Los centros de datos orientados a hiperescala e inteligencia artificial se han consolidado como infraestructura esencial de la economía digital. Soportan desde servicios cloud hasta entrenamiento de modelos de IA y computación de alto rendimiento (HPC), con una exigencia técnica cada vez mayor. De acuerdo con un informe recientemente publicado por CBRE, ese cambio ha alterado por completo los criterios de selección de ubicaciones: hoy, el factor decisivo es la energía, tanto por disponibilidad como por coste.
La presión de demanda va en aumento. En Europa, el crecimiento de cargas vinculadas a IA está reduciendo el margen del mercado y empujando las tasas de disponibilidad a mínimos. En ese contexto, elegir mal un emplazamiento no solo encarece el proyecto: puede comprometer la resiliencia operativa, la capacidad de expansión y el cumplimiento normativo durante décadas.
Energía disponible y escalabilidad: el principal cuello de botella
La disponibilidad de potencia es, ahora mismo, la mayor restricción para nuevos desarrollos, según el informe. Los clústeres de IA y HPC pueden superar los 50 kW por rack, y los campus completos alcanzan fácilmente necesidades de cientos de megavatios. Por eso, el reto ya no es solo conectar una instalación, sino garantizar que podrá crecer.
En los mercados europeos más consolidados, como Londres, Fráncfort o Dublín, la congestión de red y los largos plazos de conexión están limitando la expansión. Esto está empujando a los operadores a estudiar mercados secundarios y emergentes, donde exista capacidad eléctrica actual y planes creíbles de refuerzo de red.
Además del acceso inicial, el análisis debe incluir la robustez de la infraestructura de transmisión y distribución, la cercanía a subestaciones y la posibilidad de escalar sin depender de escenarios inciertos.
Coste energético: la variable que define la competitividad
La electricidad es el mayor gasto operativo de la mayoría de los centros de datos hyperscale y de IA. Pero el coste real no se reduce al precio del megavatio: también pesan las tarifas de acceso, cargos de reserva, impuestos y exposición a la volatilidad del mercado eléctrico.
Con centros cada vez más densos, pequeñas diferencias en el precio de la energía se convierten en impactos millonarios a medio plazo. Por eso, los operadores están reforzando estrategias como los PPA (acuerdos de compra de energía) a largo plazo, que aportan estabilidad de precios y ayudan a cumplir objetivos de descarbonización.
El informe de CBRE destaca que una buena selección de ubicación debe considerar el coste total de propiedad: inversión inicial, costes operativos, incentivos, riesgo regulatorio y economía de escala futura. En un mercado con oferta restringida, muchas empresas aceptan ubicaciones más caras si garantizan acceso rápido a potencia.
Conectividad, suelo y permisos: velocidad de despliegue frente a riesgo
La potencia no basta. Un centro de datos de nueva generación necesita conectividad de alta capacidad y baja latencia, con acceso a fibra, carriers diversos y rutas resilientes. Para cargas de inferencia de IA, analítica en tiempo real y aplicaciones empresariales sensibles, el rendimiento de red es tan importante como la capacidad de cómputo.
Al mismo tiempo, conseguir suelo adecuado es cada vez más difícil. La competencia por parcelas viables se intensifica y los procesos urbanísticos están sometidos a mayor escrutinio ambiental y social. En este escenario, gana peso la reconversión de suelos industriales (brownfield), especialmente cuando ya cuentan con infraestructura eléctrica y de fibra.
La decisión también pasa por definir estrategia de mercado: instalarse en clústeres maduros, con ecosistemas consolidados, o apostar por regiones de crecimiento. La tendencia más sólida combina ambas vías: hubs principales para interconexión inmediata y mercados alternativos para asegurar escala futura.
Sostenibilidad e infraestructura preparada para IA
La sostenibilidad ha dejado de ser un añadido reputacional para convertirse en una variable operativa, apunta el informe. Inversores, clientes y reguladores exigen eficiencia energética, uso responsable de recursos y alineación con objetivos de emisiones.
El acceso a renovables, el clima local (clave para refrigeración) y la disponibilidad de agua influyen directamente en los costes. Además, la expansión de la IA está acelerando soluciones de refrigeración líquida e híbrida, que modifican los requisitos técnicos del emplazamiento. También crece la presión sobre el consumo de agua, lo que impulsa sistemas cerrados y proyectos de reutilización de calor.
En definitiva, una selección eficaz de emplazamiento exige una visión integral: energía, costes, red, permisos, riesgo y sostenibilidad. En un mercado europeo con menor disponibilidad y más exigencia, la ventaja competitiva estará en quienes planifiquen con horizonte largo y criterio técnico desde el primer paso.






