ANÁLISIS CENTROS DE DATOS

La IA tensiona las redes eléctricas y redefine la estrategia energética de los centros de datos



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Un informe de Capgemini advierte de que el auge de la inteligencia artificial está acelerando la demanda de electricidad, obligando a utilities, operadores de centros de datos y administraciones a replantear inversiones, infraestructuras y modelos energéticos para garantizar un crecimiento sostenible

Publicado el 30 jun 2026



La IA tensiona las redes eléctricas y redefine la estrategia energética de los centros de datos
La IA tensiona las redes eléctricas y redefine la estrategia energética de los centros de datos

La rápida expansión de la inteligencia artificial (IA) está convirtiéndose en uno de los principales motores del crecimiento de la demanda eléctrica mundial. Según el informe AI meets the grid: shaping the data center power play, elaborado por el Capgemini Research Institute, los centros de datos podrían duplicar su consumo eléctrico global durante esta década, pasando de 448 TWh en 2025 a 980 TWh en 2030.

El estudio señala que la creciente adopción de cargas de trabajo de IA está transformando profundamente el sector energético. De hecho, el 87% de los responsables de centros de datos prevé que el consumo energético de sus instalaciones aumente alrededor de un 30% en los próximos tres a cinco años. Además, las cargas asociadas al entrenamiento e inferencia de modelos de IA pasarán de representar el 25% al 60% de la demanda eléctrica total de los centros de datos en ese mismo periodo.

Europa afronta un desafío creciente

En Europa, la presión sobre las infraestructuras eléctricas ya es evidente. La demanda de electricidad de los centros de datos alcanzó los 96 TWh en 2024 y podría elevarse hasta los 168 TWh en 2030. Actualmente, estas instalaciones representan el 3,1% del consumo eléctrico europeo, concentrado principalmente en Alemania, Francia, Reino Unido, Irlanda y Países Bajos.

Esta concentración está generando tensiones en grandes hubs digitales como Dublín, Ámsterdam o Frankfurt, donde la disponibilidad de capacidad eléctrica se está convirtiendo en un factor decisivo para el desarrollo de nuevos proyectos. El informe advierte además de que Europa encara un problema estructural en sus redes, ya que entre el 40% y el 55% de las líneas de baja tensión superarán los 40 años de antigüedad en 2030. Para modernizar estas infraestructuras serán necesarias inversiones superiores a 1.200 millones de euros hasta 2040.

La incertidumbre complica la planificación

Más allá del crecimiento de la demanda, las compañías eléctricas afrontan un nuevo problema: la dificultad para prever con precisión las necesidades futuras de suministro.

Según la investigación de Capgemini, el 78% de los directivos del sector energético anticipa patrones de demanda más extremos y volátiles, mientras que más de tres cuartas partes reconoce dificultades para realizar previsiones fiables. A ello se suma el fenómeno de las denominadas solicitudes «fantasma» de capacidad por parte de centros de datos: el 67% de las utilities afirma haber detectado este tipo de peticiones y estima que cerca del 19% nunca llega a materializarse.

Esta situación obliga a las empresas eléctricas a tomar decisiones de inversión en un contexto de gran incertidumbre, con el riesgo tanto de sobredimensionar infraestructuras como de quedarse cortas ante futuros incrementos de la demanda.

España, entre la oportunidad y el reto

El informe identifica a España como uno de los mercados europeos con mayor potencial de crecimiento para la industria de los centros de datos. Entre los factores impulsores destaca la inversión anunciada por AWS, valorada en 33.700 millones de euros, destinada a ampliar su infraestructura de centros de datos y acelerar la innovación en inteligencia artificial en el país.

Sin embargo, el desarrollo de este ecosistema dependerá de la capacidad para resolver cuestiones como la disponibilidad energética, el refuerzo de la red, la agilización de permisos y la planificación territorial. Los autores del estudio consideran prioritario crear áreas «power-ready», garantizar un suministro energético fiable y reforzar la coordinación entre operadores eléctricos, hyperscalers, reguladores y administraciones públicas.

La IA también puede ser parte de la solución

Paradójicamente, la misma tecnología que está impulsando el incremento de la demanda eléctrica podría ayudar a gestionar la complejidad creciente del sistema. Cerca del 60% de los directivos del sector energético espera que la IA contribuya significativamente a mejorar la eficiencia operativa, la gestión de la red y la prevención de incidencias.

No obstante, la adopción todavía se encuentra en una fase temprana. Solo el 45% de las compañías utiliza actualmente IA para optimizar la gestión de la red y apenas un 16% ha desplegado soluciones avanzadas capaces de mejorar en tiempo real los flujos eléctricos y la resiliencia del sistema.

Generación propia y mix energético diversificado

Ante las limitaciones de capacidad y los largos plazos de conexión, cada vez más operadores de centros de datos están apostando por soluciones energéticas propias. Actualmente, cerca del 30% ya dispone de sistemas de generación o almacenamiento behind-the-meter y un 39% prevé incorporarlos en los próximos dos años. Además, el 86% considera que contar con cierto grado de independencia energética supondrá una ventaja competitiva.

En paralelo, el informe concluye que las energías renovables, por sí solas, todavía no pueden garantizar un suministro continuo a gran escala para los centros de datos impulsados por IA. El almacenamiento mediante baterías, las microredes, los sistemas híbridos y, a más largo plazo, los pequeños reactores modulares (SMR), aparecen como tecnologías clave para sostener el crecimiento del sector. Mientras tanto, más de dos tercios de los encuestados consideran que el gas natural seguirá desempeñando un papel de transición durante los próximos años.

En definitiva, el auge de la inteligencia artificial está provocando una convergencia cada vez mayor entre los sectores digital y energético. El éxito del crecimiento de los centros de datos dependerá no solo de la capacidad de computación disponible, sino también de la rapidez con la que redes eléctricas, operadores y reguladores sean capaces de adaptarse a una nueva realidad marcada por una demanda energética más intensa, dinámica e impredecible.

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