Opinión

El corazón de los datos. Reimaginando la red de los centros de datos



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A continuación, desglosaremos las principales ventajas de la estructura para centros de datos de cuarta generación: seguridad, gestión del flujo de trabajo operativo e integración de terceros

Publicado el 18 jul 2023

Xavier Cárdenas

responsable de preventa en HPE Aruba Networking España



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Xavier Cadenas, responsable de preventa en HPE Aruba Networking España

A lo largo de los últimos 30 años, los centros de datos (CPD) han experimentado diversas evoluciones y transformaciones, incluso en la disposición de los equipos de computación, de red y de software. Hemos asistido a tres generaciones diferentes de centros de datos. En la primera generación existía una co-existencia de protocolos de nivel 3 (IP, IPX i SNA) con una capa de nivel 2 estándar. En la segunda generación se estandarizó y optimizó el uso del protocolo IP proporcionando conectividad a nivel 2 y nivel 3 por capas. La tercera generación de centros de datos apareció para dar respuesta a la disociación entre el hardware y las aplicaciones con la explosión de los sistemas virtualizados.

A pesar de estas evoluciones, las antiguas generaciones de estructuras de centros de datos plantean problemas. Construidos con capas de infraestructura en silos, hardware específico y gestión fragmentada, conllevan un aumento de costes y de complejidad de los modelos de implantación y de las operaciones.

Además, no son compatibles con la evolución actual hacia el aprovechamiento de los datos distribuidos, que requiere que las cargas de trabajo se procesen más cerca del lugar donde se crean estos, es decir, en muchas ubicaciones en el extremo. Y esta tendencia no muestra signos de desaceleración. De hecho, Gartner predice que “para 2027, el 35 % de la infraestructura del centro de datos se administrará a través de un plano de control basado en la nube, frente a menos del 10 % que lo hacía en 2022”. Lo que se necesita, por tanto, es un nuevo enfoque arquitectónico, centrado en el extremo, habilitado para la nube e impulsado por los datos. Debemos ofrecer una experiencia en la nube a los operadores de TI, ya sea para un centro de datos tradicional, un sitio de colocation o un nuevo extremo digital, con simplicidad, velocidad y seguridad integradas en modelos de consumo flexibles.

Lo que se necesita, por tanto, es un nuevo enfoque arquitectónico, centrado en el extremo, habilitado para la nube e impulsado por los datos

Entremos ahora en la cuarta generación de redes para centros de datos. Por primera vez, tanto el silicio como el software se encuentran en lugares que permiten que la estructura del CPD proporcione realmente los servicios de infraestructura necesarios para soportar cargas de trabajo a escala. En lugar de pensar en la estructura sólo como una solución de segmentación y conectividad, el mismo ahora puede evolucionar para soportar todos los servicios de infraestructura que permiten escalar la carga de trabajo. Con este telón de fondo, a continuación, desglosaremos las principales ventajas de la estructura para centros de datos de cuarta generación: seguridad, gestión del flujo de trabajo operativo e integración de terceros.

En lugar de pensar en la estructura sólo como una solución de segmentación y conectividad, el mismo ahora puede evolucionar para soportar todos los servicios de infraestructura que permiten escalar la carga de trabajo

Llevando la seguridad al siguiente nivel

La seguridad tecnológica es una guerra de desgaste. En la pasada década, los proveedores descubrieron que tener un dispositivo diferente para cada componente de seguridad creaba complejidad y reducía la posición global de seguridad. De ahí surgieron los cortafuegos de nueva generación (NGFW), que integraban cortafuegos de red, sistemas de prevención de intrusiones, antivirus de red, controles de pasarela web, inspección de DNS y detección de malware, todo ello en una única plataforma. Sin embargo, el tráfico seguía siendo Norte-Sur (del usuario a la aplicación). Y en la actualidad, con muchas aplicaciones compuestas por diferentes servicios interactuando entre sí, esto significa que la visibilidad total del tráfico resulta difícil o costosa.

Con los centros de datos de cuarta generación, esta consolidación de la seguridad se traslada a todos los equipos de red, empezando por dos de las funciones más importantes del centro de datos: la seguridad Este-Oeste, necesaria para cualquier despliegue de confianza cero, y la telemetría completa de los flujos de red (no sólo muestreada). Ambas son esenciales para las cargas de trabajo descompuestas. La seguridad dentro del CPD es fundamental para evitar infracciones, mientras que la telemetría abre oportunidades para todas las soluciones emergentes basadas en el aprendizaje automático (AI) que pueden automatizar la seguridad y las operaciones de red de formas antes nunca vistas, sin una telemetría completa del centro de datos.

La seguridad dentro del CPD es fundamental para evitar infracciones, mientras que la telemetría abre oportunidades para todas las soluciones emergentes basadas en el aprendizaje automático (AI)

Gestión de flujos de trabajo operativos e integraciones con terceros

Otra ventaja de la cuarta generación de redes de CPD son las capacidades de gestión de los procesos de trabajo operativo, desbloqueadas mediante una integración perfecta y un ecosistema profundo y abierto. La capacidad de combinar varios productos de red y almacenamiento asegura que los departamentos de TI obtengan una perspectiva completa del mundo virtual, las TI y el almacenamiento, lo que básicamente proporciona una visión del ciclo de vida de la carga de trabajo y simplifica las operaciones cotidianas. Con la automatización de los procesos de trabajo basada en eventos, la cuarta generación de redes de centros de datos puede soportar la provisión, configuración y optimización de redes en tiempo real sin necesidad de intervención, liberando así un tiempo crucial para los equipos de TI.

Además, las estructuras de cuarta generación no sólo pueden integrarse con herramientas de gestión y automatización de procesos de trabajo, sino que también pueden combinarse con servicios de nube híbrida e infraestructura como servicio (IaaS). Ya sea on-premises, totalmente gestionados en un modelo de pago por uso en el extremo, en localizaciones o en el centro de datos, los servicios de nube híbrida e IaaS proporcionan una ventaja diferencial frente a los modelos tradicionales de solo red. Esto significa que las redes de centro de datos de última generación pueden integrarse con aplicaciones de despliegue inmediato. Gracias a ello, si las empresas necesitan un nuevo servidor o aplicación, incluyendo desde la seguridad hasta la red, puede automatizarse e integrarse, proporcionando un flujo de trabajo de operaciones como los de los hiperescalares.

El camino que tenemos por delante

En conjunto, los centros de datos de cuarta generación ofrecen a las organizaciones un medio para garantizar el futuro en un contexto de datos cada vez más distribuidos, respaldados por estrategias de infraestructura de red que integran opciones on-premises, nube y en el extremo. Estas nuevas redes de centro de datos apuntalarán la evolución hacia los “centros basados en datos”, soportando cargas de trabajo a escala, con simplicidad, velocidad y seguridad empaquetadas en modelos de consumo flexibles y basados en las necesidades de cada organización.

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