La nueva sociedad comienza con una capacidad de desarrollo de 1,7 gigavatios (GW) en distintos mercados. Los proyectos se reparten entre Europa, Estados Unidos y Australia, con foco en grandes instalaciones conectadas a red. ACS aporta los activos en desarrollo y GIP participa en la financiación y el crecimiento de la plataforma.
El objetivo es cubrir todo el ciclo del centro de datos, desde el suelo y los permisos hasta la construcción y la operación. La estructura permite acelerar plazos y ajustar la capacidad según la demanda. La prioridad es desplegar infraestructuras listas para escalar, en un contexto de crecimiento del consumo de datos y servicios en la nube.
Además del portafolio inicial, ACS mantiene una cartera potencial superior a 11 GW en otras regiones. Parte de estos proyectos podría incorporarse más adelante, si cumplen los criterios técnicos y comerciales. La plataforma se concibe como un vehículo de expansión, no como un conjunto cerrado de activos.
Estructura financiera y pagos condicionados
La operación incluye un pago inicial cercano a 1.000 millones de euros y pagos variables de hasta otros 1.000 millones ligados a hitos de comercialización. También se contempla un pago contingente adicional de hasta 200 millones por proyectos en evaluación. El valor final dependerá del avance real de los desarrollos.
La transferencia de activos a la sociedad conjunta generará para ACS una plusvalía antes de impuestos en torno a 100 millones de euros. El esquema de pagos busca repartir el riesgo entre socios y alinear los ingresos con la puesta en marcha efectiva de los centros.
Este modelo responde a un mercado con altos costes de entrada y plazos largos, donde la rentabilidad depende del acceso a energía, suelo y clientes ancla. Vincular los pagos al rendimiento comercial reduce la exposición inicial y premia la ejecución.
Demanda digital y enfoque energético
La alianza se apoya en el aumento del tráfico de datos y en la expansión de servicios ligados a computación en la nube e inteligencia artificial. Estos usos requieren instalaciones de alta densidad y consumo energético elevado, lo que sitúa la gestión de la energía en el centro del proyecto.
La plataforma incorpora estrategias de conexión a red, refrigeración y uso de renovables, con diseños modulares que facilitan ampliaciones por fases. La disponibilidad eléctrica y la eficiencia operativa son factores clave para atraer a grandes clientes.
En este contexto, la operación tiene valor informativo por su escala, alcance geográfico y estructura financiera, y porque refleja cómo las infraestructuras digitales se integran en las carteras de inversión en infraestructuras. No es solo una inversión puntual, sino un modelo de crecimiento sostenido en un sector con demanda estructural.






