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El 85,7 % de las subestaciones en España están saturadas ante la electrificación simultánea



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La red eléctrica afronta una pérdida de capacidad acelerada mientras crecen el vehículo eléctrico, la climatización y la industria electrificada. Los datos apuntan a un problema estructural que exige medición y gestión avanzada para evitar bloqueos en nuevas conexiones, un ámbito en el que Socomec plantea soluciones centradas en la monitorización y la continuidad del suministro

Publicado el 11 feb 2026



El 85,7 % de las subestaciones en España está saturado ante la electrificación simultánea

La electrificación del transporte, los edificios y la industria está elevando la presión sobre la red eléctrica. El aumento de la demanda coincide con una mayor variabilidad del consumo. Las infraestructuras, diseñadas para flujos estables, deben gestionar ahora picos simultáneos, generación distribuida y flujos bidireccionales, un escenario ante el que Socomec busca centrar su actividad en soluciones de medición y continuidad eléctrica.

Los datos reflejan el impacto. Según el Foro Industria y Energía y Opina 360, el 85,7% de las subestaciones en España está saturado. La capacidad disponible para nuevas conexiones ha caído de más de 10 GW a 7.363 MW, tras perder casi 2,8 GW en dos meses . Más de 5.200 subestaciones ya no admiten nuevas cargas, con mayor presión en el norte y el centro del país.

Más demanda y menos margen

El crecimiento del vehículo eléctrico concentra picos de consumo en determinadas franjas horarias. La climatización electrificada introduce variaciones estacionales. La industria añade cargas continuas y, en muchos casos, no lineales.

Esta combinación reduce el margen operativo de la red. Aumentan los riesgos de sobrecarga progresiva, aparecen más fluctuaciones y se deteriora la calidad del suministro. Los armónicos y los huecos de tensión afectan a equipos sensibles y procesos productivos.

La pérdida de capacidad no es un episodio puntual. El ritmo de electrificación avanza más rápido que la ampliación de infraestructuras. El riesgo es que se generen cuellos de botella que frenen nuevas inversiones industriales o proyectos de movilidad eléctrica.

Medir para gestionar la red

En este contexto, la gestión cobra peso frente a la simple ampliación de potencia. Sin datos en tiempo real, la red opera con información parcial. La medición avanzada permite detectar desequilibrios entre fases, analizar patrones de consumo y anticipar saturaciones.

La integración de datos en corriente alterna y continua resulta clave ante la expansión de cargadores rápidos y sistemas de almacenamiento. Sin medición granular, aumentan los sobredimensionamientos y los fallos en puntos críticos.

Empresas como Socomec están orientando su estrategia a este escenario. Su sistema DIRIS Digiware permite monitorizar consumo y calidad de energía en tiempo real . El objetivo es identificar ineficiencias y aplicar correcciones antes de que la red alcance el límite.

Continuidad y seguridad en entornos críticos

La electrificación incrementa la dependencia del suministro continuo. En sectores como la industria o los centros de datos, una interrupción breve tiene impacto operativo. Los sistemas de alimentación ininterrumpida, como la gama Modulys XM, XS y GP, buscan estabilizar la tensión y proteger procesos sensibles .

La coexistencia de red, generación y almacenamiento exige también conmutaciones rápidas entre fuentes. Equipos como STATYS permiten transferencias inmediatas para evitar cortes . En paralelo, dispositivos como los interruptores-seccionadores SIRCO facilitan maniobras seguras en baja tensión, tanto en corriente alterna como continua .

El debate ya no gira solo en torno a producir más energía. La cuestión es si la infraestructura actual puede absorber una electrificación simultánea y masiva. Con la mayor parte de las subestaciones al límite, la gestión y digitalización de la red se convierten en un factor decisivo para sostener el proceso.

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