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La inteligencia artificial se perfila como motor clave de los ingresos empresariales en España



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Un estudio de IBM revela que el 80% de los ejecutivos en España espera que la inteligencia artificial sea determinante para el crecimiento de sus ingresos en 2030, impulsando un cambio de enfoque desde la eficiencia operativa hacia la innovación estratégica

Publicado el 22 ene 2026



La inteligencia artificial se perfila como motor clave de los ingresos empresariales en España

La inteligencia artificial ha dejado de ser una herramienta experimental para convertirse en un eje central de la estrategia empresarial. Según un nuevo informe del IBM Institute for Business Value, ocho de cada diez directivos españoles confían en que la IA tendrá un impacto directo y significativo en sus ingresos dentro de cuatro años, frente al 36% que percibe ese efecto en la actualidad. Este cambio de expectativas se acompaña de un fuerte aumento de la inversión, que se prevé crezca un 156% hasta 2030.

De la eficiencia a la innovación como prioridad de inversión

Actualmente, casi la mitad del gasto en IA se destina a mejorar la eficiencia de procesos. Sin embargo, los ejecutivos españoles anticipan que en 2030 el 63% de la inversión en IA se dirigirá a proyectos de innovación, lo que refleja una clara apuesta por nuevos modelos de negocio, productos y servicios.

Este giro estratégico también se observa en la percepción de la ventaja competitiva. Más de la mitad de los directivos considera que el liderazgo futuro dependerá principalmente de la capacidad innovadora, por encima de la simple optimización de recursos. En esa línea, el 72% planea reinvertir las mejoras de productividad generadas por la IA en iniciativas de crecimiento.

Las expectativas en productividad son elevadas: los ejecutivos esperan un incremento medio del 42% hasta 2030, y el 80% confía en capturar la mayor parte de ese valor. No obstante, persiste el riesgo de fracaso si la IA no se integra adecuadamente en las operaciones principales, una preocupación compartida por el 70% de los encuestados.

Modelos, computación cuántica y decisiones tecnológicas críticas

Aunque el 52% de los directivos cree que su ventaja competitiva dependerá de la sofisticación de sus modelos de IA, solo el 18% tiene claro qué tipo de modelos necesitará en 2030, lo que evidencia una brecha entre ambición y planificación tecnológica.

La mayoría de las organizaciones prevé operar con arquitecturas multimodelo, y el 64% considera que los modelos de lenguaje pequeños (SLM) superarán en utilidad a los grandes modelos (LLM) en muchos casos, por su especialización y menor consumo de recursos.

En paralelo, la computación cuántica aparece como una tecnología con alto potencial disruptivo. Aunque más de la mitad de los ejecutivos cree que transformará su sector, solo el 28% espera utilizarla en 2030, lo que abre una ventana de oportunidad para las empresas que comiencen a prepararse desde ahora.

Transformación del liderazgo y del mercado laboral

La adopción de la IA también está redefiniendo los modelos de liderazgo. Para 2030, los directivos esperan que uno de cada cuatro consejos de administración cuente con asesores basados en IA, y el 92% considera que la tecnología transformará los roles directivos en toda la organización.

En el ámbito laboral, el informe apunta a una rápida obsolescencia de habilidades. El 50% de los ejecutivos cree que la mayoría de las competencias actuales quedarán desfasadas, mientras que el 72% considera que la mentalidad y la capacidad de adaptación serán más importantes que las habilidades técnicas específicas.

Además, el 74% confía en que la IA ayude a reducir las limitaciones de recursos y talento, facilitando el acceso a capacidades avanzadas sin depender exclusivamente de perfiles altamente especializados.

En conjunto, el estudio dibuja un escenario en el que la inteligencia artificial no solo impulsa la productividad, sino que redefine la estrategia, la estructura organizativa y la toma de decisiones. Para las empresas españolas, el reto no será solo invertir en IA, sino convertir esa inversión en valor real, sostenible y medible dentro de un entorno cada vez más competitivo y tecnológicamente exigente.

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