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El empleo TIC en España ofrece más contrataciones que nunca



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El sector TIC sumó 28.850 nuevas afiliaciones en 2025, un crecimiento del 4,5%, según la Guía salarial TIC 2026 del Grupo Adecco. Los salarios se concentran en arquitectura de soluciones, ciberseguridad e inteligencia artificial

Publicado el 21 ene 2026



El empleo TIC en España crece con menos ofertas y más contrataciones reales

El empleo TIC en España mantiene una senda de crecimiento, pero con un cambio relevante en su dinámica. En 2025, las afiliaciones en los principales CNAE del sector pasaron de 612.427 a 641.277 personas, lo que confirma que las empresas están cerrando incorporaciones reales por encima de la publicación de vacantes. En paralelo, las ofertas alcanzaron casi 222.000, con un aumento moderado del 1,8%, un dato que apunta a procesos de selección más selectivos y con objetivos definidos.

La concentración territorial sigue siendo alta. Madrid y Barcelona reúnen más del 62% de las ofertas, mientras que otros polos como Málaga (2,7%), Sevilla (2,3%) y Bizkaia (1,4%) avanzan como hubs especializados, aunque con peso limitado. Esta distribución refuerza la idea de que el talento TIC continúa vinculado a ecosistemas urbanos con alta densidad empresarial, incluso en un contexto de trabajo híbrido.

De cara a 2026, las decisiones de inversión tecnológica se orientan a proyectos con impacto medible en productividad, eficiencia y resiliencia. La tecnología deja de verse como un fin y pasa a ser un habilitador directo del negocio, con prioridad en la modernización de aplicaciones, la optimización de arquitecturas y el uso de cloud híbrido. Este cambio explica por qué disminuye la demanda de perfiles generalistas y aumenta la presión sobre especialistas y perfiles senior.


La IA acelera el cambio en perfiles y salarios

La inteligencia artificial, y en especial la IA generativa, se consolida como el principal motor de transformación. En 2026 se acelera el paso de los pilotos a la integración en procesos críticos, con efectos directos en la automatización de tareas cognitivas, el rediseño de roles y la mejora de la productividad. Este avance exige más gobierno del dato, ciberseguridad y cumplimiento normativo, que pasan a ser condiciones para escalar proyectos.

En el mercado laboral, el impacto es claro. Crece la demanda de desarrolladores de IA, ingenieros de machine learning, arquitectos de IA y especialistas en modelos generativos. Junto a estos perfiles técnicos, aumenta la necesidad de expertos en privacidad, seguridad y ética, vinculados al cumplimiento de normativas como el GDPR y a la reducción de sesgos en los algoritmos. Sectores como banca, salud, retail y logística lideran la inversión en datos e IA, con foco en analítica predictiva y automatización de procesos.

La guía salarial apunta además a un diferencial relevante en retribución. Los perfiles que incorporan competencias en IA pueden alcanzar valores salariales al menos un 30% superiores frente a roles equivalentes sin estas capacidades. Este dato explica el auge de los roles híbridos, que combinan conocimiento técnico con comprensión del negocio, y refuerza el peso de las soft skills en los procesos de selección, como el pensamiento analítico, la creatividad y la capacidad de liderazgo.


Ciberseguridad e infraestructura, inversiones estructurales

La ciberseguridad se sitúa entre los principales focos de inversión de las empresas españolas. Muchas organizaciones están internalizando equipos de seguridad y ampliando sus capacidades, en un contexto donde la IA sirve tanto para mejorar la detección de amenazas como para potenciar ataques más complejos. Esta doble dinámica impulsa la demanda de perfiles en SOC, GRC, cloud security y gestión de identidades, con un crecimiento sostenido de roles especializados.

Al mismo tiempo, la infraestructura tecnológica evoluciona hacia la ingeniería de plataformas (platform engineering). Las compañías ya no se limitan a migrar a la nube, sino que construyen entornos de autoservicio para que los equipos técnicos desplieguen soluciones con mayor autonomía. En este modelo, gana peso el enfoque FinOps, orientado a controlar costes de computación en la era de la IA, y la integración de la seguridad como parte del diseño de sistemas.

En software, la tendencia apunta al paso de la automatización básica a la IA agéntica, con sistemas capaces de ejecutar flujos completos de desarrollo. Los profesionales actúan como supervisores de plataformas inteligentes, lo que desplaza el valor hacia el diseño de arquitecturas y la validación de resultados. En paralelo, crecen las herramientas low-code y no-code, que permiten responder con mayor rapidez a cambios de negocio y amplían el acceso a la creación de aplicaciones dentro de las empresas.


Formación continua y liderazgo tecnológico

El cambio tecnológico también se refleja en la organización interna. La presencia de perfiles tecnológicos en los comités de dirección deja de ser una tendencia y se convierte en una condición estructural. Roles como CIO, CTO, CDO y CISO ganan autonomía y reportan directamente al CEO, con responsabilidades que abarcan desde la estrategia tecnológica hasta la gobernanza del dato y la resiliencia de sistemas.

Para sostener este modelo, las empresas apuestan por upskilling y reskilling como palancas de competitividad. La formación deja de ser puntual y pasa a ser un flujo continuo, orientado a transiciones entre roles y a la creación de perfiles híbridos. La IA se incorpora como copiloto de productividad, no como sustituto, lo que desplaza el valor hacia la validación, la toma de decisiones y la conexión entre tecnología y negocio.

El sector TIC en España entra en 2026 con un patrón definido: crecimiento sostenido, contratación selectiva y foco en impacto. La combinación de IA, ciberseguridad e infraestructura moderna marca la agenda de inversión, mientras el mercado laboral se orienta a especialización y formación continua. En este contexto, el valor periodístico no está solo en el aumento del empleo, sino en el cambio de modelo: menos vacantes, más ejecución y una tecnología cada vez más integrada en la estrategia empresarial.

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