Mientras los mercados tradicionales del norte (FLAP) muestran signos de agotamiento y saturación, la Península Ibérica emerge como el nuevo motor de la soberanía tecnológica del continente. En esta entrevista, José Luis Friebel, Chief Growth Officer de Data Center Dynamics & InfraXmedia, nos desvela las claves de la próxima edición de DCD>Connect Madrid 2026 (6 y 7 de mayo). Un encuentro que reunirá a más de 2.500 profesionales, más de 180 ponentes internacionales y cerca de 200 empresas, incluyendo operadores hyperscale, inversores y proveedores tecnológicos, en un momento clave para el posicionamiento del sur de Europa como corredor estratégico digital.
El lema de este año posiciona a la Península Ibérica como «puerta digital entre continentes». Más allá de la geografía, ¿qué factores técnicos y regulatorios están haciendo que Madrid y Lisboa miren de tú a tú a los tradicionales mercados FLAP (Frankfurt, Londres, Ámsterdam y París)?
Durante décadas, la jerarquía de la infraestructura digital europea estuvo grabada en piedra bajo el acrónimo FLAP. Sin embargo, estamos presenciando un cambio de paradigma: la hegemonía de Frankfurt, Londres, Ámsterdam y París está siendo desafiada por una descentralización técnica y estratégica hacia el sur. Madrid y Lisboa ya no solo complementan el mapa europeo; hoy lideran la alternativa de crecimiento frente a un modelo que muestra signos claros de agotamiento estructural.
Este “mirar de tú a tú” a los mercados tradicionales se sustenta en cuatro pilares fundamentales que van mucho más allá de nuestra privilegiada posición geográfica. El primero de estos pilares es la infraestructura de red y su potencial de crecimiento. Somos conscientes de que el acceso a la potencia es el gran reto actual en España. Sin embargo, a diferencia de los mercados FLAP —donde la red ha llegado a un límite físico de saturación—, la Península Ibérica cuenta con una infraestructura de transporte de energía eléctrica extremadamente robusta y resiliente. El desafío no es la falta de energía, sino la agilización de las tramitaciones de acceso y conexión. Estamos en un momento crítico donde la colaboración público-privada es clave para alinear la planificación eléctrica con la urgencia que demanda la Inteligencia Artificial generativa, permitiendo una escalabilidad que en el norte es ya casi imposible.
A ello se suma la sostenibilidad y la ventaja de costes. Nuestra verdadera ventaja competitiva reside en el mix energético. La Península ofrece una penetración de energías renovables muy superior a la de los mercados tradicionales, lo que permite a los operadores no solo cumplir con sus objetivos de descarbonización, sino también aspirar a una mayor estabilidad de costes operativos a largo plazo en un mercado energético altamente diversificado.
Otro elemento clave es la agilidad regulatoria y la sostenibilidad. La capacidad de ejecución se ha convertido en la métrica de éxito. Madrid y Lisboa han demostrado una mayor resiliencia y agilidad en la tramitación de permisos frente a mercados tensionados. Además, nuestra ventaja competitiva en la integración de energías renovables no es solo un compromiso ético, sino una necesidad operativa para los operadores que buscan descarbonizar sus cadenas de valor en una región con costes energéticos altamente competitivos.
Por último, la conectividad de nueva generación refuerza aún más esta posición. La explosión de nuevos cables submarinos que amarran en nuestras costas ha transformado a la Península en el verdadero punto de intercambio de tráfico global entre las Américas, África y Europa. Esto reduce latencias y posiciona a Madrid y Lisboa como el nodo de interconexión más resiliente del continente.
La siguiente fase de crecimiento digital en Europa no se decidirá por quién estuvo primero, sino por quién tiene la capacidad real de crecer de forma sostenible. En ese escenario, Madrid y Lisboa no son solo una “puerta digital”; son el nuevo motor de la soberanía tecnológica y la infraestructura crítica europea.
España tiene una oportunidad histórica para liderar la soberanía digital europea, pero esa oportunidad tiene fecha de caducidad
Este año Portugal es el país invitado. ¿Cómo está redefiniendo el eje Sines-Madrid la conectividad submarina y terrestre en el Atlántico?
La designación de Portugal como país invitado este año subraya una realidad operativa ineludible: el eje Sines-Madrid está redefiniendo el mapa de la conectividad global. Sines ha dejado de ser únicamente un puerto marítimo de referencia para transformarse en una puerta de entrada digital crítica, donde convergen sistemas de cables submarinos de última generación que conectan directamente Europa con América Latina, África y el Mediterráneo.
Lo que hace que este eje sea verdaderamente transformador es la continuidad terrestre ultra-robusta hacia Madrid. Este corredor crea un ecosistema simbiótico único: mientras Sines aporta la conectividad submarina de gran capacidad y latencias mínimas, Madrid actúa como el gran nodo de agregación, densidad de interconexión y capacidad de proceso del sur de Europa. Juntos, ofrecen una alternativa resiliente y diversificada que posiciona a la Península Ibérica como el hub de interconexión más dinámico del Atlántico, un factor esencial para garantizar la soberanía de los datos europeos y ofrecer una ruta de salida directa y segura frente a la saturación de los nodos del norte.
El crecimiento ya no depende solo de la demanda, sino de la red y la IA. ¿Cómo están cambiando los requisitos de refrigeración y potencia en los centros de datos españoles para soportar las cargas de la Inteligencia Artificial Generativa?
Estamos ante un cambio de paradigma: la IA generativa ha roto los estándares de diseño de la última década. Ya no escalamos en superficie, sino en densidad crítica. En España, estamos pasando de gestionar racks de 10 kW a prepararnos para entornos de computación de alto rendimiento (HPC) que exigen 50 kW o incluso 150 kW por rack o más. Esto obliga a repensar la infraestructura desde el cimiento.
Este desafío se aborda en dos frentes tecnológicos que definen hoy la competitividad de un centro de datos. El primero es la revolución en la refrigeración. El aire ya no es suficiente para disipar el calor de las nuevas GPUs de alta densidad. Estamos viendo una aceleración sin precedentes hacia el Liquid Cooling (refrigeración líquida), ya sea mediante Direct-to-Chip o Immersion Cooling. Los centros de datos españoles que quieran liderar deben ser híbridos por diseño: capaces de mantener el legado de refrigeración por aire mientras integran circuitos de agua refrigerada para cargas de IA.
El segundo frente es la gestión de la potencia y la eficiencia. La IA exige picos de energía masivos y constantes. Aquí, la preparación AI-ready no solo consiste en tener el acceso a la red, sino en cómo gestionamos esa potencia. Van a destacar aquellos operadores que implementen arquitecturas eléctricas modulares y sistemas de respaldo que soporten estas cargas críticas sin penalizar el PUE (Power Usage Effectiveness). En un mercado como el español, con altas temperaturas en verano, la eficiencia en la refrigeración líquida se convierte en nuestra mejor herramienta para mantenernos competitivos.
En definitiva, la carrera ya no es por ver quién construye el edificio más grande, sino quién ofrece la densidad más eficiente. La capacidad de un centro de datos para integrar estas tecnologías de refrigeración avanzada será lo que determine su relevancia en el mapa global de la IA.
El traslado al Palacio Municipal de IFEMA no es solo una cuestión de aforo para acoger a esos 2.500 profesionales; es una evolución hacia la mejora de la experiencia
El acceso a la red eléctrica es el gran reto del sector. ¿Qué mensaje le daría a la administración pública sobre la urgencia de agilizar las infraestructuras para no perder el tren de la inversión internacional?
El mensaje para la administración debe ser audaz: en la economía de la IA, los electrones son el nuevo PIB. España tiene una oportunidad histórica para liderar la soberanía digital europea, pero esa oportunidad tiene fecha de caducidad. No estamos compitiendo contra otros países, estamos compitiendo contra el reloj de los mercados de capitales internacionales.
Para no perder este tren, la administración debe actuar en tres ejes de urgencia. El primero es la sincronización de tiempos. El ritmo de la inversión tecnológica y el de la planificación eléctrica (REE) operan hoy en dimensiones paralelas. Necesitamos una flexibilización regulatoria que permita actualizar la planificación de la red de transporte de forma dinámica, no cada seis años. Si un proyecto de IA garantiza inversión y empleo, la red debe ser un facilitador, no un muro administrativo.
El segundo eje es entender la infraestructura como un activo de Estado. Los centros de datos deben ser tratados como infraestructura estratégica nacional. Esto implica agilizar los permisos de acceso y conexión, y entender que cada MW que no se concede en España es un MW que se va a otros mercados competidores.
El tercer eje es la descentralización y la especialización. El éxito de esta estrategia ya se está viendo fuera de los hubs tradicionales. El encuentro AI Cities Summit Europe en Zaragoza el próximo febrero es el ejemplo perfecto de cómo una región puede posicionarse como un nodo de computación de vanguardia. Zaragoza está demostrando que, con visión territorial y disponibilidad de recursos, se puede atraer el ecosistema de la IA. Pero para que cumbre tras cumbre se traduzca en centros de datos operativos, la red eléctrica nacional debe respaldar esa ambición regional.
El riesgo no es que la demanda desaparezca, sino que la infraestructura llegue tarde. Si no somos capaces de conectar los proyectos a la red en plazos competitivos, España pasará de ser la “puerta digital” a ser un mero espectador del crecimiento de otros hubs europeos.
En el evento habrá un ESG Forum dedicado. ¿Es posible ser el hub digital de Europa y, al mismo tiempo, liderar en centros de datos sin impacto en la huella de carbono?
Rotundamente sí. De hecho, no solo es posible, sino que la sostenibilidad es la única vía para ser un hub digital relevante a largo plazo. Hoy en día, la descarbonización no es un barniz ético, es una métrica de rendimiento operativo y una exigencia innegociable de los grandes inversores y hyperscalers.
En el ESG Forum, abordaremos esta realidad bajo tres premisas que posicionan a nuestra región a la vanguardia. En primer lugar, la simbiosis energética. España y Portugal cuentan con uno de los mixes energéticos más limpios de Europa. Ser un hub digital aquí significa que cada Terabyte procesado tiene una huella de carbono intrínsecamente menor que en mercados dependientes del gas o el carbón. Liderar en centros de datos en la Península es, por definición, una estrategia de descarbonización para las empresas globales.
Además, la circularidad y eficiencia de recursos. El debate ya no se limita solo a la energía. El foco está girando hacia el WUE (Water Usage Effectiveness) y la economía circular. Estamos viendo proyectos pioneros que integran la recuperación de calor para redes urbanas o el uso de agua industrial regenerada para refrigeración. El objetivo es que el data center deje de ser un «consumidor» aislado para convertirse en un vecino activo y positivo para su comunidad local.
Por último, la transparencia y métricas ESG. La competitividad de nuestros centros de datos se medirá por la capacidad de reportar datos reales y auditables. En el foro queremos situar en el centro cómo la digitalización misma ayuda a optimizar las infraestructuras, creando un círculo virtuoso: usamos tecnología para ser más sostenibles y crecemos en infraestructura sostenible para potenciar la tecnología.
Ser el hub digital de Europa y liderar la transición verde son dos caras de la misma moneda. En la Península Ibérica no elegimos entre crecimiento o planeta; elegimos crecimiento verde como factor diferencial de mercado.
Tras el éxito de 2025, el evento se traslada al Palacio Municipal de IFEMA para acoger a más de 2.500 profesionales. ¿Qué experiencias de networking exclusivas (como las catas de vino o los VIP Dinners) marcan la diferencia frente a otras ferias?
El traslado al Palacio Municipal de IFEMA no es solo una cuestión de aforo para acoger a esos 2.500 profesionales; es una evolución hacia la mejora de la experiencia. En un sector tan intensivo en capital y tecnología como el nuestro, los grandes acuerdos no se cierran en un pasillo de feria, sino en entornos que fomenten la confianza y la conexión humana.
Lo que nos diferencia es que hemos diseñado el networking como una herramienta estratégica de negocio, no como un simple paréntesis social. Por un lado, formatos como los VIP Dinners permiten que los tomadores de decisiones (C-level y directivos) debatan sobre los retos del sector en un ambiente de privacidad y exclusividad que no existe en otros foros. Son espacios diseñados para el intercambio de inteligencia de mercado al más alto nivel.
Además, actividades como las catas de vino o los encuentros gastronómicos buscan romper la barrera formal. Al compartir una experiencia cultural y sensorial, generamos un terreno común que facilita conversaciones mucho más honestas y productivas. Es lo que llamamos ‘networking de baja fricción’.
Asimismo, el diseño del Palacio Municipal de IFEMA nos permite segmentar las experiencias. Desde zonas de reuniones privadas hasta áreas de socialización abierta, cada rincón está pensado para que el asistente optimice su tiempo. En un mundo hiperdigitalizado, el valor de estrechar la mano y compartir una conversación relajada con un partner potencial es, hoy más que nunca, el activo más valioso de nuestro evento.
En definitiva, en esta edición queremos que cada profesional regrese a su oficina no solo con una bolsa de contactos, sino con relaciones de confianza consolidadas en el ecosistema de infraestructura digital.




