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La IA en la sombra se cuela en las empresas: el reto ya no es innovar, sino controlar y escalar



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Según el nuevo Enterprise Cloud Index de Nutanix, la a carrera por desplegar inteligencia artificial está acelerando la modernización de infraestructuras, pero también abre una grieta: aplicaciones y agentes que aparecen fuera del radar de TI, silos internos que frenan proyectos y una presión creciente por garantizar soberanía del dato

Publicado el 6 mar 2026



Working Data Center Full of Rack Servers and Supercomputers, Mod

La IA se ha convertido en el gran catalizador del cambio en los centros de datos y en la nube híbrida. Según la octava edición del Nutanix Enterprise Cloud Index (ECI), el empuje de la IA durante el último año está impulsando “una nueva ola de modernización” y situando a los contenedores en el centro de la estrategia de aplicaciones empresariales.

Los números son elocuentes: el 87% de los encuestados prevé que el uso de contenedores para aplicaciones aumentará en los próximos tres años, y el 83% asegura que ya desarrolla nuevas aplicaciones en contenedores. No se trata solo de una moda tecnológica: el 85% afirma que la IA está acelerando esta adopción para ganar velocidad, fiabilidad y escalabilidad.

En términos prácticos, el mensaje para los equipos de sistemas y plataformas es claro: sin una base moderna, capaz de mover cargas entre entornos y de gestionar máquinas virtuales y contenedores con coherencia, escalar IA con garantías será más difícil.

El riesgo silencioso: IA sin permiso, silos y pérdida de control

La otra cara de la moneda es menos vistosa, pero más peligrosa: la IA en la sombra. El estudio sitúa a las tecnologías invisibles (shadow IT) y a los silos organizativos entre los factores que más riesgos generan para la IA.

Por un lado, el 82% de los responsables consultados cree que los silos entre negocio y TI dificultan ejecutar iniciativas tecnológicas con eficacia, retrasan despliegues y aumentan la complejidad.

Por otro, el dato más incómodo: el 79% afirma haber detectado aplicaciones o agentes de IA implementados por empleados de áreas ajenas a TI. Y el 87% considera que ese uso no autorizado introduce riesgos, incluida la posible exposición de datos sensibles propiedad intelectual.

En el fondo, el problema no es únicamente tecnológico, sino de gobernanza: quién aprueba, quién audita, quién define límites de datos y quién asume responsabilidad cuando un “agente” automatiza decisiones o integra información interna en herramientas externas.

La presión sube, la preparación no acompaña

A medida que la IA entra en procesos críticos, la soberanía del dato pasa de ser un asunto legal a una exigencia operativa. Para el 80%, es una prioridad clave al decidir la infraestructura y el lugar donde desplegar contenedores; y el 57% ve necesario operar la infraestructura dentro de un único país, ya sea on-premise o en una región cloud local, principalmente por seguridad y protección de datos.

Sin embargo, el entusiasmo por la IA choca con una limitación inmediata: el 59% espera contar con más de cinco aplicaciones habilitadas con IA en los próximos tres años, pero el 82% reconoce que, si tuviera que desplegar cargas de IA on-premise, su infraestructura actual no estaría completamente preparada.

El estudio (realizado en noviembre de 2025 por Wakefield Research con 1.600 directivos de cloud, TI e ingeniería en organizaciones de 500+ empleados y en países que incluyen España) deja una conclusión práctica: la adopción de IA ya no puede avanzar como un conjunto de pilotos aislados. Exige una hoja de ruta que combine plataforma, seguridad, control de datos y alineamiento interno.

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