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Arsys cumple 30 años: así es la evolución del data center de la compañía en Logroño


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El centro de datos de Arsys en Logroño permite recorrer, en apenas unas salas, casi dos décadas de evolución de la infraestructura digital. Desde la primera sala puesta en servicio en 2009 hasta las instalaciones más recientes, el modelo ha evolucionado a una arquitectura industrializada y estandarizada

Publicado el 1 oct 2026

Lucía Bonilla

directora de Data Center Market



Arsys cumple 30 años: así es la evolución del data center de la compañía en Logroño
Arsys cumple 30 años: así es la evolución del data center de la compañía en Logroño



Llegó 2026 y con ello el 30 aniversario de Arsys. Por este motivo, un grupo de periodistas fuimos invitados a recorrer sus instalaciones ubicadas en la ciudad de Logroño. La visita comienza en una sala construida en 2009, a raíz del lanzamiento de la primera plataforma comercial de Cloud Hosting desarrollada por la compañía, y termina en espacios que representan una generación mucho más avanzada de infraestructura. No obstante, en realidad la compañía comenzó mucho antes: ya en 1996 dos amigos, profesores de música y física tuvieron la visión de crear una incipiente tecnología digital que ha derivado en un cambio profundo en la manera de concebir y operar un data center.

Con ayuda de Olof Sandstrom, SVP Technical Operations Platforms del Grupo IONOS, Miguel Martínez Vélez, miembro del Consejo de Administración Chief Product Officer (CPO) de Arsys y de Guillermo Arbelo, director de Arsys Cloud Solutions, pudimos conocer que el origen del complejo se remonta a 2007-2008, cuando Arsys decidió transformar una antigua fábrica de zapatos en un centro de datos. Una de las primeras decisiones fue totalmente lógica: no construir desde el principio toda la capacidad prevista, sino ir progresivamente por fases, en función de la demanda.

Los periodistas asistentes pudimos comprobar de primera mano cómo han evolucionado las instalaciones de Arsys con el paso del tiempo
Los periodistas asistentes pudimos comprobar de primera mano cómo han evolucionado las instalaciones de Arsys con el paso del tiempo

En una época en la que era habitual dimensionar desde el inicio la climatización y la infraestructura eléctrica para la capacidad final, Arsys apostó por un modelo modular. La compañía entendía que construir a plena capacidad desde el primer momento habría supuesto una inversión difícil de justificar cuando la demanda inicial representaba únicamente una fracción de la instalación.

El planteamiento permitió crecer de forma progresiva y adaptar la infraestructura a la evolución del negocio. Una filosofía que, casi dos décadas después, sigue presente en el diseño del complejo.

La primera generación: cuando 5 kW por rack eran suficientes

La primera sala, operativa desde 2009, constituye el punto de partida del recorrido. Su diseño incorpora soluciones que en aquel momento representaban un importante avance, entre ellas la utilización temprana de pasillos fríos y calientes cerrados, una tecnología que el equipo de Arsys conoció en Estados Unidos y adoptó en sus instalaciones.

Sin embargo, también se percibe el paso del tiempo. La climatización original estaba basada en grandes chillers, un anillo de agua independiente y torres de evaporación, con las climatizadoras situadas en el exterior de la sala. No obstante, la sala continúa operativa y se encuentra dedicada fundamentalmente a pequeñas cargas maduras y estables: hosting compartido, correo electrónico y algunos de los primeros servicios cloud. Son servicios que no requieren una renovación continua de la infraestructura.

Su principal limitación está hoy en la densidad. El diseño permite trabajar habitualmente en torno a 5-6 kW por rack. No está concebida para las densidades que requieren las cargas de mayor intensidad actuales. Lo interesante es que, una sala que fue diseñada siguiendo los criterios de densidad de 2009, puede hoy seguir siendo perfectamente válida para determinados servicios básicos, pero aún demandados.

El salto hacia la industrialización

La segunda sala representa un cambio más profundo. El objetivo ya pasó a convertir el centro de datos en una infraestructura más industrializada. El modelo anterior dependía en mayor medida de una intervención mayor de los equipos de operación. La nueva filosofía introduce conceptos integrados: climatización centralizada, recorridos de aire más cortos, racks diseñados específicamente para las necesidades de la compañía y un cableado estructurado y homogéneo.

El resultado es una infraestructura más flexible, con mayor redundancia y capacidad para incrementar la densidad. Pero la industrialización no se queda en la infraestructura física. También afecta a la manera de aprovisionar los servicios.

El grueso del negocio se apoya en un catálogo estandarizado de servidores que el cliente puede contratar directamente. Una vez realizada la compra, el sistema localiza automáticamente una máquina disponible y la asigna al cliente. Los equipos pueden permanecer preinstalados y con la configuración de red preparada.

Ingeniería propia para ganar eficiencia

Una de las particularidades explicadas durante la visita es el desarrollo de tecnología propia para los servidores dedicados. Arsys desarrolló sus propios racks y sistemas con el objetivo de incrementar la densidad y reducir la dependencia de soluciones propietarias. La filosofía es sencilla: disponer de libertad para seleccionar componentes de diferentes fabricantes en función de las necesidades y del coste, en lugar de quedar condicionado por un único proveedor. El diseño permite además compartir determinados elementos, como las fuentes de alimentación, contribuyendo a aprovechar mejor tanto el espacio como la energía.

Esta ingeniería propia está directamente relacionada con el modelo industrial de la compañía: cuanto mayor es la escala, más importante resulta estandarizar componentes, procesos y operaciones.

Desde la primera sala puesta en servicio en 2009 hasta las instalaciones más recientes, el modelo ha pasado de soluciones diseñadas para una capacidad concreta a una arquitectura industrializada, estandarizada y preparada para replicarse a escala internacional.
Desde la primera sala puesta en servicio en 2009 hasta las instalaciones más recientes, el modelo ha pasado de soluciones diseñadas para una capacidad concreta a una arquitectura industrializada, estandarizada y preparada para replicarse a escala internacional.

Un diseño internacional

Precisamente esa capacidad de estandarización es uno de los elementos más significativos del modelo desarrollado en Logroño. Según explicaron durante la visita, el concepto de industrialización desarrollado por el equipo español se ha trasladado al conjunto del grupo IONOS. Instalaciones de otros países, como Alemania, Reino Unido o Estados Unidos, comparten principios de diseño y operación, aunque cada proyecto se adapta a sus dimensiones y necesidades concretas.

Logroño funciona así no solo como una infraestructura destinada a prestar servicios a los clientes, sino también como un espacio en el que se han desarrollado y perfeccionado conceptos posteriormente aplicados en otras instalaciones del grupo.

Más densidad, refrigeración y redundancia

La tercera generación de salas muestra una evolución adicional. La climatización, la distribución de agua para refrigeración, las puertas y la distribución eléctrica han ido profesionalizándose con cada nueva fase. La distribución eléctrica mediante PDUs y diferentes fases permite incrementar la redundancia y mejorar el aislamiento de las distintas partes de la infraestructura. Al mismo tiempo, los sistemas de climatización están diseñados para optimizar los recorridos del aire y reducir pérdidas.

La diferencia respecto a la primera sala no es únicamente tecnológica. También ha cambiado la forma de diseñar el centro de datos: ahora se parte de una concepción más industrial, en la que la previsibilidad, la estandarización y la posibilidad de replicar el modelo tienen un peso fundamental.

Crecer cuando la demanda lo exige

El modelo modular inicial sigue definiendo también la estrategia de crecimiento. Durante la visita, se nos explicó que el 80% de ocupación puede constituir una referencia para activar la construcción de una nueva sala y que el emplazamiento dispone de espacio suficiente para continuar creciendo.

Así, nos encontramos ante diferentes cifras de ocupación de cada sala —en torno al 75%, alrededor del 80% y más del 90% dependiendo de la instalación a la que se haga referencia—. En cualquier caso, la expansión se vincula a la utilización real de la capacidad disponible.

La compañía también apunta a una evolución del modelo. La intención es mantener los principios generales de la arquitectura industrializada, pero llevarlos a una nueva generación de infraestructura adaptada a las necesidades tecnológicas que vayan surgiendo.

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