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Héctor Briceño, IONOS: “Los clientes valoran los centros de datos por el servicio que dan, no por sus megawatios”



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Con una trayectoria especializada en la gestión de infraestructuras IT para entornos tan exigentes como los hiperescalares y el sector sanitario Héctor Briceño asumió en 2025 la dirección de operaciones de centros de datos de IONOS en España, Estados Unidos e Inglaterra

Publicado el 30 jul 2026



Héctor Briceño, Manager de Operación de Datacenters Internacionales del Grupo IONOS
Héctor Briceño, Manager de Operación de Datacenters Internacionales del Grupo IONOS

En un sector que vive su mayor expansión en España y donde la conversación gira en torno a metros cuadrados, racks y potencia instalada, Briceño defiende que lo que realmente diferencia a los proveedores difícilmente aparece en los planos de construcción del data center, como explica en esta entrevista, y exige desplazar el foco desde el ladrillo y la potencia hacia la calidad del servicio diario.

Construir un centro de datos y operarlo en el día a día son negocios muy distintos, aunque tengan una misma materia prima, el data center. El primero puede entenderse desde la lógica inmobiliaria, con retornos a largo plazo y tasas de ocupación. El segundo, la operación diaria de un centro de datos, es una actividad más vinculada al servicio y a la satisfacción del cliente, al cumplimiento de los niveles de servicios (SLA), al nivel de soporte, a la continuidad… Que haya más centros de datos es una buena noticia para el ecosistema tecnológico, porque quiere decir que la digitalización crece. Pero cuando una empresa aloja su entorno de producción no compra megavatios, compra la certeza de que a las tres de la mañana o en cualquier momento, tendrá alguien al otro lado para resolver la situación.

La disponibilidad es el indicador más visible de un data center, pero no es el único.  Lo que realmente diferencia a un operador de otro es su capacidad de medir y actuar antes de que una anomalía se convierta en un problema. Trabajamos con métricas de rendimiento continuo, tiempo de respuesta de los sistemas, saturación de recursos, alertas predictivas…  Todo ello, fuertemente automatizado, porque el número de indicadores de un centro de datos es prácticamente inabarcable. Por ejemplo, en nuestro centro de datos en España, monitorizamos más de un millar de parámetros. Y por encima de todos ellos, la Atención al Cliente y su satisfacción, que es algo que viene del día a día y que se construye tras años de operación de la infraestructura y con un modelo que pone al cliente en el centro del negocio y alrededor de él, la infraestructura y nuestros servicios. Si nuestra infraestructura está plenamente operativa pero los paneles de control que utilizan los clientes para gestionar sus servicios no funcionan, de poco sirve.

Ya no basta con estar disponible o con ser eficiente. Hay que demostrarlo a los clientes y hacerlo diariamente. No basta con tener un PUE excelente, un diseño modular o energías renovables y volcarlo todo en una presentación. Es necesario que un tercero lo certifique con pruebas periódicas y en condiciones reales. El papel lo aguanta todo, pero la realidad de un centro de datos es mucho más compleja. Un centro de datos va mucho más allá de una cuestión de ingeniería o conectividad, de algo arquitectónico o urbanístico. Requiere armonizar reglamentos y directrices europeas, normativas regionales y locales y  hay que alinearlo también con toda la actividad y estrategia del negocio… Y en nuestro caso, además, sintonizarlo también con las certificaciones y auditorías (ISO 27001, ISO 50001, TIER, ENS de nivel Alto en España) que se dan por sentadas de un proveedor con más de seis millones de clientes en todo el mundo, donde todos los servicios a nivel global tienen que estar estandarizados y cumplir unos niveles de excelencia.

Los centros de datos que operamos los proveedores europeos como IONOS sí, porque es nuestro entorno natural y ofrecemos Soberanía Digital y cumplimiento normativo europeo de manera natural en todos nuestros servicios. Tener un centro de datos en Europa no convierte a un proveedor de EEUU en europeo, al igual que nosotros no somos estadounidenses por tener un centro de datos allá. Una región o zona cloud puede resolver técnicamente aspectos como la latencia, pero un proveedor extracomunitario siempre tendrá que cumplir la normativa de su país de origen. Y estamos en un contexto en el que Washington ha demostrado que puede llegar a bloquear servicios de IA a nivel global, como hemos visto recientemente con las versiones más avanzadas de Claude.  En la Soberanía Digital no valen medias tintas. O se es soberano o no se es. La Soberanía no es algo tecnológico, ni siquiera algo ideológico, es una cuestión de jurisdicción y tener un completo control sobre el rumbo digital que quiere llevar una organización.

Con la IA, no se trata solo de una carga de trabajo más que llega al centro de datos, sino de nuevos patrones de consumo y picos de demanda más pronunciados que llevan a repensarlo todo. Hablamos de densidades de potencia que pueden multiplicar por diez cargas de trabajo tradicionales e impactan en sistemas eléctricos, en la refrigeración y en aspectos de la operativa. Pero también la propia IA se ha convertido en una herramienta para optimizar la gestión del data center, con análisis predictivo que permite anticiparse a las anomalías o las automatizaciones que se realizan en función de la carga real. La tecnología que genera el reto también forma parte de la solución. Lo que no es realista hoy es gestionar infraestructura actual con modelos operativos heredados de un data center diseñado hace diez años.

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