desde el punto de vista de los equipos?
Te permite disponer de mucha más gente y aprovechar las sinergias dentro del grupo. Si, por ejemplo, en España en un momento determinado no tienes una gran carga de trabajo, puedes coger a dos personas que están trabajando aquí y que ayuden en una situación de mayor carga de trabajo en Frankfurt, Inglaterra o Kansas, en Estados Unidos. Esa posibilidad de aprovechar las sinergias es muy importante. Normalmente, el día a día de un centro de datos es bastante estable. El problema aparece cuando tienes un pico de trabajo. Cuando construyes una nueva sala, cuando tienes que hacer una migración o cuando tienes que mover servidores de un centro de datos a otro, necesitas mucha gente durante un periodo determinado.
Puedes entonces formar un equipo con dos personas de España, una de Inglaterra, otra de Polonia y otras personas del país donde se realiza el trabajo. Aunque no conozcan exactamente esa sala, entienden cómo funcionan los circuitos, la climatización y los procedimientos.
Todos utilizamos las mismas aplicaciones, los servidores se registran de la misma manera, el inventario es el mismo… Esa estandarización permite balancear las cargas de trabajo y ser mucho más eficientes.
Es especialmente útil porque los picos de trabajo en el mundo del centro de datos son frecuentes. El día a día puede ser bastante rutinario, pero esos picos requieren recursos. Y ahí es donde la estandarización aporta mucho valor.
También cuando tienes que renovar una sala partes de una base muy fuerte. Si las UPS de un centro de datos tienen 15 años y las vas a sustituir, ya tienes un modelo y una experiencia previa sobre la que trabajar.
La soberanía digital siempre ha sido un factor de éxito para nosotros
Cambiando de tema, se habla muchísimo actualmente de soberanía digital. ¿Cómo la estáis abordando en IONOS? ¿Está aumentando la preocupación de los clientes por dónde están sus datos y su infraestructura?
Para nosotros, la soberanía digital siempre ha sido un tema relevante. Siempre ha sido un factor de éxito. El hecho de tener tus centros de datos en España, tus máquinas en España, tu almacenamiento en España y tus redes aquí es importante. No se trata de que el tráfico tenga que ir hasta París y luego volver.
Lo que ha ocurrido es que se ha acelerado muchísimo en los últimos años. La situación geopolítica global, con los conflictos y las tensiones entre China, Rusia, Estados Unidos y otros actores, ha acelerado muchísimo esta cuestión.
Para nosotros nunca ha supuesto un problema porque nuestra plataforma cloud ha sido desarrollada por nosotros. Todos los componentes y elementos, tanto de hardware como de software, están implantados en nuestros centros de datos.
Y esto no es algo que hayamos empezado a hacer ahora porque la soberanía digital se haya convertido en un tema candente. Ya era así desde 2010, cuando lanzamos nuestra primera plataforma.
¿En qué están trabajando ahora para avanzar en esa estrategia?
A nivel de grupo ofrecemos infraestructura dentro de un marco soberano desde hace muchísimos años: infraestructura, comunicaciones, etcétera. Además, en cada país un cliente puede decidir dónde quiere tener sus recursos. Puede quererlos en Alemania, en Inglaterra, en España o donde corresponda. La parte de infraestructura lleva siendo así desde hace mucho tiempo.
Ahora estamos trabajando en todo lo que está alrededor de la infraestructura. Hasta ahora podías decir: “Quiero mi infraestructura aquí”. Perfecto. Pero quizá después utilizabas Amazon para determinadas cosas. Si quieres seguir haciéndolo, no hay ningún problema. Pero si quieres tenerlo en una infraestructura europea, española, alemana o inglesa, también puedes hacerlo.
También tenemos muchas aplicaciones corporativas. Hay mucha gente que utiliza ERP, CRM y otras aplicaciones de proveedores que no son europeos, y también estamos trabajando en desarrollar soluciones en ese ámbito.
Ese es uno de los pilares de nuestro plan de transformación, que incluye inteligencia artificial, cloud y soberanía digital. Queremos que la soberanía sea realmente integral.
Es decir, no basta simplemente con saber dónde está físicamente almacenado el dato…
Exactamente. Recuerdo un caso de hace muchos años, cuando empezábamos a trabajar fuertemente con cloud. Un cliente muy grande quería venir con nosotros y nos preguntaba cómo podíamos garantizarle que sus datos no iban a salir de España. Le enseñábamos dónde estaban almacenados y cómo se replicaban entre nuestros centros de datos. Pero él insistía: “Sí, pero está en el cloud. ¿Qué hacéis para que los datos no salgan de España?”.
Entonces le explicábamos que teníamos una conexión de fibra entre las instalaciones y mecanismos específicos para impedir que ese tráfico saliera del ámbito establecido, además de firewalls especiales. Eso era lo que realmente quería saber.
Por tanto, la parte de soberanía es crítica. Para nosotros es una ventaja porque llevamos muchos años impulsando este concepto y nos ha funcionado bien.
Si miramos ahora al mercado español, estamos viendo inversiones importantes en Madrid, Barcelona y Aragón, con distintos hubs y proyectos de gran escala. ¿Cómo valora este potencial?
Nosotros tenemos nuestra propia oferta y, hasta ahora, nunca hemos necesitado un centro de datos gigantesco. Además, valorar un centro de datos como grande o pequeño en función del número de racks o de máquinas dejó de tener sentido hace muchísimo tiempo. Ahora hablamos de potencia eléctrica.
La mayoría de esos grandes centros de datos están destinados al cloud o a la inteligencia artificial. Es muy difícil construir un centro de datos enorme para sistemas que sean un servidor por cliente o plataformas muy dedicadas a un único cliente. Normalmente, cuando hablamos de un centro de datos de esa escala, es porque tienes una plataforma cloud muy grande o una plataforma de IA muy grande.
A nivel de grupo estamos valorando nuestra participación en las denominadas Giga Factories y será el grupo quien tome sus decisiones y establezca sus planes. No es algo sencillo, porque hablamos de un nivel mucho más alto de inversión y de negocio. Por otro lado, las instalaciones de centros de datos enormes en España normalmente vienen de la mano de los hiperescalares, que seguirán desarrollando su negocio y creciendo.
La estandarización permite balancear cargas de trabajo y ser mucho más eficientes
¿Puede la soberanía digital modificar ese escenario y abrir oportunidades para otros operadores?
El atractivo que tiene la soberanía ya está haciendo que muchos clientes busquen soluciones que no estén necesariamente en un hiperescalar. Eso llevará su tiempo, pero para nosotros todo lo que venga en ese sentido es favorable. Iremos creciendo en función de lo que vayan demandando los clientes.
Si dentro de unos meses o unos años tenemos que construir nuestra siguiente ampliación y necesitamos una mayor densidad de potencia, máquinas más grandes o cualquier otra evolución para seguir creciendo en cloud, lo construiremos. Si se nos llena el data center, buscaremos la siguiente sala.
¿Tienen aún espacio en el data center de Logroño para ampliar?
Sí. Tenemos espacio aquí para construir una sala bastante amplia
Por otro lado, está sobre la mesa el ya famoso Real Decreto para los centros de datos. ¿Cuál es su valoración, especialmente los requisitos relacionados con eficiencia energética y autogeneración?
Si existe una regulación que establece que los centros de datos tienen que ser eficientes energéticamente y que además deben disponer de una determinada capacidad de autogeneración, mientras las mismas reglas se apliquen a todos, a mí me parece bien. Si se lo van a exigir a todos los operadores de centros de datos a instalaciones nuevas, no lo veo como un problema. Será simplemente cuestión de analizar el caso de negocio y decidir si se hace o no.
Nuestra experiencia es que un centro de datos es una inversión a medio y largo plazo. No es una inversión a tres o cuatro años. Normalmente hablamos de inversiones a 15 o 20 años.
Sería muy diferente si a los centros de datos que ya están en producción el Real Decreto les obligara a construir nueva superficie. En una instalación existente puedes encontrarte con una limitación física. Por lo que conocemos, inicialmente afecta a nuevas instalaciones. Nosotros ya cumplimos de por sí con buenas prácticas y certificaciones energéticas y ambientales.





