En un momento en el que el mercado español de centros de datos vive una expansión sin precedentes, Mediterra propone un enfoque alternativo al modelo dominante. Con su nuevo proyecto en Barcelona, la compañía apuesta por infraestructuras de menor escala, conectadas en media tensión y orientadas a crear hubs digitales regionales. Su objetivo: reducir la dependencia de Madrid, reforzar la resiliencia del sistema y sentar las bases de una soberanía digital europea más distribuida.
Nada más empezar la entrevista, me comentó que el proyecto de Barcelona le ha sorprendido por la rapidez en la aprobación de los permisos para poder llevarlo a cabo, ¿Qué ha ocurrido exactamente?
Ha sido una sorpresa muy positiva para nosotros. En general, en Europa —y particularmente en mercados como Madrid— los procesos de obtención de permisos son largos, complejos y muchas veces impredecibles. Sin embargo, en Barcelona hemos vivido justo lo contrario. Se trata, de hecho, de la aprobación de proyecto más rápida que hemos desarrollado en Europa hasta la fecha. Esto demuestra que, cuando existe un buen diálogo con las autoridades públicas y una alineación en torno al valor de la inversión, es posible avanzar de forma mucho más ágil.
También hay un factor diferencial: nuestro proyecto no tiene las mismas características que los grandes desarrollos de hyperscalers. Eso reduce la presión sobre el entorno y facilita su comprensión y aprobación. Ahora bien, queda por ver si este caso es una excepción o si puede marcar una tendencia replicable en otras regiones.
No queremos competir con Madrid, queremos complementar el sistema y desarrollar nuevas regiones digitales
¿En qué se diferencia vuestro modelo respecto al de otros operadores que están entrando en España?
La diferencia es estructural. La mayoría de proyectos que estamos viendo en España están orientados a grandes campus de hiperescalares, con consumos muy elevados, necesidades importantes de suelo y una fuerte dependencia de la red de alta tensión.
Nuestro modelo en Mediterra es distinto: apostamos por centros de datos de menor escala, como el de Barcelona con 8 MW de capacidad IT, diseñados para responder a necesidades locales y regionales.
Esto implica menores requerimientos energéticos, menor complejidad de desarrollo y una integración más sencilla en el territorio. Pero, sobre todo, implica un cambio de filosofía: no buscamos abarcar un mercado hiperescala centralizado, sino consolidar una red distribuida de infraestructuras digitales.
Habla mucho de media tensión como elemento clave. ¿Por qué es tan importante?
Porque cambia completamente el impacto del data center sobre el sistema energético. Normalmente, los grandes proyectos requieren alta tensión, lo que implica grandes inversiones en infraestructuras eléctricas, largos plazos de desarrollo y un transporte de energía a larga distancia. En nuestro caso, trabajamos en media tensión, lo que nos permite consumir energía directamente en el entorno local.
Esto tiene varias ventajas:
- La red ya existe y está ampliamente desplegada
- Hay capacidad disponible, en parte debido a la reducción de actividad industrial en algunas zonas
- Se reducen pérdidas energéticas asociadas al transporte
Además, desde el punto de vista de resiliencia, estamos reforzando el sistema: consumimos energía donde se produce, en lugar de tensionar grandes corredores eléctricos hacia puntos centralizados.
Nuestro modelo se basa en producir y consumir energía localmente. No tiene sentido transportarla cientos de kilómetros
Mediterra se define como un “digital hub”. ¿Cómo lo definiría frente al edge tradicional?
El edge tradicional suele estar pensado como una infraestructura pequeña, muy localizada, orientada a reducir latencias. Nuestro concepto de digital hub es más amplio. Combina tres dimensiones: una infraestructura local, similar al edge, gran capacidad de atracción de proveedores digitales, como cloud, IA o ciberseguridad, y funcionamos como un nodo de conectividad, incluyendo tráfico internacional. Es decir, no es solo un punto de consumo, sino un elemento que genera y amplifica el ecosistema. Queremos que estos hubs actúen como polos de desarrollo digital en distintas regiones del país.
¿Por qué Barcelona como primer paso y no Madrid para establecerse en España?
Porque Madrid ya está altamente saturado. No solo a nivel de mercado, sino también desde el punto de vista administrativo y operativo. Nuestro objetivo no es competir en Madrid, sino complementar el sistema nacional. Barcelona es la primera gran ciudad digital después de Madrid y ofrece ventajas estratégicas muy claras, especialmente en conectividad internacional gracias a los cables submarinos que ahí aterrizan. Además, iniciar el desarrollo fuera de Madrid nos permite lanzar el mensaje de que el crecimiento digital del país no debe concentrarse en un único punto de manera tan centralizada.
No estamos construyendo megacentros de datos. Apostamos por infraestructuras más pequeñas, eficientes y conectadas al territorio
¿Qué papel juega la conectividad internacional en este proyecto?
Es clave. España tiene una posición geográfica privilegiada, pero aún no la está explotando completamente. Gran parte del tráfico digital sigue pasando por hubs como Frankfurt, Londres, Ámsterdam o París, los llamados FLAP. Nuestro objetivo es cambiar eso. Queremos:
- Atraer tráfico internacional hacia España
- Facilitar la exportación de servicios digitales
- Posicionar ciudades como Barcelona como nodos estratégicos entre Europa, África y Oriente Medio
Esto no solo tiene un impacto tecnológico, sino también económico.
Ha comentado también la importancia de ampliar otros centros de datos más allá de Barcelona. ¿Qué criterios siguen para seleccionarlas?
Seguimos tres indicadores principales: densidad de población, nivel de PIB y presencia de actores digitales. A partir de ahí, identificamos ciudades con potencial de desarrollo. En España, esto nos lleva a zonas como Valencia, Málaga y Sevilla o Bilbao. En los próximos meses haremos algún anuncio nuevo.
Un elemento interesante es que muchas de estas ciudades están cerca del mar. Para nosotros, esto tiene un paralelismo histórico: así como los puertos marítimos impulsaron la economía en el pasado, creemos que los “puertos digitales” pueden jugar ese papel en el futuro.
España no puede depender de un único hub digital como Madrid. La centralización es un riesgo para la resiliencia
Insiste en la importancia de la descentralización de Madrid. ¿Qué riesgos tiene el modelo actual?
El principal riesgo es la concentración. Cuando todo se centraliza en una única región se reduce la resiliencia, se generan cuellos de botella y se limita el desarrollo económico del resto del territorio. Además, hay un problema de soberanía, no solo a nivel nacional, sino también regional. No tiene sentido que una empresa ubicada en otra región dependa completamente de infraestructuras centralizadas.
Precisamente, ¿cómo aborda Mediterra el concepto de soberanía digital?
Para nosotros es un eje estratégico. Queremos contribuir a desarrollar un ecosistema europeo de servicios digitales. Hoy, el mercado está dominado por unos pocos actores globales. No se trata de excluirlos, porque son necesarios, sino de equilibrar el sistema. Nuestra ambición es que surjan más proveedores europeos, que puedan competir, innovar y aportar valor dentro del propio continente.
¿Cuáles son los principales obstáculos que está encontrando en el mercado español?
El primero es la regulación. Es un entorno muy fragmentado, con normativas que se superponen a nivel europeo, nacional, regional y local. Además, cambian constantemente, lo que dificulta la planificación a largo plazo.
El segundo es cultural. Existe una inercia muy fuerte hacia la centralización en Madrid. Muchas empresas, incluso estando en otras regiones, consideran que deben operar allí. Cambiar esta mentalidad es uno de los grandes retos.
El data center es solo el inicio. Lo realmente importante es el ecosistema digital que se construye alrededor
¿Cómo se genera demanda fuera de los grandes hubs tradicionales, como Madrid o Aragón?
Es un proceso progresivo. Hay que demostrar que se puede ofrecer el mismo nivel de servicio —o superior— fuera de los grandes centros. En nuestro caso, apostamos por estándares muy altos de calidad, con SLA de hasta el 99,999%, superiores incluso a algunos entornos tradicionales. A partir de ahí, el mercado empieza a moverse, especialmente cuando los clientes entienden que pueden ganar en latencia, resiliencia y proximidad.

¿Qué impacto real cree que tendrá la inteligencia artificial en el sector?
La IA va a ser fundamental, pero hay que entender que estamos en una fase muy inicial. Yo diría que estamos en la “fase cero”. Se están realizando inversiones masivas, pero todavía no existe un modelo de negocio consolidado. El verdadero valor llegará con la aplicación de IA en casos concretos, lo que llamamos inferencia vertical. Por ejemplo: modelos específicos para banca, soluciones concretas para la industria y aplicaciones en seguros. Ahí es donde la IA generará ingresos reales y donde se necesitará infraestructura distribuida.
¿Existe riesgo de burbuja en el sector de los data centers?
No en el corto plazo. La adopción real de la IA en las empresas aún es muy baja. Muchas organizaciones están experimentando, pero no han integrado estas tecnologías de forma estratégica. Esto significa que el crecimiento todavía tiene mucho recorrido. Estamos en una fase de construcción de base.
¿Cómo abordan en Mediterra la sostenibilidad más allá del discurso?
Con medidas concretas. En primer lugar, utilizamos exclusivamente energía renovable local, no compensaciones a distancia. En segundo lugar, trabajamos con sistemas de refrigeración en circuito cerrado, sin consumo de agua. Y, en tercer lugar, reutilizamos el calor generado. Pero aquí hay una diferencia importante: no lo orientamos a calefacción residencial, que en España es poco viable, sino a procesos industriales. Esto permite: reducir costes energéticos en la industria, avanzar en descarbonización y crear sinergias locales reales
Estamos en la fase cero de la inteligencia artificial. Aún no existe un modelo de negocio consolidado
¿Cuáles son los plazos del proyecto de Barcelona?
A finales de este año ya se podrán ver avances significativos. La puesta en marcha completa está prevista para mediados de 2027.
Para cerrar, ¿cómo resumiría la visión de Mediterra en España?
Queremos construir una red de hubs digitales regionales que permita mejorar la resiliencia del sistema, impulsar la soberanía digital europea y generar desarrollo económico en distintas regiones. El data center es solo la base. Lo importante es el ecosistema que se crea alrededor.








