La carrera empresarial por aprovechar el potencial de la inteligencia artificial se está encontrando con un obstáculo tan invisible como determinante: la infraestructura tecnológica heredada. Según un estudio internacional elaborado por GFT Technologies, el 84% de los directores de tecnología (CTO) y sistemas (CIO) reconoce que su organización ha tenido que cancelar pilotos o proyectos de IA debido a las limitaciones de sus sistemas legacy.
La investigación, realizada por Wakefield Research para GFT entre 945 CIO y CTO de compañías con una facturación superior a los 500 millones de dólares en 19 países, entre ellos España, pone de manifiesto una creciente brecha entre las ambiciones de las empresas en materia de IA y la capacidad real de sus infraestructuras para soportarlas.
Los resultados muestran que la modernización tecnológica se ha convertido en un requisito previo para escalar iniciativas de inteligencia artificial de forma segura, eficiente y rentable. De hecho, el 93% de los responsables tecnológicos considera que desplegar IA sobre infraestructuras obsoletas sin una actualización previa podría desembocar en una crisis de seguridad con impacto en toda la organización.
«Las empresas están descubriendo que no se puede construir una estrategia de IA de futuro sobre una infraestructura del pasado», señala Manuel Lavín, director ejecutivo de GFT Europa y CEO de GFT España. El directivo subraya que la actualización de los entornos heredados ya no responde únicamente a criterios de eficiencia tecnológica, sino que se ha convertido en una condición necesaria para garantizar la escalabilidad, el cumplimiento normativo y la generación de valor de negocio.
Crece el temor a una burbuja de inversión en IA
Más allá de los desafíos tecnológicos, el informe refleja una creciente inquietud respecto al equilibrio entre inversión y rentabilidad en inteligencia artificial. El 89% de los encuestados teme que el volumen de recursos destinados actualmente a la IA esté creciendo más rápido que el valor real que esta tecnología puede generar en las organizaciones.
Esta percepción alimenta el debate sobre la posibilidad de una «burbuja de IA», especialmente en un contexto en el que muchas compañías mantienen elevados niveles de gasto pese a que numerosos proyectos aún no han demostrado retornos tangibles.
Para Marco Santos, CEO global de GFT Technologies, la situación evidencia que el éxito en IA depende menos de la velocidad de adopción y más de la solidez de los cimientos tecnológicos. «Reducir la brecha entre la ambición en IA y la preparación de la infraestructura es fundamental para convertir la inversión en IA en un valor empresarial sostenible», afirma.
La geopolítica impulsa nuevas estrategias tecnológicas
El estudio también apunta a un cambio significativo en las estrategias de aprovisionamiento tecnológico. La creciente incertidumbre regulatoria y geopolítica está llevando a las empresas a replantearse su dependencia de determinados proveedores de IA.
En este sentido, prácticamente la totalidad de los encuestados (99%) considera que las posibles restricciones gubernamentales al acceso a tecnologías de IA refuerzan la necesidad de evitar la dependencia de un único proveedor. Como consecuencia, el 42% de los directivos consultados afirma inclinarse ahora por desarrollar capacidades e infraestructuras de IA propias en lugar de depender exclusivamente de soluciones de terceros.
Esta tendencia refleja una preocupación cada vez mayor por la soberanía tecnológica y la resiliencia de las estrategias corporativas de inteligencia artificial ante posibles cambios regulatorios o limitaciones de acceso a modelos avanzados.
Dudas sobre el impacto real de la IA en el empleo
Otra de las conclusiones destacadas del informe es el escepticismo que existe entre los propios líderes tecnológicos sobre la forma en que algunas compañías están comunicando el impacto de la IA en sus plantillas.
El 91% de los encuestados cree que determinadas empresas cotizadas utilizan el argumento de la inteligencia artificial para justificar ajustes laborales cuyo objetivo principal sería mejorar la percepción de los mercados y aumentar el valor de sus acciones.
Esta percepción pone de relieve el debate creciente sobre la transparencia en las decisiones empresariales vinculadas a la automatización y al uso de tecnologías avanzadas.
Los CIO y CTO sienten una mayor presión personal
La expansión de la inteligencia artificial también está incrementando la presión sobre los responsables tecnológicos. Según el estudio, el 89% de los CIO y CTO teme que una decisión equivocada relacionada con la implantación de IA o sus efectos sobre la plantilla pueda comprometer su propio puesto de trabajo.
Además, solo uno de cada cinco encuestados considera que el resto de la alta dirección y los consejos de administración comprenden plenamente los riesgos de seguridad asociados a la ejecución de sistemas de IA sobre infraestructuras heredadas.
Construir la base antes de acelerar
Las conclusiones de GFT apuntan a una idea central: el verdadero desafío ya no consiste en adoptar inteligencia artificial, sino en hacerlo sobre una base tecnológica preparada para sostenerla. Mientras las organizaciones aceleran sus estrategias de IA, muchas están descubriendo que la modernización de aplicaciones, datos, infraestructuras y modelos de gobernanza resulta imprescindible para evitar fallos, reducir riesgos y obtener resultados sostenibles.
«La presión por mostrar resultados en IA es real, pero avanzar más rápido que la propia infraestructura solo traslada el riesgo», concluye Marco Santos. «Construir primero la base es lo que hace que el valor y la velocidad posteriores sean sostenibles y escalables».





