La inteligencia artificial continúa ganando terreno en el tejido empresarial español, pero su expansión no está viniendo acompañada de una transformación real del negocio. Aunque cada vez más compañías incorporan soluciones basadas en IA a sus operaciones, una amplia mayoría sigue sin obtener retornos económicos significativos de estas inversiones.
Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el 21,1% de las empresas españolas de diez o más empleados utilizaba tecnologías de inteligencia artificial durante el primer trimestre de 2025, lo que supone un incremento de 8,7 puntos porcentuales respecto al año anterior. Esta evolución confirma la aceleración de la adopción tecnológica en los últimos años.
Sin embargo, el reto ya no reside en desplegar herramientas, sino en convertir su uso en ventaja competitiva. De acuerdo con el informe The State of Organizations 2026, el 81% de las organizaciones que están experimentando con inteligencia artificial todavía no ha logrado mejoras económicas relevantes derivadas de su implantación. Además, el 86% de los líderes empresariales reconoce que sus compañías no están suficientemente preparadas para integrar la IA de forma efectiva en las operaciones diarias.
El límite de la automatización aislada
Para Qaracter, consultora especializada en transformación organizativa, uno de los principales factores que explican esta brecha es la tendencia de las empresas a incorporar nuevas herramientas sobre estructuras, procesos y sistemas de gestión concebidos para modelos de trabajo anteriores.
En muchos casos, la inteligencia artificial permite acelerar tareas concretas, como la elaboración de informes, la búsqueda de información o la generación de contenidos. Sin embargo, el impacto se reduce cuando esos procesos continúan dependiendo de los mismos niveles de aprobación, reuniones, validaciones o cadenas jerárquicas existentes antes de la llegada de la tecnología.
“La inteligencia artificial puede incrementar la productividad individual, pero eso no implica necesariamente una mejora del rendimiento organizativo”, señalan desde Qaracter. “El verdadero valor aparece cuando se rediseñan los procesos de principio a fin y se eliminan actividades que ya no aportan valor”.
De la eficiencia personal a la transformación empresarial
La primera fase de adopción de la IA generativa ha estado marcada por aplicaciones centradas en el empleado. Herramientas para resumir documentos, automatizar tareas administrativas, asistir en la programación o generar borradores han permitido importantes ahorros de tiempo, pero no siempre han transformado la forma en que las organizaciones toman decisiones o prestan servicios.
Los expertos consideran que el próximo salto consistirá en evaluar el impacto de la inteligencia artificial en indicadores de negocio más amplios. Entre ellos destacan la reducción de errores, la aceleración de la toma de decisiones, la capacidad de respuesta al cliente o la mejora de la rentabilidad de los procesos.
Esta tendencia coincide con las expectativas de los directivos a nivel global. Según datos de Microsoft, el 82% de los responsables empresariales considera que ha llegado el momento de replantear aspectos fundamentales de sus estrategias y operaciones, mientras que el 81% prevé incorporar agentes de IA de manera moderada o intensiva durante los próximos meses.
Un desafío que también es cultural
Más allá de la tecnología, la transformación impulsada por la IA plantea importantes retos organizativos y de liderazgo. El Future of Jobs Report 2025 del Foro Económico Mundial sitúa la falta de competencias como el principal obstáculo para la transformación empresarial para el 63% de los empleadores.
Ante este escenario, las compañías están incrementando sus esfuerzos en formación y recualificación profesional. No obstante, los especialistas advierten de que la actualización de habilidades debe ir acompañada de cambios en la gestión de equipos, los sistemas de evaluación del desempeño y los modelos de liderazgo.
José Manuel Casado, presidente de Qaracter, considera que muchas organizaciones están limitando el potencial de la tecnología al tratarla únicamente como una herramienta de productividad.
“El error más habitual es incorporar la IA al trabajo existente sin cuestionar cómo se organiza ese trabajo. El verdadero potencial aparece cuando la empresa redefine procesos, acerca la toma de decisiones a los equipos y replantea el papel de las personas. La transformación no consiste en hacer lo mismo más rápido, sino en crear nuevas formas de generar valor manteniendo siempre la supervisión humana y la responsabilidad sobre los resultados”.
Cinco claves para capturar el valor de la IA
Ante esta situación, Qaracter propone abordar la implantación de la inteligencia artificial desde una perspectiva integral basada en cinco ejes: seleccionar procesos completos con impacto medible, eliminar actividades y validaciones que ya no generan valor, redefinir funciones y sistemas de incentivos, establecer mecanismos claros de gobernanza y supervisión, y medir desde el inicio tanto los resultados de negocio como los riesgos asociados.
Según la consultora, este enfoque permite desplazar el foco de la inversión desde la adquisición de herramientas hacia la transformación del modelo operativo. En consecuencia, la pregunta que hoy deben hacerse las organizaciones no es cuántas soluciones de IA pueden desplegar, sino hasta qué punto están dispuestas a evolucionar sus estructuras, procesos y formas de trabajo para convertir esa tecnología en resultados sostenibles.




