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Los agentes de inteligencia artificial ganan peso en 2026



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Un estudio de IDC para Lenovo señala que casi la mitad de los proyectos de IA ya están en producción, con expectativas de retorno elevadas, pero con déficits en gobierno del dato y preparación organizativa que pueden frenar el despliegue a gran escala

Publicado el 29 ene 2026



La IA empresarial pasa de pruebas a producción

Las grandes empresas de Europa y Oriente Medio están acelerando la transición de la IA experimental a la IA en producción. Según el CIO Playbook 2026, el 46% de las pruebas de concepto ya se ha convertido en sistemas operativos, y las organizaciones esperan retornos medios de hasta 2,78 dólares por cada dólar invertido. Este cambio responde a la presión por obtener resultados medibles y por integrar la IA en procesos críticos, no solo en iniciativas aisladas. El 93% de los responsables informáticos planea aumentar la inversión en los próximos 12 meses, con un crecimiento medio del gasto del 10%.

El informe, basado en 800 directivos y responsables de TI, apunta a un punto de inflexión regional: la IA deja de ser un proyecto de innovación para convertirse en infraestructura de negocio. Sin embargo, este avance convive con una preparación desigual. Aunque el 57% de las organizaciones declara estar en fases avanzadas de adopción, solo el 27% cuenta con un marco completo de gobierno de la IA, un dato relevante ante el aumento de exigencias regulatorias y de control interno.

A esta brecha se suman limitaciones en calidad del dato, capacidades del personal e integración con sistemas existentes. El resultado es una tensión entre ambición y ejecución: hay inversión y expectativas, pero no siempre estructuras sólidas para sostener el crecimiento de la IA en producción.


Agentes de IA: prioridad, pero con uso limitado

La principal novedad para 2026 es el desplazamiento de la IA generativa como prioridad estratégica hacia los agentes de IA, sistemas capaces de actuar de forma más autónoma dentro de los procesos empresariales. El 65% de las organizaciones quiere ampliar su uso en los próximos 12 meses, pero solo el 16% los utiliza hoy de forma significativa. La mayoría se mantiene en fase de pruebas o exploración de casos de uso, lo que anticipa un año de transición entre pilotos y despliegues estables.

La adopción no es homogénea. Escandinavia, Italia y Reino Unido muestran mayor avance hacia implementaciones sistemáticas, con más peso de entornos híbridos y edge para sostener cargas de trabajo distribuidas. En cambio, partes del sur y este de Europa permanecen en etapas iniciales de planificación, mientras que Oriente Medio registra un crecimiento rápido del interés, especialmente en agentes de IA y aplicaciones avanzadas.

Este mapa desigual refuerza un mensaje central del estudio: la ventaja competitiva no depende solo de invertir, sino de escalar con control. Sin gobierno, arquitectura adecuada y personal formado, los agentes de IA pueden quedar limitados a pruebas sin impacto sostenido.


La IA híbrida se consolida como arquitectura dominante

En el plano tecnológico, el modelo que gana terreno es la IA híbrida, que combina nube pública, nube privada e infraestructura local. El 58% de las organizaciones la elige como opción principal de despliegue, impulsada por privacidad de datos, requisitos de seguridad y necesidad de personalización. La elección responde también a criterios financieros y energéticos, clave cuando se pasa de pilotos a operación continua a gran escala.

La infraestructura se convierte así en un factor de competitividad. Los responsables de TI destacan la eficiencia de costes y consumo como condición para sostener la IA en producción. En paralelo, los dispositivos con capacidades de IA y los puntos finales edge ganan peso para ejecutar inferencias cerca de donde se generan los datos. Por ese motivo, el despliegue de equipos con IA integrada aparece como la principal prioridad de inversión en 2026.

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