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Falta de transparencia de la IA: seis de cada diez empresas no aclaran cómo utilizan los datos de sus usuarios



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Un estudio sobre 500 compañías de inteligencia artificial revela importantes carencias en la comunicación sobre el uso de datos para entrenamiento de modelos y sobre los plazos de conservación de la información personal

Publicado el 25 ago 2026



Falta de transparencia de la IA: seis de cada diez empresas no aclaran cómo utilizan los datos de sus usuarios
Falta de transparencia de la IA: seis de cada diez empresas no aclaran cómo utilizan los datos de sus usuarios

La transparencia continúa siendo uno de los principales desafíos para la industria de la inteligencia artificial. Un análisis realizado por Cybernews sobre las políticas de privacidad de 500 empresas de IA de 36 países concluye que el 63% de las compañías no informa de manera clara si utiliza los datos de los usuarios para entrenar sus modelos, mientras que el 65% tampoco especifica con precisión cuánto tiempo conserva dicha información.

Los datos forman parte del informe AI Trustworthiness Ranking 2026, una clasificación que evalúa a las principales empresas del sector en función de criterios relacionados con la privacidad, la seguridad, la transparencia organizativa y la percepción pública. Para elaborar el apartado de privacidad, los investigadores revisaron las políticas publicadas por las compañías con el objetivo de determinar hasta qué punto explican de forma comprensible el tratamiento de los datos de los usuarios.

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que el 42% de las empresas analizadas no menciona en absoluto si emplea información de los usuarios para entrenar sistemas de inteligencia artificial. A este porcentaje se suma otro 21% que ofrece explicaciones consideradas ambiguas o insuficientes. En conjunto, casi dos tercios de las compañías evaluadas dejan a sus clientes sin una respuesta clara sobre una cuestión que cada vez genera mayor preocupación entre consumidores y empresas.

Los autores del informe subrayan que estos resultados no implican necesariamente que las empresas estén utilizando datos personales para entrenar modelos sin consentimiento. Sin embargo, sí evidencian una falta de transparencia que dificulta a los usuarios comprender qué ocurre con la información que comparten a través de asistentes virtuales, plataformas de IA generativa y otras herramientas inteligentes.

La opacidad de las políticas de privacidad, bajo la lupa

La investigación pone de manifiesto que el problema no radica únicamente en las prácticas de las empresas, sino en la dificultad para comprenderlas. Los investigadores detectaron que muchas compañías utilizan términos genéricos o lenguaje excesivamente técnico al describir el uso de los datos personales, lo que impide a los usuarios conocer con certeza si su información se utiliza para entrenar modelos de inteligencia artificial. Según el estudio, el 42% de las empresas no aborda esta cuestión en sus políticas de privacidad y un 21% adicional lo hace de forma ambigua.

La preocupación resulta especialmente relevante en un momento en el que las soluciones de IA tienen acceso a volúmenes crecientes de información sensible. Desde correos electrónicos y documentos corporativos hasta conversaciones privadas o datos estratégicos de negocio, los usuarios recurren cada vez más a estas herramientas para gestionar tareas cotidianas y profesionales. Según el informe, esta realidad hace indispensable que las compañías expliquen con claridad qué datos recopilan, con qué finalidad los utilizan y si estos se incorporan o no a procesos de entrenamiento de modelos.

Dos tercios de las empresas no detallan cuánto conservan los datos

El estudio identifica otra importante carencia en materia de privacidad: la retención de la información. El 65% de las compañías analizadas no especifica claramente cuánto tiempo almacena los datos de los usuarios. De ellas, un 9% no menciona en absoluto sus políticas de retención o eliminación, mientras que un 56% recurre a formulaciones vagas que no permiten conocer los plazos exactos de conservación.

Para los expertos, esta falta de precisión supone un problema significativo. Cuando una organización no establece períodos definidos de conservación, los usuarios desconocen cuánto tiempo permanecerán almacenados sus datos y cuándo podrán ser eliminados. Esta incertidumbre cobra especial relevancia en el ámbito de la inteligencia artificial, donde la información compartida puede incluir datos personales, empresariales o confidenciales de alto valor.

Además, la ausencia de plazos concretos puede dificultar que particulares y empresas evalúen adecuadamente los riesgos asociados al uso de determinadas plataformas. La creciente integración de herramientas de IA en entornos profesionales y corporativos ha convertido la gestión de los datos en un elemento clave para la confianza digital.

La confianza, un factor clave para la adopción de la IA

El informe llega en un contexto de creciente escrutinio público y regulatorio sobre las prácticas de la industria de la inteligencia artificial. A medida que las organizaciones integran estas tecnologías en procesos empresariales y servicios dirigidos al consumidor, la gestión responsable de los datos se ha convertido en un factor determinante para generar confianza. La transparencia ya no se considera únicamente una cuestión de cumplimiento normativo, sino también un elemento clave para la reputación y la adopción de estas tecnologías.

Los resultados sugieren que, pese al rápido avance de la inteligencia artificial, una parte importante del sector todavía tiene margen de mejora en la comunicación con sus usuarios. La claridad sobre el uso, el almacenamiento y la posible utilización de los datos para el entrenamiento de modelos podría convertirse en uno de los principales factores diferenciales para las compañías que buscan reforzar la confianza en un mercado cada vez más competitivo.

En este sentido, Cybernews considera que las conclusiones del estudio deben servir tanto a las empresas como a los usuarios. Mientras las organizaciones están llamadas a ofrecer explicaciones más transparentes sobre sus prácticas de privacidad, los consumidores disponen de una nueva referencia para evaluar qué proveedores ofrecen mayores garantías en la gestión de sus datos.

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