Edge Computing, la velocidad de la conexión del dato
07 de junio 2019
Esta tecnología afecta de lleno al diseño de los CPD. La imperiosa exigencia de disponer instantáneamente de los datos que de forma masiva se están generando por personas y objetos, impulsa la descentralización de estas instalaciones, así como una mayor eficiencia y autonomía de las mismas.
El auge del edge computing

La conectividad ubicua está impactando de lleno en los centros de datos. Cada vez hay un mayor número de objetos conectados que exigen una comunicación mucho más rápida y con una latencia muy baja. Se calcula que para 2021 el número de dispositivos conectados triplicará a la población mundial, alcanzando los 23.000 millones. Pero eso no es todo. Actualmente el 10% de los datos producidos por la empresa se crean y se procesan fuera de un data center o de un cloud tradicional centralizado.

Según Gartner, en el año 2022, esta cifra alcanzará el 50%. Todavía hay más: el 90% de los datos se ha generado en los últimos dos años o, visto de otro modo, hoy hay 10 veces más datos que hace dos años. Sobre esta base, y según diversos estudios, las aplicaciones edge crecerán a un ritmo del 41% en tasa anual hasta el 2025. Los CPD deben ponerse al día para responder a esas necesidades y esto implica, entre otras cosas, ubicar estas instalaciones lo más cerca posible de los usuarios.

El edge computing -que es como se conoce esta tecnología de “poner la computación al borde”- ha dado lugar al edge data center o lo que es lo mismo, posicionar centros de datos más pequeños (micro data center o container DC), pero más repartidos, próximos a donde se origina la información. Esto permitirá un menor retardo en las comunicaciones acortando las redes, requisito principal en la nueva era de hiperconectividad. Sin embargo, la reconversión de los centros de datos será mucho más profunda. Veamos qué opinan los expertos del sector.

 

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