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La banca concentra uno de cada tres ciberincidentes críticos


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La banca concentra el 34% de los ciberincidentes registrados en operadores esenciales e importantes en España, según Qaracter. En un contexto de crecimiento del fraude digital, las entidades financieras afrontan el reto de reforzar su capacidad para resistir, responder y recuperar la confianza tras un ciberataque

Publicado el 10 sept 2026



La banca concentra uno de cada tres ciberincidentes críticos
La banca concentra uno de cada tres ciberincidentes críticos



La banca se ha convertido en el sector más afectado por los ciberincidentes entre los operadores esenciales e importantes en España. Según los datos recopilados por INCIBE y analizados en el whitepaper “Ciberresiliencia 2026: Del ataque inevitable a la respuesta competitiva”, elaborado por Qaracter, el 34% de los 401 incidentes registrados en este tipo de organizaciones durante 2025 correspondió al sector financiero.

La cifra refleja el creciente nivel de exposición de las entidades financieras en un contexto de acelerada digitalización y aumento de las amenazas. En conjunto, INCIBE gestionó 122.223 incidentes de ciberseguridad en 2025, un 26% más que el año anterior. Entre ellos, destacaron los 45.445 casos de fraude online y los 25.133 incidentes de phishing, dos de las modalidades más habituales empleadas por los ciberdelincuentes.

La app bancaria, un activo crítico

Para Qaracter, la banca afronta una transformación en la forma de entender la seguridad digital. El informe sostiene que la ciberseguridad ya no puede medirse únicamente por el número de ataques evitados, sino por la capacidad de las organizaciones para resistir, responder y recuperar la confianza tras un incidente.

La relevancia de este desafío aumenta a medida que las aplicaciones móviles bancarias se consolidan como el principal canal de relación con los clientes. Según el I Barómetro Qaracter 2025 sobre Tendencias y Digitalización en Banca y Seguros, el 95% de los usuarios tiene instalada la aplicación de su banco principal y el 85% la utiliza semanalmente o con mayor frecuencia.

Esta elevada dependencia convierte a la app bancaria en una auténtica infraestructura crítica de confianza. Un fallo técnico, una brecha de seguridad o una campaña de suplantación de identidad pueden afectar de forma inmediata a la experiencia del cliente, la continuidad del servicio y la reputación de la entidad.

El fraude y la importancia de la respuesta del cliente

El estudio destaca además una importante brecha en la gestión del fraude. Más de la mitad de los clientes que han recibido intentos de suplantación de identidad bancaria, concretamente un 51,4%, no informó a su entidad financiera de lo sucedido.

Según Qaracter, este comportamiento dificulta la detección temprana de nuevas amenazas y limita la capacidad de los bancos para aprender de los incidentes. La compañía considera que el fraude no termina cuando se identifica un intento de engaño, sino cuando el cliente sabe cómo actuar, la entidad recibe la alerta y el sistema puede reaccionar para minimizar el impacto.

La confianza también sigue estando estrechamente ligada al contacto humano. Ante un problema de seguridad, el 44,6% de los clientes prefiere recibir una llamada personalizada y el 40,4% opta por un chat con un agente humano, frente al 15% que elegiría un asistente virtual.

Más regulación y más exigencias de resiliencia

El informe pone de relieve que el marco regulatorio europeo está impulsando un cambio de enfoque. Normativas como DORA, NIS2, Basilea III y PSD3 trasladan la atención desde las políticas formales hacia la demostración efectiva de capacidades operativas.

DORA exige a las entidades financieras contar con mecanismos sólidos para gestionar riesgos tecnológicos, notificar incidentes, realizar pruebas de resiliencia y supervisar a proveedores críticos. Por su parte, NIS2 amplía las obligaciones de ciberseguridad a un mayor número de sectores estratégicos y refuerza la responsabilidad de los órganos directivos.

A ello se suman las exigencias de Basilea III en materia de gestión del riesgo y de PSD3 en seguridad, autenticación y protección del consumidor, configurando un escenario en el que la innovación debe ir acompañada de controles efectivos y capacidad de recuperación.

IA, talento y terceros como factores clave

Qaracter identifica cuatro grandes palancas para reforzar la madurez de las organizaciones en materia de ciberresiliencia: la inteligencia artificial, el ciberseguro, el talento especializado y la gestión de terceros.

La inteligencia artificial permitirá acelerar la detección de anomalías y anticipar patrones de fraude, aunque deberá estar respaldada por marcos de gobernanza, supervisión humana y protección de datos. Paralelamente, el ciberseguro evolucionará hacia una herramienta estratégica para gestionar el riesgo residual, vinculada cada vez más a evidencias concretas de seguridad y continuidad operativa.

El papel de los profesionales también será determinante. Las organizaciones necesitarán perfiles capaces de integrar conocimientos de negocio, riesgo, tecnología, datos y experiencia de cliente, además de reforzar el control sobre proveedores y socios tecnológicos.

En este contexto, la capacidad de respuesta emerge como un factor diferencial. Como señala Enrique Galván, CEO de Qaracter, “la ciberresiliencia ya no es solo tecnología: es negocio, confianza y gobierno”. Para el directivo, la ventaja competitiva de las organizaciones no estará en evitar todos los ataques, sino en su capacidad para responder con rapidez, minimizar el impacto y recuperar la confianza de clientes y mercados.

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