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La expansión descontrolada de la IA dispara el consumo energético y de agua



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Un reportaje de WebProNews alerta que el crecimiento explosivo de la inteligencia artificial está alimentando una carrera armamentística de centros de datos que está incrementando de forma significativa el consumo de energía, agua y emisiones de carbono

Publicado el 2 feb 2026



La expansión descontrolada de la IA dispara el consumo energético y de agua de los centros de datos y pone en riesgo compromisos climáticos, según WebProNews

Según el análisis de WebProNews, la revolución de la inteligencia artificial ha generado una demanda sin precedentes de capacidad de cálculo, lo que se traduce en expansiones masivas de infraestructura de data centers sin una consideración adecuada de su impacto ambiental.

Estas empresas, pese a sus discursos públicos sobre sostenibilidad, han visto cómo sus emisiones de carbono se han incrementado de manera significativa en los últimos años. Por ejemplo, Microsoft ha registrado casi un 30% de aumento de emisiones desde que anunció su objetivo de ser netamente negativo en carbono, y Google reportó un 13% más de emisiones, con la IA como uno de los principales factores.

Factores críticos del impacto ambiental

El informe recoge estimaciones de Goldman Sachs según las cuales la energía requerida por centros de datos podría crecer un 160% para 2030, impulsada sobre todo por las cargas de trabajo asociadas a IA. Esto está cambiando el perfil de consumo energético de la industria tecnológica, acercándola al de grandes sectores industriales.

Además del consumo eléctrico, los centros de datos utilizan enormes volúmenes de agua para sus sistemas de refrigeración, un aspecto que ha recibido menos atención pero que puede tener graves consecuencias locales, especialmente en regiones con escasez hídrica como Arizona o Nevada. Formar y operar modelos de IA de gran tamaño puede requerir millones de litros de agua.

Frente a la incapacidad de satisfacer esta creciente demanda con renovables, varias tecnológicas están recurriendo a energía nuclear. Microsoft, por ejemplo, ha anunciado un acuerdo para reactivar una central nuclear como fuente dedicada para sus centros de datos, y otras empresas están invirtiendo en reactores modulares pequeños (SMR).

Una brecha entre promesas y realidad

El reportaje destaca cómo muchas compañías utilizan créditos de energía renovable y compensaciones de carbono para presentar avances climáticos, aunque su huella real de emisiones crece por la expansión continua de centros de datos. Esta aparente contradicción ha erosionado la credibilidad de los compromisos ambientales del sector.

La creciente conciencia del impacto ambiental ha motivado a algunos gobiernos a tomar medidas: la Unión Europea está impulsando legislación para exigir que las empresas informen sobre el consumo energético de sus sistemas de IA, y varios estados de EE. UU. están proponiendo evaluaciones de impacto ambiental antes de aprobar nuevos centros de datos. En Irlanda, donde estos centros consumen cerca del 20% de la electricidad total, se han limitado nuevas conexiones a la red por preocupaciones de estabilidad y compromisos climáticos.

El artículo de WebProNews subraya que la carrera por infraestructura para IA representa uno de los desafíos medioambientales más complejos que enfrenta la industria tecnológica actual. A menos que se articulen nuevas políticas, estándares de eficiencia y prioridades claras en el uso de recursos, el crecimiento de los centros de datos podría contradecir los objetivos ambientales globales y poner en cuestión la viabilidad de los actuales modelos de expansión de IA.

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