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Los centros de datos de IA redefinen el sector: más densidad, refrigeración líquida y retos energéticos



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Uptime Institute ha publicado los resultados de su último informe ‘AI in Practice Paper: Technical Vendor Requirements and Evaluation’, que define el presente y el futuro de estas instalaciones

Publicado el 29 may 2026



Los centros de datos de IA redefinen el sector: más densidad, refrigeración líquida y retos energéticos
Los centros de datos de IA redefinen el sector: más densidad, refrigeración líquida y retos energéticos

El despliegue de infraestructuras específicas para inteligencia artificial (IA) está marcando un punto de inflexión en la evolución de los centros de datos. Según un reciente informe de asesoría técnica sobre requisitos y evaluación de proveedores elaborado por Uptime Institute, estas instalaciones ya no pueden considerarse una simple extensión de los CPD tradicionales, sino que constituyen entornos altamente especializados que exigen nuevos enfoques en diseño, construcción y operación.

El auge de cargas de trabajo basadas en GPU, especialmente para el entrenamiento de modelos avanzados, está impulsando un incremento sin precedentes en la densidad de potencia. Mientras que los racks convencionales operaban históricamente en niveles moderados, las nuevas configuraciones para IA alcanzan ya los 130 kW por rack —como en los sistemas de última generación de Nvidia— e incluso pueden escalar hasta los 400 kW, lo que obliga a replantear completamente la infraestructura física.

Del aire al líquido: una transición inevitable

Uno de los cambios más relevantes identificados en el informe es la rápida adopción del enfriamiento líquido. El enfriamiento por aire, que sigue siendo dominante en centros de datos tradicionales, tiene un límite práctico de entre 40 y 60 kW por rack. Este umbral resulta claramente insuficiente para soportar cargas de IA de alta densidad.

Como respuesta, las soluciones de refrigeración líquida directa al chip (DLC) se posicionan como la opción más viable para la mayoría de despliegues. Este enfoque permite eliminar la mayor parte del calor mediante placas frías, manteniendo al mismo tiempo la compatibilidad con racks estándar y facilitando la modernización de instalaciones existentes. Sin embargo, el aire no desaparece completamente: en configuraciones típicas de 130 kW, aproximadamente 30 kW siguen dependiendo de refrigeración por aire para componentes auxiliares como redes o almacenamiento.

En aplicaciones aún más exigentes, como ciertos entornos de computación de alto rendimiento (HPC), emerge la refrigeración por inmersión, aunque su adopción implica cambios significativos en los procedimientos operativos y en el diseño de las instalaciones.

Presión energética y nuevas estrategias de suministro

El informe también subraya el creciente impacto de la IA en la demanda energética. Las cargas asociadas al entrenamiento de grandes modelos de lenguaje (LLM) no solo consumen múltiples veces más energía que las CPU tradicionales, sino que presentan fluctuaciones más abruptas.

Esta presión está llevando a los operadores a explorar nuevas estrategias, como la generación de energía en el propio emplazamiento mediante turbinas de gas, especialmente en ubicaciones donde la red eléctrica está saturada. Asimismo, comienza a evaluarse el uso de distribución en corriente continua a 800 voltios, una alternativa que reduce costes de cableado en grandes instalaciones, aunque introduce desafíos en disponibilidad de equipos y complejidad técnica.

En cuanto a la planificación, los diseños modulares por fases —por ejemplo, en bloques de 15 MW para mantenimiento concurrente o 12 MW para infraestructura tolerante a fallos— se consolidan como referencia para gestionar el crecimiento de capacidad de forma escalable.

Velocidad de despliegue frente a rigor técnico

Otro de los grandes retos que destaca el análisis es el equilibrio entre rapidez y calidad. La urgencia por desplegar capacidad de IA está reduciendo los plazos de construcción, pero los expertos advierten de la necesidad de mantener documentación técnica y contractual rigurosa, alineada con marcos como el plan de trabajo de la RIBA.

La integración eficiente de los sistemas de energía y refrigeración en subsistemas cohesivos resulta clave para cumplir con los requisitos del propietario (OPR) y garantizar un funcionamiento fiable a largo plazo.

Un mercado tensionado exige nuevas estrategias de compra

La volatilidad del mercado y los prolongados tiempos de entrega de equipos críticos están obligando a las organizaciones a sofisticar sus procesos de adquisición. El informe recomienda la adopción de procesos de solicitud de propuestas (RFP) exhaustivos, que incluyan especificaciones detalladas de tecnología, plazos de entrega claros y penalizaciones por incumplimiento.

Además, se insta a mantener la neutralidad en la evaluación de proveedores y a implementar metodologías estructuradas que incluyan:

  • Precalificación de proveedores según capacidades y localización.
  • Comparación de al menos tres ofertas por categoría de equipo, como UPS, generadores o sistemas de refrigeración.
  • Evaluación de la capacidad de actualización futura, clave para evitar la obsolescencia en un sector en rápida evolución.

Asesoría técnica para proteger la inversión

Para abordar esta complejidad, el informe plantea un modelo de asesoría independiente que cubre todo el ciclo de vida del proyecto. Este incluye talleres de definición de requisitos, revisión de especificaciones y evaluación comparativa de ofertas, con el objetivo de garantizar coherencia técnica y transparencia.

Entre los principales beneficios destacan la alineación entre infraestructura y cargas de trabajo de IA, la optimización de la estrategia a largo plazo y la mitigación de riesgos tanto en la fase de construcción como en la operación.

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