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Las empresas aceleran la adopción de IA, pero pierden el control sobre su uso



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La inteligencia artificial se implanta a gran velocidad en las empresas, pero muchas organizaciones aún carecen del control, la gobernanza y la preparación necesarios para gestionarla con garantías, según un informe de Logicalis

Publicado el 4 jun 2026



Los peligros del llamado ‘Shadow AI’, una realidad en las compañías
Los peligros del llamado ‘Shadow AI’, una realidad en las compañías

La adopción de la inteligencia artificial en las empresas continúa acelerándose, pero lo hace a un ritmo que muchas organizaciones no pueden gestionar con la misma rapidez. Así lo advierte el informe Logicalis Global CIO Report 2026, que pone de manifiesto una creciente preocupación por el control, la gobernanza y los riesgos asociados al uso de estas tecnologías.

Según el estudio, el 94% de las compañías ha incrementado su interés por la IA en el último año. Sin embargo, este entusiasmo convive con una percepción cada vez más extendida entre los responsables tecnológicos: el 51% de los CIO considera que la adopción está avanzando demasiado deprisa. El debate ya no gira en torno a si las empresas deben incorporar inteligencia artificial, sino a si están realmente preparadas para gestionarla, escalarla y controlar sus riesgos de forma eficaz.

La adopción de la IA avanza más rápido que su control interno

Esta situación ha generado una brecha entre el entusiasmo inicial y la capacidad operativa real. Aunque muchas organizaciones han obtenido resultados positivos en áreas como la analítica predictiva, la experiencia de cliente o la automatización de procesos, pocas han conseguido consolidar estos avances como capacidades sostenibles a gran escala. De hecho, el 66% de los CIO reconoce que duda de su capacidad para escalar la IA más allá de proyectos piloto, mientras que un 62% admite que las inversiones realizadas todavía no se traducen en un valor de negocio claramente medible.

El principal obstáculo no es tanto la tecnología como la estructura organizativa. La falta de talento especializado (88%), los problemas relacionados con la calidad y gestión de los datos (87%) y las exigencias regulatorias (88%) figuran entre las principales barreras. Además, el 89% de las organizaciones admite estar implementando soluciones de IA sin contar con modelos sólidos de gobierno y supervisión, lo que incrementa la incertidumbre y los riesgos.

Crecen los riesgos de seguridad y la falta de visibilidad en el uso de IA

En el ámbito de la ciberseguridad, la IA está teniendo un impacto significativo. Aunque contribuye a mejorar la defensa mediante la automatización, también amplía la superficie de ataque y crea nuevas vulnerabilidades. El 77% de las empresas ha sufrido incidentes de seguridad en el último año, y más de un tercio de los CIO reconoce la aparición de “puntos ciegos” derivados del uso de estas tecnologías. A ello se suma el comportamiento de los propios empleados: el 57% de las organizaciones detecta riesgos derivados de un uso inadecuado de herramientas de IA generativa, mientras que el 66% considera insuficiente la formación interna en este ámbito.

La falta de visibilidad es otro de los aspectos críticos. Solo el 37% de las empresas afirma tener control total sobre las herramientas y servicios de IA que utiliza, lo que evidencia un importante desafío en términos de gestión y supervisión.

El informe también apunta a la próxima gran evolución del sector: la IA autónoma o agéntica. Mientras el 72% de las compañías seguirá invirtiendo en IA generativa, un 60% ya prevé destinar recursos a sistemas capaces de tomar decisiones y ejecutar tareas con mínima intervención humana. Este cambio está redefiniendo el papel del CIO, que pasa de centrarse en la implantación tecnológica a diseñar entornos donde personas, algoritmos y proveedores externos colaboren de forma coordinada y segura.

Asimismo, la complejidad creciente impulsa el recurso a terceros. El 94% de las empresas planea apoyarse en proveedores de servicios gestionados, y cerca de la mitad contempla externalizar funciones críticas de TI.

En este contexto, el verdadero reto para las organizaciones no será tanto adoptar la inteligencia artificial como gobernarla con eficacia, garantizando confianza, transparencia y resiliencia. El equilibrio entre innovación y control se perfila como el factor clave para convertir la IA en una ventaja competitiva sostenible.

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