El estudio sitúa el debate en la reconversión profesional, no en la destrucción de empleo: el World Economic Forum estima 170 millones de nuevos puestos hasta 2030 y 92 millones que se destruirán por el impacto de la IA. En paralelo, McKinsey calcula que la IA generativa puede aportar entre 2,6 y 4,4 billones de dólares anuales y elevar la productividad global de forma sostenida.
La promesa, sin embargo, llega con letra pequeña. The Adecco Group apunta a un ahorro medio de casi 3 horas al día gracias a la IA (el triple que hace un año), pero advierte de nuevos retos de gestión. Y, sobre todo, de una brecha preocupante: solo el 38% de los empleados dice medir con claridad el impacto real de su trabajo, mientras un 36% quiere asumir mayor control sobre el desarrollo de sus habilidades. La productividad, en este marco, depende tanto de herramientas como de criterios compartidos, formación y gobernanza del cambio.
En España, además, el informe subraya que la transformación se percibe de forma relativamente constructiva: una amplia mayoría cree que la IA abre oportunidades y que las funciones están cambiando más que desapareciendo. Pero introduce una condición clave: avanzan con más solidez las organizaciones que alinean tecnología, desarrollo de capacidades y una definición clara del valor que esperan generar.
Del hacer software a operar plataformas
En el terreno estrictamente tecnológico, la guía describe un viraje hacia la fiabilidad y la escalabilidad. Ganan peso los perfiles de DevOps, SRE, arquitectos de software y especialistas en ingeniería de plataformas, responsables de sostener entornos estables y eficientes. A la vez, el auge de herramientas low-code/no-code reduce tiempos de entrega y amplía la participación de perfiles no técnicos en determinados desarrollos.
La consecuencia laboral es directa: la automatización asistida por IA recorta tareas repetitivas y refuerza la demanda de seniority, visión de producto y capacidad de conectar tecnología y negocio. En este entorno destacan los full stack, los arquitectos y perfiles de coordinación ágil como Scrum Masters. Y se consolida el CTO como figura central: lidera la innovación, define la hoja de ruta digital y empuja la adopción cultural de nuevas tecnologías.
El componente regulatorio también entra en el tablero tecnológico: el documento menciona marcos europeos como el AI Act y la directiva NIS2, que elevan el listón de supervisión, control de riesgos y ciberseguridad, con impacto en prioridades, procesos y perfiles demandados.
Qué dicen las bandas
En las bandas salariales del bloque de Tecnología, la guía ofrece referencias para perfiles de software y ERP/CRM. Por ejemplo, un Frontend developer se mueve (en multinacional) en torno a 32 mil euros (+10% variable) con >3 años, 40 mil (+10%) con >5 años y 55 mil (+10%) con >10 años. En el ámbito ERP/CRM, un Project manager ERP/CRM alcanza 45 mil (+10%) con >3 años, 60 mil (+15%) con >5 años y 70 mil (+20%) con >10 años (multinacional), con cifras superiores en la columna de pyme para ese rol concreto.
Para 2026, la ventaja competitiva tecnológica no se juega solo en adoptar IA, sino en operarla: plataformas robustas, roles sénior, liderazgo claro y una estrategia de capacidades que traduzca tecnología en resultados medibles.
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