ABB ha anunciado la ampliación de su gama de sistemas de alimentación ininterrumpida (UPS) MegaFlex DPA, una solución diseñada para responder a las nuevas exigencias de los centros de datos de próxima generación. La compañía presenta un equipo modular con capacidad de entre 1000 y 2000 kW, orientado a entornos hiperescalables, de coubicación y neocloud, tres segmentos que concentran buena parte del crecimiento digital ligado al avance de la inteligencia artificial.

El movimiento no es menor. En un contexto en el que las cargas de trabajo de IA y el procesamiento de datos en tiempo real disparan las necesidades de potencia, continuidad y eficiencia, ABB busca posicionar su nueva propuesta como una infraestructura energética preparada para absorber esa demanda sin comprometer la disponibilidad. Según la empresa, el sistema ofrece una eficiencia VFI de hasta el 97,6%, una cifra con la que quiere diferenciarse en un mercado cada vez más condicionado por el coste energético y la sostenibilidad.
Escalabilidad, eficiencia y mantenimiento simplificado
Uno de los principales argumentos del nuevo MegaFlex DPA es su arquitectura modular, concebida para facilitar una escalabilidad progresiva en función del crecimiento del centro de datos. A ello se suma un acceso frontal real, pensado para simplificar las tareas de mantenimiento, y la posibilidad de optar por arquitecturas de derivación interna estática distribuida o estática central, en función de las necesidades de cada instalación.
ABB subraya además la compatibilidad de voltaje universal, con soporte para 380, 400, 415, 440, 460 y 480 V, en frecuencias de 50 y 60 Hz, así como flexibilidad de conexión de 3 o 4 hilos. Ese abanico técnico refuerza su vocación global y permite su despliegue en distintos mercados sin grandes adaptaciones. La compañía también destaca una vida útil de diseño de 15 años, un elemento relevante para operadores que buscan amortizar inversiones a largo plazo.
La energía crítica entra en la era de la monitorización predictiva
El nuevo sistema incorpora el modo Xtra VFI, que ajusta dinámicamente los módulos activos según la carga para reducir el desperdicio energético y las emisiones de CO₂. Además, se integra con la plataforma SmartTracker de ABB, que permite monitorización remota continua e información predictiva sobre mantenimiento. Con ello, el fabricante pretende ayudar a los operadores a maximizar el tiempo de actividad, sostener la eficiencia y prolongar la vida útil del sistema.
La apuesta encaja con una idea cada vez más extendida en la industria: en la era de la IA, la ventaja no dependerá solo de tener más capacidad de cómputo, sino también de contar con una infraestructura eléctrica capaz de sostenerla sin fallos. Ahí es donde ABB quiere hacerse fuerte.







