OPINIÓN

Salud para el data center: cuando la tecnología necesita tecnología



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Los centros de datos vienen para dar soporte a la transformación tecnológica y para generar un impacto positivo en la economía. Pero también se espera que sean claves para contribuir a la transición energética

Publicado el 15 jul 2026



Javier Ortiz, director general de Alfa Laval Ibérica
Javier Ortiz, director general de Alfa Laval Ibérica

No pretendemos sorprender si decimos que estamos ante el auge de los centros de datos. La aceleración vertiginosa de la inteligencia artificial junto con el progresivo avance en el uso de Internet de la Cosas, streaming y servicios cloud están haciendo cada vez más imprescindibles estos colosos del procesamiento de información. A nivel mundial, JLL estima que la capacidad global instalada de centros de datos pasará de 103 GW a cerca de 200 en 2030. Baker McKenzie nos habla de una inversión acumulada necesaria de hasta 6,7 billones de dólares en este período. En España, Spain DC prevé una inversión de 67.000 millones de euros hasta 2030 y Deloitte estima que su impacto en nuestra economía representará en ese período entre el 2% y el 4% del PIB.

Pero quizás sí digamos algo diferente si avisamos de los desafíos con los que convive esta indudable oportunidad que suponen los centros de datos. Y uno trascendental es el ingente consumo de energía que conllevan. Por un lado, la creciente demanda provoca que hoy sean responsables de entre el 1% y el 1,5% del consumo global de electricidad, ratio que seguirá creciendo. De hecho, en Estados Unidos, su departamento de Energía estima que en 2028 consumirán entre el 7% y el 12% de su electricidad. Por otro lado, el necesario enfriamiento de estos sistemas requiere grandes cantidades de agua. McKinsey estima que en 2030 necesitarán un 170% más que ahora, sin contar la que también necesitarán las plantas térmicas que los respaldan. El Foro Económico Mundial acaba de llamar la atención sobre la presión que podrían ejercer sobre los recursos hídricos en muchas regiones, y pone de manifiesto la necesidad de tecnologías y prácticas operativas que mejoren la eficiencia del enfriamiento y mitiguen el riesgo de restricciones de agua.

En definitiva, mientras el mercado de los centros de datos crece de forma imparable, cunde la inquietud entre sectores como la agricultura o entre los usuarios de electricidad, conocedores de que en algunas zonas de Estados Unidos ha subido la factura de la luz en los hogares por la proliferación de centros de datos a su alrededor. Y el propio sector ha de preocuparse también: se estima que los centros de datos que no hayan sido diseñados con una eficiencia energética óptima podrían perder más de 1,4 millones de dólares al año.

Regulación

A ello debemos sumar la presión que ejercen las regulaciones. El Pacto por la Neutralidad Climática de los Centros de Datos, iniciativa europea que reúne a más de 100 operadores y asociaciones del sector, establece que los centros de datos nuevos que operen en climas fríos deben alcanzar un PUE (Power Usage Efectiveness, norma mundial que mide la eficiencia energética de los centros de datos) anual de 1,3 desde enero de 2025, mientas que los que se encuentren en climas cálidos deberían alcanzar un PUE de 1,4. Los ya construidos tienen hasta 2030 para cumplir estos objetivos. Con todo ello, es evidente que la innovación y la sostenibilidad son ya una prioridad para esta industria.

Conviene saber que hasta el 40% de la energía que consume un data center se destina a enfriar los servidores. Y en este punto, la tecnología necesita tecnología. Es decir, sistemas tan sofisticados y con capacidades de proceso superlativas precisan a su vez de soluciones avanzadas, también sofisticadas, que les ayuden a funcionar de una manera más eficiente, más operativa y más sostenible.

Las soluciones

La buena noticia es que esas soluciones están llegando. Con los métodos de enfriamiento tradicionales, el calor se retira mediante un sistema de aire acondicionado, un bucle de agua enfriada, un condensador y una torre de refrigeración antes de disiparse a la atmósfera. En cambio, los procesos más recientes y eficientes aprovechan el enfriamiento libre mediante agua, aire u otro fluido, así como la recuperación de calor para disminuir el consumo de energía general y ahorrar en gastos operativos. Estas soluciones, en las que se utilizan intercambiadores de calor enfriados por aire, eliminan la necesidad de disponer de una fuente de agua y suponen una solución de enfriamiento plug-and-play. Así, pueden obtener un mayor ahorro de energía y cumplir con los objetivos de sostenibilidad.

Por otro lado, tecnologías emergentes como DTC (direct-to-chip) y el enfriamiento por inmersión pueden reducir la energía necesaria en hasta un 40%, reduciendo también los costes operativos y el impacto ambiental. Asimismo, estudios confirman que el enfriamiento hibrido con agua marina mejora significativamente la eficiencia energética, reduce las emisiones de carbono y asegura que el data center pueda funcionar con salud, esto es, manteniendo los estándares de sostenibilidad que se le piden.

Por lo demás, de cara al futuro y a las nuevas exigencias a las que sin duda habrá que responder, los expertos señalan que la investigación debería centrarse en la integración de controles de inteligencia artificial para gestionar el enfriamiento, estrategias de recuperación del calor optimizadas y extender las aplicaciones de enfriamiento con agua marina.

Los centros de datos vienen para dar soporte a la transformación tecnológica y para generar un impacto positivo en la economía. Pero también se espera que sean claves para contribuir a la transición energética, a través de tecnologías que los hagan más eficientes, de mecanismos de flexibilidad en el consumo de agua y electricidad y de su capacidad de integrarse en la ruta hacia la reducción de emisiones y el uso de energías renovables. Es decir, para sostener la nueva era de la información, los centros de datos deben ser en sí mismos sostenibles.

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