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Aire refuerza su nube pública con una segunda región y nuevas capas de protección



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La compañía Aire da un paso adelante en su estrategia cloud con una arquitectura multirregión, recuperación ante desastres, almacenamiento S3 y nuevas opciones de computación orientadas a reducir costes sin sacrificar rendimiento.

Publicado el 27 mar 2026



Aire refuerza su nube pública con una segunda región y nuevas capas de protección para seducir a la empresa crítica

Aire ha presentado una actualización de su propuesta de cloud pública con laque busca responder a tres de las principales exigencias del mercado empresarial: mayor resiliencia, mejor rendimiento y un uso más eficiente del gasto en infraestructura. La novedad más destacada es la incorporación de una segunda región cloud en Madrid, un movimiento con el que la firma refuerza su capacidad para atender cargas críticas y ofrecer más garantías de continuidad de negocio. 

La principal baza de esta actualización es el lanzamiento de la nueva región Albasanz (ABZ), que se suma a la infraestructura ya disponible y permite a las organizaciones desplegar sus entornos en dos regiones independientes, conectadas entre sí a través de la red propia de fibra de Aire. En la práctica, esto abre la puerta a arquitecturas de alta disponibilidad real, con cargas distribuidas entre distintas ubicaciones para reducir el impacto de posibles incidencias o caídas de servicio. 

Este planteamiento resulta especialmente relevante para empresas que operan con aplicaciones sensibles, servicios de producción exigentes o plataformas que necesitan funcionar sin interrupciones. Según explica la compañía, la interconexión entre regiones permite mantener latencias bajas y un rendimiento elevado, dos factores determinantes en entornos donde cualquier segundo de inactividad puede traducirse en pérdidas económicas o deterioro del servicio.

Recuperación ante desastres y protección del dato

Otro de los pilares del anuncio es la incorporación de Disaster Recovery entre regiones, apoyado en la integración con Commvault. Esta capacidad permite replicar copias de seguridad y cargas de trabajo entre distintas regiones, además de automatizar la recuperación de máquinas virtuales si se produce un incidente. El objetivo es claro: reducir los tiempos de recuperación y limitar al máximo la pérdida de datos, mejorando indicadores clave como RPO y RTO

A esta capa de protección se suma Cinder Backup, un sistema de backup integrado en la nube pública de Aire que permite realizar copias de seguridad de discos de máquinas virtuales sin depender de herramientas externas. La propuesta está pensada especialmente para entornos menos complejos o de menor tamaño, donde la simplicidad operativa es tan importante como la protección del dato.

Más almacenamiento, menos coste y conexión directa con infraestructuras privadas

La actualización también incorpora un nuevo servicio de almacenamiento objeto compatible con S3, disponible desde ambas regiones. Se trata de una tecnología enfocada a gestionar grandes volúmenes de información de forma escalable y económica, con aplicaciones en ámbitos como backups, archivado, vídeo, data lakes, analítica o desarrollos cloud nativos. Para partners y clientes, esto supone ganar flexibilidad en la gestión del dato sin estar condicionados por límites rígidos de capacidad.

En paralelo, Aire añade High Speed Gen2, una nueva gama de computación basada en procesadores Intel Xeon Gold, pensada para cargas que no exigen la máxima potencia de CPU, pero sí estabilidad, fiabilidad y un coste más ajustado. La compañía la sitúa como una alternativa interesante para entornos virtualizados, arquitecturas multicliente y workloads empresariales estándar, donde optimizar el presupuesto sigue siendo una prioridad. 

La oferta se completa con Direct Connect integrado, una funcionalidad orientada a enlazar CPDs e infraestructuras privadas con la nube, facilitando despliegues híbridos con más seguridad, menor latencia y mayor control. En palabras de Santi Magazù, director general de Aire, el reto ya no consiste solo en escalar capacidad, sino en garantizar que las aplicaciones sigan operando ante cualquier incidente, con el nivel de resiliencia y control que hoy reclaman los entornos empresariales.

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